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Shlomo Ben Ami: “La abstención de EE UU en la ONU fue un modo de torcer el brazo a Israel”

El exministro israelí considera que la petición de un alto el fuego en Gaza muestra que Biden está “harto” de Netanyahu, y que este último está convencido de que Washington quiere derrocarlo

Shlomo Ben Ami
Shlomo Ben Ami, en una manifestación en Netanya (Israel), en abril.Eyal Warshavsky (SOPA Images / LightRocket / getty)
Rafa de Miguel

La casualidad ha hecho que Shlomo Ben Ami (Tánger, 80 años) conceda esta entrevista en Londres, nada más salir de un teatro donde ha visto una nueva adaptación del clásico de Henrik Ibsen Un enemigo del pueblo. “La izquierda israelí es hoy huérfana por partida doble. En Israel se ha convertido en el enemigo del pueblo. Es una de las grandes victorias de [el primer ministro, Benjamín] Netanyahu. Y, por otra parte, nuestros colegas de la izquierda internacional no han sabido empatizar siquiera con la tragedia de octubre [el ataque de Hamás, que mató a más de 1.200 israelíes]”, se lamenta el último ministro de Exteriores de un Gobierno laborista en aquel país, y uno de los embajadores de Israel en España que mejor recuerdo dejó.

“El estallido contra Israel ha sido tan repentino, que casi da la impresión de que estuviera latente. No había ocurrido nunca algo así. Esa es la gran victoria de Hamás. Y lo que nos impide frenar la corriente en nuestra contra es el Gobierno extremista de Netanyahu”, lamenta.

Gran conocedor de los anteriores procesos de paz —y, por tanto, de la relación intensa y conflictiva que durante décadas ha vinculado a Estados Unidos con su país— el análisis de lo ocurrido a principios de esta semana en el Consejo de Seguridad de la ONU de Ben Ami es clarificador. La decisión de la Administración del presidente Joe Biden de abstenerse —permitiendo que saliera adelante una resolución que reclamaba un alto el fuego inmediato en Gaza— ha supuesto un duro golpe para el Gobierno de Netanyahu. Y, sin duda, señala, ha sido mucho más relevante que otras abstenciones similares en años anteriores.

La representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, se abstiene durante la votación de una resolución sobre Gaza que exige un alto el fuego inmediato el 25 de marzo de 2024.Foto: ANDREW KELLY (REUTERS) | Vídeo: EPV

“Forma parte de una estrategia ascendente, para enviar señales a Israel de que las cosas pueden cambiar, y que comenzó con ese comentario de Biden filtrado a la prensa, según el cual ya no consideraba a Netanyahu un activo para Estados Unidos, sino una carga”, recuerda el político e historiador, que regresa constantemente al lugar de su formación, la ciudad universitaria de Oxford. “Pero no es tanto un cambio de estrategia respecto a Oriente Próximo como un modo de torcer el brazo a Israel”, matiza. “De decirle que no puede seguir por el camino que está siguiendo. Están hartos de Netanyahu. Y la respuesta de Netanyahu revela también su convencimiento de que Washington quiere derrocarlo”.

Netanyahu se ha convertido en un peligro para los objetivos occidentales”
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Según Ben Ami, el presidente Biden tenía una visión estratégica para Oriente Próximo que pasaba por lograr una alianza estable de Estados Unidos con Israel y los países árabes con la idea de hacer frente a la amenaza de Irán. El éxito de Hamás ha sido conducir a Netanyahu hacia una guerra sin objetivos políticos claros, que ha colocado a su país fuera del nuevo eje occidental de los últimos años: básicamente, el mismo que ha respaldado a Ucrania frente a Rusia y China.

“Netanyahu se ha convertido en un peligro para los objetivos occidentales de esta nueva guerra fría que existe entre Estados Unidos y China y Rusia. Israel no está donde le corresponde estar”, se lamenta Ben Ami. Biden, recuerda, es un “sionista gentil”, que profesa un gran amor hacia Israel desde hace años. La decisión de acorralar a su aliado en el Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de haber sido medida y limitada y de ceñirse a una abstención, tiene algo de drama personal para el presidente estadounidense.

Pero la relación turbulenta y firme de los dos países desde hace décadas siempre ha tenido un límite claro: no anteponerse a los intereses geopolíticos estadounidenses o a los objetivos del presidente de turno. Y Netanyahu, de la mano de una coalición de Gobierno extremista, ha logrado incluso fraccionar a una comunidad judía, la estadounidense, que nunca había flaqueado en su respaldo a Israel.

“Hoy la comunidad judía de Estados Unidos también está en un antes y un después. Hay incluso una nueva corriente entre sus intelectuales, llamada diasporismo, que busca crear una nueva ideología que ponga fin a su dependencia de Israel. […] Lo de ahora era impensable. Porque hasta ahora vivían en una especie de España medieval, antes de la expulsión: una comunidad integrada, con contribución intelectual, académica y económica. Ese era el judaísmo norteamericano, que esta guerra ha logrado alterar”, lamenta Ben Ami, que conoce en profundidad la historia de España y de la comunidad judía.

No cree el veterano político, desde un respeto exquisito hacia el Gobierno de Pedro Sánchez, que en la situación actual sea de alguna utilidad un reconocimiento unilateral del Estado palestino. Pero admite que, incluso en momentos tan negros como el actual, es imprescindible comenzar a construir una visión futura de paz que Netanyahu, centrado en su propia supervivencia política, no contempla.

Israel se encuentra hoy en una situación de aislamiento que marcará esta época. El extremismo de quienes gobiernan el país ha deslegitimado su imagen internacional, se lamenta el antiguo ministro; y sus acciones ponen en una situación muy complicada a Biden, que no puede hacer frente a un proceso electoral con el bagaje del fracaso de su estrategia para Oriente Próximo. El líder demócrata, por tanto, necesita “salvar la cara” en el nuevo escenario internacional.

“Sería además de una enorme ceguera por parte de Israel ignorar las enormes corrientes de alejamiento que están surgiendo en Estados Unidos. En el Partido Demócrata, por ejemplo, o entre la juventud. Netanyahu es culpable de que el país se haya abrazado a las facciones más extremistas de la sociedad estadounidense, como los evangelistas o el trumpismo”, señala.

El Gobierno de Estados Unidos tuvo el cuidado de no votar a favor de la resolución de la ONU del lunes. Se abstuvo, e incluso añadió de inmediato el comentario de que el texto no es vinculante, recuerda Ben Ami. Pero es una clara señal de que Washington estaba dispuesto a llegar más lejos, sobre todo mientras Netanyahu siga al frente de Israel.

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Sobre la firma

Rafa de Miguel
Es el corresponsal de EL PAÍS para el Reino Unido e Irlanda. Fue el primer corresponsal de CNN+ en EE UU, donde cubrió el 11-S. Ha dirigido los Servicios Informativos de la SER, fue redactor Jefe de España y Director Adjunto de EL PAÍS. Licenciado en Derecho y Máster en Periodismo por la Escuela de EL PAÍS/UNAM.
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