Putin evoca Stalingrado para llevar la invasión de Ucrania “hasta el final”

El mandatario ruso traza un paralelismo entre la Europa actual y la Alemania nazi, y advierte de que tiene “algo con lo que responder” al suministro de tanques a Kiev

El presidente ruso, Vladímir Putin, asiste a una conmemoración del 80º aniversario de la victoria soviética en la batalla de Stalingrado, en Volgogrado (antigua Stalingrado), el jueves 2 de febrero. Foto: DMITRY LOBAKIN (AP) | Vídeo: EPV

La tenaz lucha de la Unión Soviética contra el invasor nazi y sus países satélites hace 80 años se ha convertido en el argumento moral del presidente ruso, Vladímir Putin, para exigir a su pueblo que no cese en su ofensiva sobre Ucrania casi un año después de enviar sus tropas. “La firmeza de los defensores de Stalingrado es para el ejército ruso, para todos nosotros, la directriz moral y ética más importante, y nuestros soldados y oficiales le son fieles”, ha manifestado el mandatario este jueves en los actos del 80º aniversario de la victoria que cambió el curso de la II Guerra Mundial. A esta advertencia se ha sumado también su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quien ha recalcado en una entrevista que no importa lo que duren los combates, sino que Ucrania siga siendo parte del “mundo ruso”. Además, el jefe de la diplomacia rusa ha lanzado al aire otra amenaza: Moldavia es ahora “la nueva Ucrania”.

Putin viajó a la ciudad de Volgogrado, renombrada estos días Stalingrado, para asistir a varios actos y depositar un ramo de flores en el monumento a los caídos de la colina Mamáyev Kurgán, el escenario de algunos de los enfrentamientos más cruentos de lo que en Rusia se conoce como la Gran Guerra Patria soviética. El mandatario pronunció un discurso durante el homenaje a los soldados de la URSS en el que trazó un paralelismo entre la Europa actual y la Alemania nazi. E insinuó, sin concretar su amenaza, que dispone de otras cartas para responder al suministro de tanques occidentales a Kiev.

El líder ruso habló del Tercer Reich “y de sus vasallos europeos” hace 80 años para relacionarlo con el presente y justificar sus acciones. “La ideología nazi”, aseguró Putin, “en su manifestación moderna, trae de nuevo amenazas directas a la seguridad de nuestro país y nos vemos obligados a rechazar una y otra vez la agresión del colectivo occidental”. El mandatario evocó “la disposición por el bien de la patria, por la verdad, para ir hasta el final”.

“De nuevo, los retoños de Hitler”

Putin también equiparó el actual suministro de tanques europeos a Ucrania con los carros blindados que las tropas de Adolf Hitler emplearon para la destrucción de la URSS hace casi un siglo. El mandatario ruso volvió a mencionar en su discurso a Stepan Bandera (1909-1959), el líder independentista ucranio que colaboró con los alemanes contra los soviéticos: “Increíble, pero cierto: de nuevo nos amenazan con los tanques Leopard alemanes. Y de nuevo van a luchar contra Rusia en suelo ucranio conducidos por los retoños de Hitler, a manos de los seguidores de Bandera“.

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El presidente ruso también advirtió a Washington y Bruselas del riesgo de una escalada. “No enviamos nuestros tanques a sus fronteras, pero tenemos algo con que responder. Y el uso de vehículos blindados no terminará con este asunto”, ha recalcado Putin en su discurso. El mandatario ha enfatizado que no permitirá una paz lograda tras el avance del ejército ucranio: “Quienes esperan lograr la victoria sobre Rusia en el campo de batalla aparentemente no entienden que una guerra moderna con Rusia será completamente diferente para ellos”.

El presidente ruso, Vladímir Putin, visita el complejo conmemorativo de la II Guerra Mundial Mamáyev Kurgán, en Volgogrado, el jueves 2 de febrero.
El presidente ruso, Vladímir Putin, visita el complejo conmemorativo de la II Guerra Mundial Mamáyev Kurgán, en Volgogrado, el jueves 2 de febrero.- (AFP)

Putin visitó también el museo de la batalla de Stalingrado, donde se ha erigido un nuevo monumento a Stalin. La figura del dictador soviético ha sido blanqueada por el Kremlin en las últimas dos décadas, pese a que sus numerosos crímenes y su pacto con la Alemania nazi para repartirse Polonia fueron revelados por las propias autoridades soviéticas hace tiempo. Para el Kremlin, aquel dictador es un símbolo de la victoria soviética y de la necesidad de un líder fuerte. Por ello, hoy, el nuevo debate promovido por el poder es renombrar definitivamente Volgogrado como Stalingrado pese a la oposición de la mayoría de sus ciudadanos.

A Moscú no le preocupa la duración de la guerra

El ministro Lavrov también se pronunció sobre la guerra en una entrevista concedida a uno de los jefes de la propaganda del Kremlin, Dmitri Kiseliov. El jefe de la diplomacia rusa constató que a Moscú no le importa la duración del conflicto, sino que Ucrania se integre en el Russki Mir, un amplio concepto del mundo ruso que, para aquel país, se extiende más allá de sus fronteras.

Lavrov afirmó: “Todos queremos que esto termine, pero lo importante aquí no es el factor tiempo, sino el factor esencia, los resultados que vamos a ofrecer a nuestra gente, a esa gente que quiere seguir siendo parte de la cultura rusa y a la cual la junta de Kiev ha despojado de todo lo ruso durante muchos años, alentada por Occidente”.

El diplomático también mencionó otras antiguas repúblicas soviéticas que Moscú no quiere perder de su esfera de influencia. Por un lado, dijo que Occidente trata de convertir a Georgia “en una molestia para Rusia”. También auguró tiempos tormentosos para otro de los países que mira hacia la Unión Europea, Moldavia, porque según advirtió, puede convertirse “en la nueva Ucrania”.

Lavrov se refirió a Maia Sandu, la mandataria proeuropea de Moldavia que en sus primeros dos años de legislatura ha sufrido la coacción de Moscú a través de cortes de gas, robos de datos y otras acciones hostiles: “[Los países occidentales] pusieron al frente del país a una presidenta con métodos muy específicos, lejos de una democracia libre, y está ansiosa por unirse a la OTAN. Ella [Maia Sandu] tiene ciudadanía rumana y está lista para la integración en Rumania y, en general, para casi cualquier cosa”.

La perspectiva de una negociación sobre Ucrania es prácticamente nula, según las declaraciones de Lavrov. Moscú asegura que “no hay ningún problema” en la anexión de cuatro regiones ucranias y apuesta por la vía militar. “En esta etapa actuamos de la misma manera que prometieron nuestros colegas occidentales: debe haber una victoria en el campo de batalla”, hizo hincapié el ministro de Exteriores al citar las palabras pronunciadas el pasado abril por el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

Lavrov se vio envuelto en una polémica en enero al aseverar que Occidente persigue a su país y que existe “la cuestión rusa” igual que en el pasado existió “la cuestión judía”. El diplomático matizó que se refería a la búsqueda “de una derrota estratégica rusa”.

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