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Ucrania lanza la ofensiva TikTok: “Esta red social hace la verdad más atractiva”

Miles de militares ucranios comparten en la red social vídeos de la lucha en el frente, pero también escenas de ocio e incluso los bailes tendencia del momento

Cristian Segura

La guerra en Ucrania es la primera que se retransmite cada día desde los móviles de los militares en el frente. Soldados ucranios utilizan masivamente TikTok desde el inicio de la invasión rusa para compartir con miles de seguidores sus experiencias de fuego, la camaradería entre sus filas, pero también para sumarse a las tendencias del momento. Cientos de ellos han bailado la coreografía de la serie dedicada a Miércoles Addams entre ruinas, en las trincheras o camuflados en los bosques de la región oriental de Donbás.

En las cuentas de TikTok de los soldados se intercalan vídeos frívolos y testimonios de la guerra extraordinarios, provocando en el espectador sensaciones encontradas. El motor de búsqueda de la aplicación ofrece, por ejemplo, el vídeo grabado por un soldado que responde al nombre de Gadamchiii (tiene 5.400 seguidores) desde una trinchera, supuestamente en Bajmut, donde se están librando los combates más intensos del conflicto. El soldado tiene el móvil filmando desde el suelo del refugio mientras él dispara contra las posiciones rusas. El enemigo responde y las balas cruzan la escena mientras él se agacha.

El siguiente vídeo que aparece aleatoriamente en el buscador de TikTok es el de Slavko5904 (21.500 seguidores), un oficial de una unidad que opera una multilanzadera de misiles Grad. El pelotón dispara los proyectiles mientras bailan al son de música electrónica.

@trump_r

Ми знаходимо час для позитиву🫡🇺🇦 хто з нами то з вас лайк🫡🇺🇦Слава Україні 🇺🇦🇺🇦🇺🇦#soldier #wednesday #ukrainewar #army #ukraine #зсу #armylife #ukraine🇺🇦 #donbass #fakesituation #danse

♬ original sound - heyy

Military Review, la principal revista del ejército de Estados Unidos, publicó en la primavera de 2022 un estudio sobre este fenómeno, que bautizaron como “Tiktok táctico”, analizando el uso de las redes sociales por parte de las tropas ucranias durante los primeros meses de la guerra —entre febrero y abril—. La conclusión de sus autores, el coronel Theodor W. Kleisner y el analista militar Trevor Garmey, es que el Estado Mayor ucranio lo autoriza, pese al riesgo de facilitar información al enemigo, porque los beneficios son evidentes. Estos beneficios son elevar la moral de las tropas y de la población, además de aportar una imagen positiva y heroica de la defensa ucrania a la comunidad internacional.

El apoyo que recibe Ucrania de sus aliados en el extranjero es clave, y la batalla por tener el favor de la opinión pública puede determinar el nivel de ayuda de sus Gobiernos.

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“Estos mensajes dan a conocer nuestra lucha a un público joven”, afirmaba la semana pasada desde el frente de Lugansk, en el este del país, Mikola Timkov, capitán de la 3ª Brigada Separada Blindada. Los riesgos existen, concedía Timkov, y pese a que en su brigada no prohíben el uso de TikTok, sí prefieren la comunicación en Facebook. El principal temor de Timkov es que un vídeo permita identificar sus posiciones, sobre todo, si este es publicado sin un intervalo de tiempo de precaución, que garantiza que los tanques ya han cambiado de localización. Víktor Tregubov, capitán de las Fuerzas Armadas ucranias y experto en comunicación, corrobora que a nivel oficial también se opta por Facebook, pero por la desconfianza que genera que TikTok sea una empresa china. En la práctica, dice Tregubov, cada comandante decide las reglas, aunque pocos restringen la utilización de TikTok.

Un cambio radical respecto a otras guerras, por lo menos las libradas por Estados Unidos, señalaban Kleisner y Garmey, es que los periodistas tienen severamente limitado su acceso a la primera línea de combate, por decisión de ambos ejércitos, por lo que los testimonios del frente llegan, sobre todo, desde los móviles de los combatientes ucranios. “Permitiendo a sus soldados contar la historia a partir del poder de la imagen, Ucrania se ha asegurado un testimonio más auténtico de su resistencia”, escribían Kleiner y Garmey.

Iulia Mendel, exportavoz del presidente Volodímir Zelenski, opina que una ventaja de TitkTok para su causa, respecto al trabajo de los medios tradicionales, “es que hace la verdad más atractiva”: “Las fake news se difunden con más facilidad y los testimonios en TikTok permiten que la verdad de lo que sucede sea más atractiva”. Mendel también constata que en TikTok existen cuentas falsas que difunden mensajes manipulados, y recuerda casos de rusos que se han hecho pasar por militares ucranios para transmitir opiniones negativas. Otro aspecto que puede ser contraproducente del uso por parte de los militares de esta red social, según la exportavoz de Zelenski, “es que puede dar la sensación de que la guerra es divertida, pero no lo es, como bien saben los que están allí, también los periodistas”.

“Totalmente espontáneo”

Kleisner y Garmey daban por hecho en su estudio que la hiperactividad de las tropas ucranias es una operación de información, una estrategia del Estado Mayor, pero Tregubov asegura que es un fenómeno “totalmente espontáneo”. “Son jóvenes, siguen las tendencias del momento, están bajo mucho estrés y es una manera de relajarse”, apunta. “Antes, en otras guerras, los soldados se hacían fotos, ahora cuelgan TikToks porque es lo que se lleva”. Mendel recuerda que la gran mayoría no son militares profesionales. “Hace un año, miles de ellos eran civiles que también utilizaban las redes sociales para contar sus vidas”, continúa.

El análisis en Military Review también daba por descontado que existen reglas sobre cómo utilizar estas redes sociales transmitidas desde el Estado Mayor a las unidades en el terreno. Tregubov confirma que al principio de la guerra sí se elaboraron protocolos “porque hubo algunos problemas”, pero ahora no hay manuales activos porque los soldados saben lo que pueden comunicar y lo que no.

Pero el riesgo continúa siendo elevado. Kharhujc —nombre en clave— es un comandante de un pelotón que combate en Bajmut. Cada día emite en TikTok un mensaje ofreciendo su visión de la batalla por el control de esta ciudad en la provincia de Donetsk. En las imágenes aparecen a veces edificios que cuentas rusas en Twitter y Telegram se aprestan a localizar y a difundir en las redes sociales.

Kleisner y Garmey resumían también las líneas rojas que los soldados ucranios no comparten en TikTok, como la de posibles maltratos a prisioneros rusos o tácticas no convencionales de combate “que pueden provocar emociones contrarias entre espectadores [militares] de la OTAN”. Otra línea roja es que a duras penas hay vídeos de bajas ucranias, aunque por primera vez en la guerra, en la batalla de Bajmut sí han empezado a aparecer testimonios de militares ucranios heridos.

Algo que llama la atención es que la hiperactividad ucrania en TikTok no tiene equivalente entre las filas rusas. En comparación, son muy pocos los vídeos de soldados rusos compartiendo sus experiencias de guerra en esta red social. Una explicación podría ser que sus ánimos son más bajos, o que el hecho de ser una fuerza invasora es menos atractivo que el papel heroico de alguien que hasta hace poco era un civil y ahora tiene que tomar un fusil para defender su tierra.

Pero Tregubov replica que la razón de ello es otra: “Entre los rusos que combaten también hay jóvenes, si no están en TikTok es porque lo tienen estrictamente prohibido por sus superiores, para evitar facilitar cualquier información”. Hay una excepción, las unidades chechenas del caudillo Ramzan Kadirov, que son más autónomas del Estado Mayor ruso y que utilizan periódicamente las redes sociales como arma de propaganda, para alimentar su imagen de guerreros duros y despiadados.

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Sobre la firma

Cristian Segura
Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario 'Avui' en Berlín y en Pekín. Desde 2022 cubre la guerra en Ucrania como enviado especial. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

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