La comisión que investiga el asalto al Capitolio aprueba por unanimidad citar a Trump para que declare

El expresidente tenía un “plan premeditado” para declararse ganador de las elecciones aunque perdiese

Proyección de una conversación de Donald Trump, el jueves en la sesión en Washington.Foto: ELIZABETH FRANTZ (REUTERS) | Vídeo: EPV / REUTERS

Donald Trump y sus colaboradores no protestaron por los resultados de su derrota en las presidenciales de 2020 por encontrar indicios de fraude. Al revés, Trump tenía “un plan premeditado” para proclamarse ganador con independencia de cuál fuera el resultado, según las pruebas que ha mostrado la comisión de la Cámara de Representantes que investiga el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. La comisión ha votado este jueves por unanimidad (nueve votos a favor y ninguno en contra) una citación para que el propio Trump declare y también un requerimiento para que aporte documentos. No obstante, es poco probable que el comité pueda interrogar al expresidente, que puede recurrir la citación y, en última instancia, negarse a contestar las preguntas.

“Es la persona que está en el centro de lo que ocurrió el 6 de enero”, ha dicho el presidente de la comisión, Bennie Thompson. “Debe rendir cuentas. Está obligado a responder por sus acciones”, ha añadido. Trump ha respondido al cabo de unos minutos a la votación con un mensaje en Truth Social, la red social que usa tras ser expulsado de Twitter: “¿Por qué no me pidió la comisión no seleccionada que testificara hace meses? ¿Por qué esperaron hasta el final, los últimos momentos de su última reunión? Porque la comisión es una basura total que solo ha servido para dividir aún más a nuestro país que, por cierto, va muy mal. ¿Un hazmerreír en todo el mundo?”, ha escrito.

En la que en principio era la última sesión, el presidente de la comisión, el demócrata Bennie Thompson, ha dejado claro que “Donald Trump sabía que había perdido”. La republicana Liz Cheney, gran rival de Trump, ha advertido de que “un 6 de enero puede ocurrir otra vez”.

Los mensajes de su equipo, de asesores de confianza y las propias declaraciones públicas del entonces presidente muestran que había un guion preestablecido para que Trump se proclamase ganador de las elecciones en cualquier caso. Contaban con el hecho de que los electores demócratas votan más por correo y estaban dispuestos a tratar de frenar el escrutinio y a proclamar la victoria como un hecho consumado. Tom Fitton, líder del grupo conservador Judicial Watch, llegó a enviar un correo electrónico a un miembro del equipo de Trump recomendándole el texto de la declaración que debía hacer para proclamarse ganador antes de que se contasen todos los votos. Ese mensaje ha sido encontrado en los Archivos Nacionales.

También se han proyectado vídeos inicialmente grabados por un director danés para un documental en que se ve a otro exasesor de Trump, Roger Stone, decir: “Lo fundamental es reclamar la victoria. La posesión es nueve décimas partes de la ley” y hacer llamamientos para “pasar directamente a la violencia”. “Tendremos que empezar a aplastar calabazas, si sabes a qué me refiero”, dijo. Stone se acogió a su derecho a no declarar contra sí mismo para dejar sin contestar las preguntas de la comisión cuando fue citado.

Greg Jacob, consejero del vicepresidente Mike Pence, aseguró en otra declaración que se ha proyectado en la sala que había gente en la Casa Blanca que planeaba proclamar la victoria en la propia noche electoral antes de que los resultados se conociesen. La comisión ha puesto después el vídeo en el que efectivamente se oía a Trump decir que en realidad había ganado.

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El plan salió mal, pero la insistencia de Trump y sus seguidores en proclamar su victoria desembocaron en el violento asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, el día en que el Congreso se disponía a certificar la victoria de Joe Biden.

“Esta gran mentira, el esfuerzo del presidente Trump por convencer a los estadounidenses de que había ganado las elecciones de 2020, comenzó antes de que se conocieran los resultados electorales. Fue intencional, fue premeditado, no se basó en los resultados de las elecciones ni en ninguna prueba de fraude real que afectara a los resultados, o en problemas reales con las máquinas de votación. Fue un plan urdido de antemano, para convencer a sus partidarios de que había ganado”, ha resumido la representante demócrata Zoe Logfren.

En vísperas electorales

La última sesión de la comisión de investigación se ha celebrado a menos de cuatro semanas de las elecciones legislativas del 8 de noviembre. En ellas, buena parte de los candidatos republicanos sigue proclamando el bulo del robo electoral, por más que las pruebas demuestren que era Trump el que estaba dispuesto a ignorar la voluntad popular. En las primarias republicanas, muchos candidatos han abrazado las teorías conspiracionistas para evitar el enfrentamiento con Trump, que tiene gran predicamento dentro de su partido.

Parte del Partido Republicano, en cambio, teme que esas posturas extremistas alejen a los votantes moderados e independientes. Algunos han llegado a cambiar de discurso una vez que han ganado las primarias de su partido, pero muchos, entre ellos algunos que estuvieron en el Capitolio el 6 de enero de 2021, mantienen el bulo. El Partido Demócrata ha llegado a apoyar a algunos candidatos extremistas en las primarias con la esperanza de que sean más fáciles de batir el 8 de noviembre.

La última sesión de la comisión ha contado con una cuidada realización, con declaraciones de Trump y de sus colaboradores, incluida su famosa llamada en la que pedía al secretario de Estado de Florida “encontrar 11.780 votos”, fragmentos de declaraciones tomadas a testigos, reproducciones de correos y otros documentos, alternadas con manifestaciones de los miembros de la propia comisión. Han sido decenas y decenas de pruebas que apuntan todas en la misma dirección: Trump sabía que había perdido, se negó a reconocerlo, buscó manipular el resultado y esa actitud sin precedentes dio lugar después al asalto al Capitolio.

Además de aportar algunas nuevas pruebas, la última sesión ha servido de alguna manera también como resumen de las anteriores. Se ha proyectado una nueva declaración de Cassidy Hutchison, asistente del jefe de gabinete de Trump, Mark Meadows y protagonista de una de las sesiones previas, según la cual Trump le dijo a Meadows: “No quiero que la gente sepa que hemos perdido, Mark. Esto es vergonzoso. Arréglalo”.

La segunda parte de la sesión, tras un receso, ha mostrado imágenes inéditas de cómo se vivió el asalto al Capitolio desde dentro. En particular, se han visto vídeos dramáticos de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidiendo refuerzos policiales mientras los insurgentes rompían las barreras policiales y empezaban a entrar en el edificio. Pelosi se lamentaba en esas llamadas de que el asalto estuviese “instigado por el propio presidente de Estados Unidos”.

Liz Cheney ha sido tajante: “Nuestras instituciones solo se sostienen cuando hombres y mujeres de buena fe hacen que se sostengan, independientemente del coste político. No tenemos ninguna garantía de que esos hombres y mujeres estén de nuevo en sus puestos la próxima vez”.

El presidente de la comisión ha subrayado que la mayoría de las declaraciones, como la de Hutchison, vienen de gente que trabajaba con Trump: “Cuando uno mira hacia atrás lo que ha salido a través del trabajo de esta comisión, lo más sorprendente es que todas estas pruebas provienen casi en su totalidad de los republicanos”, ha indicado Thomson, que ha añadido: “Esta investigación no es sobre política. No es sobre el partido. Se trata de los hechos, simple y llanamente. Y se trata de asegurar que nuestro Gobierno funcione bajo el imperio de la ley, como exige nuestra Constitución.”

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Sobre la firma

Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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