El atentado contra Fernández lleva a revisar la seguridad de Lula y de Bolsonaro en Brasil

La campaña electoral para los comicios de octubre está marcada por un clima de gran tensión entre los seguidores de uno y otro

Lula da Silva, escoltado por guardaespaldas, se reúne con líderes indígenas este viernes en Belem, en la Amazonia.
Lula da Silva, escoltado por guardaespaldas, se reúne con líderes indígenas este viernes en Belem, en la Amazonia.STRINGER (REUTERS)

Las estremecedoras imágenes del atentado contra la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, han causado un enorme impacto en Brasil, no solo por ser el país natal del agresor. Inmerso en la campaña más tensa de las últimas décadas, queda un mes para la disputada elección y este jueves, de nuevo, una discusión sobre los comicios acabó en un peisodio grave de violencia Tras el atentado frustrado de Buenos Aires, las campañas de los dos favoritos a vencer los comicios, Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, han decidido revisar los protocolos de seguridad para protegerlos, informa la agencia Reuters.

Este viernes ha trascendido un grave incidente ocurrido la víspera en un templo evangélico de Goiania, cerca de la capital, Brasilia. Una discusión entre dos fieles porque la iglesia ha instado a no votar a la izquierda acabó con uno de ellos —un policía militar fuera de servicio— disparando un tiro en la pierna al otro. Hace dos meses, otro agente mató a un dirigente local del Partido de los Trabajadores (PT) en Foz de Iguaçu en otra discusión.

El clima político está tan polarizado que la integridad física de Lula y de Bolsonaro ya era una preocupación de sus campañas y de las fuerzas de seguridad brasileñas antes del ataque contra la vicepresidenta argentina, que resultó ilesa. Ahora, el intento de asesinato la ha elevado la inquietud bastantes grados más.

En la anterior campaña, Bolsonaro sufrió una grave puñalada que casi lo mata y le catapultó a la victoria. Su agresor, un antiguo militante izquierdista, como suele recordar el presidente de manera machacona, era un enfermo mental que en el juicio fue declarado inimputable.

Ambos candidatos, tanto el actual presidente como el expresidente, suelen llevar chaleco antibalas en algunos de sus actos de campaña. Eso, en la política brasileña, es novedad.

Uno de los jefes de campaña del izquierdista Lula, Paulo Teixeira, ha declarado a la agencia británica que su equipo ha analizado este viernes el ataque en el país vecino y que la seguridad del candidato será revisada. Y ha añadido: “Tendremos que analizar con detenimiento este aumento de la violencia política en nuestro país, que es azuzada por el actual presidente”. Horas antes, el expresidente Lula había dicho en Twitter que esta “violencia y odio político azuzado por algunas personas es una amenaza a la democracia en nuestra región”.

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Un miembro del equipo de seguridad del presidente le cubre la espalda en medio de una multitud en Rio de Janeiro, en noviembre de 2020.
Un miembro del equipo de seguridad del presidente le cubre la espalda en medio de una multitud en Rio de Janeiro, en noviembre de 2020.Silvia Izquierdo (AP)

Lula condenó inmediatamente el jueves el ataque contra Fernández, Bolsonaro ha tardado más de 15 horas en lamentarlo y, al hacerlo, se ha referido a la puñalada que sufrió hace casi cuatro años. “Ya envié una notita. Lo siento. Ahora, cuando me apuñalaron, había gente que estaba emocionada. Lo siento, ya hay gente que también quiere culparme de esto. Me alegro de que el agresor no supiera manejar un arma. Si supiera, habría tenido éxito”, ha declarado en un acto electoral Porto Alegre.

Una fuente de la campaña de Bolsonaro le ha dicho a Reuters que sopesan aumentar las medidas de seguridad que le rodean en los actos públicos. El actual presidente es un gran aficionado a saludar a multitudes y sacarse selfies con ellas para desespero de sus guardaespaldas.

La seguidad del favorito según los sondeos ha sido reforzada en esta ocasión. En el mayor mitin que ha dado en campaña Lula en São Paulo, los miles de asistentes pasaron por detectores de metales o fueron cacheados. Y en una reciente rueda de prensa que ofreció a la prensa internacional había al menos dos agentes de policía dentro de la sala y otros dos al otro lado de la puerta.

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Sobre la firma

Naiara Galarraga Gortázar

Es corresponsal de EL PAÍS en Brasil. Antes fue subjefa de la sección de Internacional, corresponsal de Migraciones, y enviada especial. Trabajó en las redacciones de Madrid, Bilbao y México. En un intervalo de su carrera en el diario, fue corresponsal en Jerusalén para Cuatro/CNN+. Es licenciada y máster en Periodismo (EL PAÍS/UAM).

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