Putin exhibe su sintonía con Erdogan en la segunda reunión entre ambos en menos de un mes

Tres buques parten de los puertos ucranios del mar Negro en cumplimiento del acuerdo de abrir un corredor para la salida del grano ucranio

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (izquierda), estrecha la mano de su homólogo ruso, Vladímir Putin, al ser recibido por este en la ciudad rusa Sochi este viernes.Foto: EUROPA PRESS | Vídeo: REUTERS

El presidente ruso, Vladímir Putin, recibió este viernes en Sochi a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para tratar la situación en Siria y Ucrania. La sintonía entre ambos líderes ―como pone de relieve que se trate de la segunda reunión presencial entre ambos en menos de un mes― ha permitido que los dos países lleguen a acuerdos en diversos conflictos en los que apoyan a bandos enfrentados y que Turquía, pese a ser miembro de la OTAN, sea considerado un mediador fiable por Moscú. No en vano, Erdogan afirmó que el diálogo ruso-turco servirá para llevar “alivio a la región”.

Putin agradeció a Erdogan su mediación para alcanzar un acuerdo con Kiev sobre el establecimiento de un corredor naval para la exportación de cereales desde los puertos ucranios. El acuerdo se firmó el pasado 22 de julio en Estambul y, para Moscú, significa “abrir el camino a la exportación de fertilizantes y alimentos rusos”, que han sido excluidos de las sanciones europeas. “Esto es algo crucial para los países en desarrollo, que de otra forma sufrirían de la crisis alimentaria”, subrayó Putin.

La aquiescencia de Rusia es indispensable para que funcione el corredor del cereal ucranio retenido por la guerra. Precisamente este viernes, tres nuevos buques partieron de los puertos ucranios de Odesa y Chornomorsk cargados con cerca de 58.041 toneladas de maíz hacia Turquía, Irlanda y el Reino Unido; es decir, los destinos que tenían previstos antes de quedar atrapados en Ucrania por la invasión rusa. A su paso por Estambul, los barcos deberán ser inspeccionados por integrantes del Centro de Coordinación Conjunto (CCC), donde están representados Ucrania, Rusia, Turquía y la ONU.

Igualmente, en la mañana del viernes, otro granelero fue inspeccionado en Estambul antes de zarpar hacia el puerto ucranio de Chornomorsk. Será el primer buque comercial en arribar a los puertos ucranios del mar Negro desde el inicio de la guerra. “Teniendo en cuenta las lecciones aprendidas durante el movimiento del Razoni [el primer barco en salir tras la firma del acuerdo], el CCC ha autorizado este movimiento como un segundo ensayo, a fin de probar las operaciones en el corredor con múltiples barcos de salida, así como uno entrante”, explicó el organismo en un comunicado.

Uno de los objetivos del mandatario turco es lograr que Putin dé luz verde a una nueva intervención militar turca en Siria contra las milicias kurdas. Rusia es el principal valedor del régimen de Bachar el Asad, sin cuyo sostén probablemente habría caído en 2015, y Turquía es el único país que sigue apoyando firmemente a las diversas facciones rebeldes contra Damasco, en su mayoría islamistas. Ankara, cuyo Ejército controla varias franjas de territorio en el norte del país, pretende ahora actuar contra las localidades de Tal Rifaat y Manbij, controladas por las milicias kurdas YPG, alegando su vinculación al grupo armado PKK (incluido en las listas de organizaciones terroristas de la UE y EE UU). De momento, Ankara no ha recibido sino negativas: tanto de Estados Unidos, para el que las YPG han sido aliadas clave en la lucha contra los terroristas del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés), como de Teherán y Moscú, que mantienen presencia en el área de Tal Rifaat (en el noroeste)

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Con todo, Putin siempre ha dejado una puerta abierta y ha reconocido las “preocupaciones” de Ankara por su seguridad. Consciente de las ampollas que levanta en el seno de la OTAN una nueva intervención de Turquía contra las milicias kurdas, el líder ruso también sabe que Ankara es una de las principales vías de respiración para una economía rusa cada vez más aislada por las sanciones. Las conexiones aéreas siguen funcionando con normalidad entre Rusia y Turquía y numerosas empresas rusas se han fundado en recientes meses para actuar de intermediarias entre proveedores europeos y clientes rusos. De hecho, Putin puso de ejemplo el funcionamiento del gasoducto Turkstream, que, a través de las aguas del mar Negro, tiene capacidad de transportar 31.500 millones de metros cúbicos de gas al año a Turquía y la Unión Europea. El presidente ruso dijo que los líderes europeos deberían estar “agradecidos” a Turquía porque el gasoducto sigue funcionando “sin problemas”. También mencionó la construcción de la central nuclear de Akkuyu (en la provincia turca de Mersin) por una empresa rusa y cuyo primer reactor está previsto que entre en funcionamiento en 2023. Los dos líderes acordaron que Turquía pague el gas ruso en rublos.

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