Las tropas rusas asedian Kiev

Soldados ucranios se defienden del ataque a algo más de tres kilómetros del Parlamento. La capital amanece con fuertes explosiones. “¿Quién está dispuesto a combatir con nosotros? Nadie”, lamenta el presidente, Volodímir Zelenski

En la imagen, varias personas descansan en el metro de Kiev. En vídeo, el enviado especial de EL PAÍS Luis de Vega narra la situación en la capital ucrania.Foto: EMILIO MORENATTI (AP) | Vídeo: EPV

La capital ucrania se encuentra bajo asedio. Fuerzas rusas y ucranias combatían este viernes en Kiev a poco más de tres kilómetros del Parlamento y de la céntrica plaza del Maidán, apenas en el segundo día de la ofensiva lanzada por el presidente Vladímir Putin. EL PAÍS fue testigo de cómo militares ucranios se defendían de fuego ruso en el barrio que rodea el puente de la Habana, una de las vías de acceso a la urbe. En un mensaje en Twitter, el Ministerio de Defensa ucranio ha recomendado a los habitantes de la ciudad que preparen cócteles molotov y permanezcan en sus casas. También les ha instado a informar de los movimientos de las tropas rusas. Putin, mientras, ha llamado al Ejército ucranio a la rebelión en un mensaje televisado: “Coged el poder en vuestras manos. Será más fácil negociar con vosotros”.

Se trata de un escenario extremo en la invasión de la antigua república soviética, cuyo presidente, Volodímir Zelenski, ha difundido a media tarde en su cuenta de Instagram un vídeo ―grabado en las inmediaciones del Parlamento en una fecha desconocida― para subrayar que sigue en la capital y en el que aparece, entre otros, con el primer ministro, Denys Shmyhal. “Todos estamos aquí. Defendemos nuestra independencia, nuestro Estado. Y así seguirá”, ha asegurado. Zelenski también ha acusado a Moscú de atacar a civiles. “Dijeron que no eran objetivo, pero es otra de sus mentiras”, ha lamentado en una grabación previa. Según el último balance, ofrecido este viernes de madrugada, la ofensiva ha causado 137 muertos, la inmensa mayoría civiles, y más de 300 heridos.

El estruendo de los proyectiles del Ejército ruso y el ulular de las sirenas son la nueva terrible banda sonora que amenaza la vida de los habitantes de Kiev. “Es un milagro”, señala con la voz entrecortada Anatoli, de 50 años, tras haber salvado la vida delante de un edificio de 10 plantas bombardeado en la madrugada de este viernes, a una docena de kilómetros del centro de la ciudad. La fachada destrozada con un enorme cráter del impacto delante explica el porqué de ese milagro. Fuentes policiales sobre el terreno confirman a EL PAÍS que solo ha habido cinco heridos. Era en torno a las cuatro cuando “todo tembló y las ventanas de las casas saltaron todas hacia dentro”, relata este vecino. Olga, de 47 años, regresaba a su casa entre lágrimas y todavía incrédula ante la situación que está viviendo. Junto a ella, varios policías y militares rodeaban la zona mientras los bomberos acababan de recoger. Casi en paralelo a estas imágenes, los 27 países miembros de la Unión Europea y Estados Unidos han aprobado esta madrugada una nueva tanda de sanciones contra el entramado político y económico de Putin.

Un hombre, en el interior del edificio de 10 plantas atacado en la madrugada del viernes en Kiev.
Un hombre, en el interior del edificio de 10 plantas atacado en la madrugada del viernes en Kiev.Luis de Vega

Las fuerzas rusas atacan con especial intensidad. Las autoridades de la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania y donde viven unas 280.000 personas, han confirmado este viernes que el Ejército ruso ha logrado entrar. Las tropas de Putin cargan contra infraestructuras civiles para forzar a Zelenski a negociar y rendirse. En Odesa, una ciudad portuaria y estratégica en el mar Negro, también se han registrado ataques. Desde el sur y el este, las fuerzas especiales rusas y las tropas aerotransportadas tratan además de envolver al Ejército ucranio en la región del Donbás, donde los servicios secretos ucranios creen que Moscú puede haber infiltrado a grupos paramilitares para atacar desde dentro y hacerse con el control total de la zona. El plan podría repetirse, dicen, en otros puntos del país. El objetivo de Putin en Kiev podría ser descabezar a la cúpula del Gobierno. Miles de personas han huido desde el este, más cerca de la frontera rusa, y de la capital, hacia el oeste, a ciudades como Lviv, cerca de la frontera con Polonia, donde este viernes por la mañana se han oído también las sirenas de alerta por ataques. Decenas de miles de ciudadanos tratan de salir del territorio hacia países fronterizos como Moldavia, Polonia o Rumania.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

La vida de los habitantes de Kiev pende de un hilo desde que comenzó el asedio del Ejército ruso sobre la antigua república soviética. Nadie sabe dónde puede producirse el siguiente ataque aéreo, lo que multiplica la ansiedad y el caos. El gran socavón provocado por el bombardeo del inmueble de 10 plantas de la capital se ha convertido en un lugar de peregrinaje al que se acercan los ciudadanos para comprobar de primera mano la magnitud de los daños. Muchos fotografían la escena con sus teléfonos o graban vídeos para subir a redes sociales. Los cascotes han sembrado el parque infantil que hay justo delante del bloque. Los columpios y el tobogán son testigos mudos de una noche de carreras y alertas que todavía siguen a primera hora del día. Pocos minutos después de las siete de la mañana, las alarmas empiezan a sonar de nuevo. Los vecinos, a la carrera, se dirigen a los refugios más próximos, muchos de ellos al metro. En uno de los edificios cercanos al atacado, una treintena de personas se resguardan en silencio en el cuarto de las calderas. Algunos son niños todavía dormidos en el suelo ajenos a todo lo ocurrido.

En un discurso a la ciudadanía en la madrugada de este viernes, Zelenski ha confirmado múltiples ataques con misiles rusos en varios puntos del país y ha asegurado que las agresiones del Kremlin tienen como objetivo infraestructuras civiles y militares. “Están matando a gente y convirtiendo ciudades pacíficas en objetivos militares”, ha dicho. “Esto es el mal y nunca lo perdonaremos”, ha recalcado el presidente ucranio, que ha pedido a la OTAN y a sus aliados de Europa del Este asistencia para defenderse.

Mientras, el ministro de Defensa, Dmytro Kuleba, ha asegurado que la última vez que la ciudad, de 2,8 millones de habitantes, sufrió algo similar fue durante la Segunda Guerra Mundial. “La última vez que nuestra capital experimentó algo así fue en 1941, cuando fue atacada por la Alemania nazi”, ha señalado en las redes sociales. Hay ya unos 100.000 desplazados, según cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Y los países de la UE creen que se puede producir una gran oleada de personas que huyen del ataque ruso.

Los bomberos trabajaban en un edificio de viviendas dañado tras el ataque de Rusia.
Los bomberos trabajaban en un edificio de viviendas dañado tras el ataque de Rusia. UKRAINIAN MINISTRY OF EMERGENCIE (via REUTERS)

Este viernes se puede convertir en el día más duro de la guerra, ha advertido Anton Gerashchenko, asesor del Ministerio del Interior de Ucrania, que ha asegurado que las fuerzas de Kiev están listas para defender la capital con misiles antitanque. El Ejército ucranio tiene, sin embargo, escasas capacidades en sus sistemas de defensa antiaérea.

Ofensiva en el Donbás

El miércoles, poco antes del amanecer en Moscú, el presidente Putin anunció una operación militar en el Donbás que justificó como necesaria para defender a la población. “Las circunstancias requieren que tomemos medidas decisivas e inmediatas”, dijo el jefe del Kremlin, que acusó a las autoridades ucranias de “cometer numerosos crímenes sangrientos”, y prometió represalias. Putin asegura que el Gobierno del país vecino es un “régimen nazi”, a pesar de que el presidente Zelenski es de origen judío y de que su abuelo luchó contra Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

Tras recordar que Rusia es “una de las potencias nucleares más poderosas del mundo”, Putin advirtió contra cualquier intento de detener el movimiento ruso hacia Ucrania. Lo que anunció como una operación en el Donbás se ha convertido en una gran ofensiva contra todo el país desde tres flancos.

Zelenski, que aprobó el jueves la ley marcial, decretó durante la noche la movilización general de todos los reservistas y reclutas y prohibió abandonar el país a los hombres de entre 18 y 60 años. El presidente ucranio había reforzado el Ejército en el este ante la amenaza del Kremlin, que ha concentrado a unos 190.000 soldados en sus fronteras oriental y norte. Ahora está llevando armas adicionales a Kiev, hacia donde avanzan las tropas de Putin que han entrado desde el norte, por zona rusa y bielorrusa, un área donde se han hecho con el control de la estratégica zona de exclusión de Chernóbil, escenario de la catástrofe nuclear de 1986 y donde está el sarcófago del reactor accidentado.

El mandatario ucranio, que ha reiterado que está abierto a hablar con Putin de paz en cualquier lugar y en cualquier momento, cargó contra Occidente y advirtió a sus ciudadanos de que no esperasen ayuda del exterior. “Estamos abandonados a nuestra suerte en defensa de nuestro Estado. ¿Quién está listo para luchar con nosotros? Honestamente, no veo a nadie”, dijo en un discurso en ucranio, durante un mensaje a la nación en el que apareció con una camiseta militar verde y sin afeitar.

Zelenski afirmó que él es el objetivo número uno de Putin, que, según los servicios secretos ucranios y estadounidenses, puede tratar de capturar o eliminar a la cúpula del país para poner a un Gobierno títere de Moscú. “El enemigo me marcó como el objetivo número uno y a mi familia como el objetivo número dos″, dijo. “Quieren destruir Ucrania políticamente destruyendo al jefe de Estado”, remarcó el mandatario, que aseguró que está en la capital y que se quedará allí. Dijo que su familia también está en Kiev, aunque en un lugar secreto. “También hay información sobre los grupos de sabotaje que entran en Kiev”, advirtió.

En todo el país, las fuerzas de seguridad han instado a los ciudadanos a evitar vestir ropa militar y a lucir marcas rojas en la ropa. El servicio de espionaje ucranio cree que grupos paramilitares vinculados a la oscura compañía Wagner, gestionada por un aliado de Putin, y que estuvo involucrada en operaciones en la guerra de Ucrania de 2014, en Siria y en Libia, pueden estar ya dentro del país.

Varios vídeos y fotografías publicados por las autoridades ucranias muestran feroces combates en todo el país, con aviones derribados y tanques dañados de ambos lados. Allí, en el mar, las fuerzas enviadas por Putin han logrado capturar la llamada isla de las Serpientes, donde el Ejército ucranio tenía un puesto avanzado. Los 13 soldados que la custodiaban han muerto.

En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia está preparada para negociar con Ucrania si acepta convertirse en lo que llamó “un país neutral” y dejar de desplegar armas. “Nadie está hablando de ocupación”, aseguró. “Idealmente, Ucrania debería ser liberada y limpiada de nazis”, declaró, ahondando en la retórica de Putin. Ucrania era un país neutral y con estatus de no alineado cuando Rusia se apoderó de la península ucrania de Crimea tras una rápida intervención y con un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional y cuando alimentó el conflicto del Donbás, que va a cumplir ocho años. Tras esto, en 2014, durante la guerra en el este, Kiev votó para abandonar esa posición y establecer una agenda para su membresía de la OTAN.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS