Scholz presenta un Gobierno paritario y centrado en combatir la pandemia

El socialdemócrata alemán da a conocer un equipo de ocho ministros y ocho ministras a dos días de su investidura como canciller

El próximo canciller, Olaf Scholz, a la izquierda, junto al futuro ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, durante la presentación de puestos socialdemócratas en el nuevo Gobierno de coalición, este lunes en Berlín.
El próximo canciller, Olaf Scholz, a la izquierda, junto al futuro ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, durante la presentación de puestos socialdemócratas en el nuevo Gobierno de coalición, este lunes en Berlín.HANNIBAL HANSCHKE (Reuters)

Alemania se prepara para tener este miércoles un inédito Gobierno de coalición liderado por el partido socialdemócrata y con dos socios, verdes y liberales, de posiciones muchas veces opuestas pero que han conseguido ponerse de acuerdo para inaugurar juntos la era posMerkel. A dos días de su estreno como canciller alemán, Olaf Scholz ha desvelado este lunes la composición de su Ejecutivo. Se conocían los ministros elegidos por Los Verdes y el FDP, pero faltaban los siete socialdemócratas. Finalmente serán cuatro mujeres y tres hombres, lo que deja un gabinete paritario (ocho y ocho), si no se cuenta al propio canciller. Es, en todo caso, más igualitario que el último Gobierno de Angela Merkel, con nueve ministros y seis ministras.

El acuerdo de Gobierno, un texto de 177 páginas negociado en apenas un mes, dos después de las elecciones federales, tiene ya el visto bueno de los tres partidos. Los Verdes lo sometieron a consulta de sus bases, 125.000 afiliados, y este lunes comunicaron el resultado: 86% de aprobación. Socialdemócratas y liberales celebraron sendos congresos virtuales durante el fin de semana y sus cúpulas refrendaron el pacto con un 98,8%, en caso del SPD, y un 92%, del FDP. “El nuestro será un Gobierno de tres partidos que quieren más progreso para Alemania”, ha dicho Scholz, que lo ha calificado de “nuevo comienzo” y apostado por pensar en el largo plazo. Su intención, aseguró, es que los alemanes den su confianza de nuevo a la coalición semáforo ―por los colores con los que se representan los tres partidos― dentro de cuatro años.

La pandemia es la tarea más urgente del nuevo gabinete. La presión para que el Gobierno se ponga manos a la obra es máxima después de semanas de críticas por la inacción del periodo transitorio entre gobiernos. El nombramiento del diputado socialdemócrata Karl Lauterbach como ministro de Sanidad, puesto clave para la gestión de la cuarta ola, responde a esa prioridad. Se especuló con que podría ocuparlo una mujer para que así el Ejecutivo fuera completamente paritario, pero finalmente Scholz ha designado a este epidemiólogo, formado en Harvard, que ha sido una de las caras más habituales en los medios de comunicación desde el inicio de la pandemia.

Lauterbach defiende la vacunación obligatoria y llevaba meses alertando de que sin restricciones y con una tasa baja de vacunación la cuarta ola en Alemania sería desastrosa, como está sucediendo. Es uno de los personajes más atacados por los antivacunas y los autodenominados Querdenker (pensadores laterales) que protestan contra las medidas para evitar la expansión de los contagios. Si de él dependiera, discotecas y bares ya estarían cerrados en todo el país. “Lucharemos contra la pandemia con todas nuestras fuerzas”, ha prometido Scholz este lunes. La semana pasada el próximo canciller encargó al general Carsten Breuer la creación de un equipo de crisis ―formado por representantes de los Gobiernos federal y estatales y expertos― para gestionar lo que el Gobierno en funciones ha calificado de “emergencia nacional”.

Tres carteras las ocupan ministros que ya ejercieron como tales en el Gobierno de gran coalición de Merkel. Además de Lauterbach, los nombramientos de los socialistas son Hubertus Heil, que repite en Trabajo; Christina Lambrecht, que estaba en Justicia y ahora pasa a Defensa; Nancy Faeser, en Interior; Klara Geywitz, en el nuevo ministerio de Vivienda; Svenja Schulze, que cambia de Medio Ambiente a Cooperación y Desarrollo, y Wolfgang Schmidt, como ministro de la Cancillería. Los Verdes han nombrado a tres mujeres y dos hombres, mientras que los liberales solo cuentan con una mujer al frente de sus cuatro ministerios. “Que las mujeres tengan la mitad del poder va en sintonía con la sociedad en la que vivimos”; dijo Scholz dijo durante la presentación de su equipo en Berlín.

Por primera vez en la historia de la República Federal, el Ministerio de Exteriores y el del Interior están dirigidos por mujeres. Annalena Baerbock, colíder de Los Verdes y candidata de este partido en las elecciones, será la cara de Alemania en el mundo. Con 40 años, es la más joven del Ejecutivo, junto con Anne Spiegel, también de Los Verdes, ministra de Familia. Nancy Faeser, de 51 años, al frente de Interior, es una abogada poco conocida fuera de su land, Hesse, que se ha distinguido por hacer frente al extremismo de derechas, la que se considera actualmente principal amenaza para la seguridad del país. Faeser toma las riendas días después de que una treintena de personas intimidaran a la ministra de Sanidad de Sajonia, Petra Köpping, portando antorchas y gritando frente a su vivienda consignas contra las restricciones en este Estado líder en contagios y con la peor tasa de vacunación del país. “La seguridad en este Gobierno estará en manos de mujeres fuertes”, ha destacado Scholz en referencia a que también Defensa estará liderado por una mujer, Christine Lambrecht.

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Los puestos más poderosos, sin embargo, quedan en manos de hombres: el propio Scholz en la Cancillería; el líder de los liberales, Christian Lindner, como ministro de Finanzas, y Robert Habeck, colíder de Los Verdes, que ocupará un superministerio que engloba Economía y Clima con competencias en Energía. El puesto de Finanzas fue el más disputado durante las negociaciones. Los Verdes ansiaban tener la llave de las milmillonarias inversiones que Alemania necesita hacer en los próximos cuatro años para avanzar en la transición energética y modernizar y digitalizar la economía. Finalmente cedieron y Lindner, defensor de la ortodoxia fiscal y empeñado en no subir impuestos, será quien controle las finanzas y negocie con el partido ecologista la financiación de las políticas verdes.

Otro de los nombres relevantes que se han conocido este lunes es el del principal asesor económico de Scholz, Jörg Kukies. Sustituirá a Lars-Hendrik Röller, que ha sido mano derecha de Angela Merkel en cuestiones financieras y de política económica y ha preparado con ella las cumbres del G-7 y el G-20 durante una década. Kukies, exbanquero de inversión con Goldman Sachs, ya trabajaba con Scholz como secretario de Estado en Finanzas. Ahora, con la cartera en manos de los liberales, el próximo canciller le mantiene cerca como asesor. Kukies queda así descartado como sucesor de Jens Weidmann, presidente saliente del Bundesbank. El nombre que circula estos días por la capital para presidir el organismo es el del economista Joachim Nagel.

Los nombres de Los Verdes se conocieron la semana pasada. A Baerbock, Habeck y Spiegel, hay que sumar Medio Ambiente, que será para Steffi Lemke, y Agricultura, para Cem Özdemir. Además de su líder, Lindner, los liberales tienen en el Gobierno a su secretario general, Volver Wissing, como ministro de Transportes; a Marco Buschmann en Justicia, y a Bettina Stark-Watzinger en Educación.

Tras la ratificación del acuerdo en los tres partidos, está previsto que el martes se firme y se formalice, de forma que el miércoles Scholz se someta a su investidura en el Bundestag, la cámara baja del Parlamento alemán. El tripartito suma 416 escaños de los 736 que lo forman esta legislatura. El miércoles, por tanto, Angela Merkel será ya excanciller después de 16 años al frente del Gobierno alemán. Por unos pocos días, no superará el récord de permanencia del también conservador Helmut Kohl.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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