Jens Weidmann, el hombre más duro de las finanzas alemanas

La sucesión del dimitido presidente del Bundesbank se produce en plenas negociaciones para formar Gobierno en Alemania y cuando el BCE debate la retirada de estímulos

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (izquierda), y su entonces homólogo en el BCE, Mario Draghi, en Fráncfort en septiembre de 2019.
El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann (izquierda), y su entonces homólogo en el BCE, Mario Draghi, en Fráncfort en septiembre de 2019.HORACIO VILLALOBOS (CORBIS)

La revista Foreign Policy tituló en 2018 de Jens Weidmann, el dimitido presidente del Budesbank, que era “el hombre más peligroso de Europa”. Estaba entonces en todas las quinielas para presidir el Banco Central Europeo (BCE) y a la prestigiosa publicación estadounidense le parecía que el candidato ni siquiera creía en el papel de un banco central. No solo se había opuesto a las medidas extraordinarias que salvaron a la eurozona, sino que también parecía “rechazar los principios básicos de la macroeconomía y la banca central modernas”, escribió el economista Simon Tilford. Su postura radical en materia de política monetaria le había granjeado tal fama, sobre todo en los países del sur de Europa, que su postulación nunca llegó a buen puerto.

Weidmann, ahora de 53 años, se convirtió en 2011 y con solo 43 años en el presidente más joven del banco central alemán. Llegó en plena crisis del euro. Sustituyó a Axel Weber, que había salido de forma repentina de la institución al frustrarse su candidatura a presidir el BCE cuando el mandato de Jean Claude Trichet llegó a su fin. Weidmann, nacido en Solingen, en Renania del Norte-Westfalia, se formó en Bonn y en Aix-en-Provence, Francia, y tras obtener su doctorado trabajó en el Fondo Monetario Internacional en Washington. De vuelta a Alemania, fue secretario general del Consejo Alemán de Expertos en Economía, llamado los cinco sabios, que asesora al Gobierno, y después lo fichó Angela Merkel como asesor. Entre otras cosas, se encargaba de preparar a la canciller para las cumbres mundiales.

El economista fue el único miembro del BCE que votó en contra del programa de compra de deuda pública de Mario Draghi en 2012. Ejerció desde el Bundesbank una persistente oposición a la política monetaria del italiano, basada también en unos tipos de interés bajos. Llegó a testificar contra Draghi ante el Tribunal Constitucional alemán, que dirimía en 2013 si la compra masiva de bonos en los países en crisis para estabilizar el euro vulneraba la Ley Fundamental alemana. “Weidmann pasará a la historia como el halcón por excelencia, pero se olvida muchas veces que acabó apoyando la mayoría de medidas de estímulo que el BCE ha venido aplicando estos últimos años”, apunta Ángel Talavera, de Oxford Economics.

En los países del sur de Europa a Weidmann se le recordará como un halcón que solo defendía los intereses de los ahorradores alemanes y no parecía demasiado preocupado por el futuro del euro. Talavera asegura que pese a su fama hay otros miembros del BCE que “estos años se han posicionado más al extremo que él”. Y añade: “Es un ortodoxo, pero creo que supo entender que la urgencia de la situación en la eurozona requería de medidas excepcionales y generalmente las apoyó, aunque no fuera en general favorable a traspasar ciertos límites o convertir ciertos instrumentos de apoyo en permanentes”.

Draghi se refería a él cuando criticó el “nein zu allem” [no a todo, en alemán] con el que el Bundesbank se oponía a su programa de compra de deuda soberana de los países en crisis. Weidmann también era conocido como Doctor No por su permanente desacuerdo con el italiano y su política monetaria relajada de dinero fácil. El presidente saliente del Bundesbank, asegura Talavera, siempre ha estado a caballo entre el papel más conservador de portavoz de las críticas alemanas y el de colaborador con las medidas de Draghi, “aunque a veces las aceptara a regañadientes”.

Weidmann ha pedido al presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, su destitución el próximo 31 de diciembre. Deja el cargo más de cinco años antes de que finalice su mandato, de ocho años. “He llegado a la conclusión de que más de 10 años es una buena medida de tiempo para pasar una nueva página, para el Bundesbank, pero también para mí personalmente”, explicó en una carta remitida a los trabajadores del banco central. En su despedida aprovechó también para lanzar una advertencia contra el riesgo de inflación.

La dimisión llega en un momento complicado, en plenas negociaciones para formar Gobierno en Alemania tras las elecciones del 26 de septiembre. En teoría hay dos posibilidades para su sucesión: podría sustituirle la actual vicepresidenta hasta que el nuevo Ejecutivo tome posesión y decida a quién quiere proponer en el cargo, pero también la Cancillería en funciones de Angela Merkel podría nombrar al candidato en las próximas semanas. El portavoz de Merkel ya ha despejado las dudas. Dijo ayer que “es tarea del futuro Gobierno” encontrar a un sucesor o sucesora “que dé continuidad al legado de orientación hacia la estabilidad del Bundesbank”.

Weidmann era un hombre de los democristianos de la CDU, según publican algunos analistas, que entre los posibles motivos de su marcha sugieren la poca sintonía con el próximo Gobierno de socialdemócratas, verdes y liberales. Los medios alemanes barajan varios nombres para sustituirle. La economista Isabel Schnabel, miembro de la junta directiva del BCE, es uno de ellos. También se habla de Marcel Fratzscher, actual director del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), que antes fue jefe de análisis de políticas internacionales en el BCE. Y de Jakob von Weizsäcker, economista jefe en el Ministerio de Finanzas de Olaf Scholz; de Jörg Kukies, también en el ministerio, y de Rolf Strauch, economista jefe del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede). Tampoco se descarta que la vicepresidenta de la institución, Claudia Buch, dé el salto al primer puesto.

La sucesión se produce también en una fase crucial para el BCE, que discute sobre el futuro del programa de compra de deuda por la pandemia. El presidente del banco central alemán será también el representante de Alemania en el consejo, por lo que el nombramiento puede cambiar el equilibrio de fuerzas. “Los halcones pierden a una voz importante”, señala Carsten Brzeski, economista jefe de ING.

La reunión en el BCE para debatir cuándo reducir los estímulos y cómo adaptar la compra de bonos a la era poscovid está prevista para diciembre. Weidmann llevaba meses presionando, junto con sus homólogos holandés y austriaco, para reducir rápidamente la compra de deuda pública. Brzeski cree que la inflación y una economía que vuelve a los niveles previos a la crisis antes de fin de año están creando las condiciones para retirar estímulos y empezar a reducir las compras de activos. “Quizá la decisión de hacerlo sea el último éxito de Weidmann como presidente del Bundesbank en la reunión de diciembre”, añade.

Jörg Krämer, economista jefe de Commerzbank, le dijo al Financial Times que “el hecho de que Weidmann no consiguiera salirse con la suya habitualmente puede haber tenido algo que ver con su dimisión”. “Es improbable que un nuevo Gobierno federal nombre a un presidente del Bundesbank que vuelva a estar en desacuerdo con la opinión mayoritaria en el consejo del BCE”, añadió.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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