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Los obipos de EE UU permiten comer carne esta cuaresma porque el coronavirus ya supone un sacrificio

Numerosas diócesis estadounidenses dispensan a sus fieles del precepto, ligado a esta época litúrgica

Un sacerdote bendice a un fiel que viaja en coche en Oakland Park (Florida).
Un sacerdote bendice a un fiel que viaja en coche en Oakland Park (Florida). Carl Seibert/ZUMA Wire/dpa

¿Qué mayor sacrifico que pasar semanas encerrado en casa por culpa del coronavirus?, han debido preguntarse los obispos de varias diócesis de Estados Unidos que en los últimos días han levantado parte de las restricciones propias de la cuaresma. Un obispo de Nueva Jersey, con 600.000 fieles en su diócesis de Metuchen, ha permitido comer carne los viernes, salvo el del próximo 10 de abril por ser Viernes Santo. Las cifras de la epidemia en EE UU han crecido exponencialmente en los últimos días. 

"Dadas las dificultades para obtener algunos tipos de comida y los muchos otros sacrificios que estamos sufriendo de repente, he concedido una dispensa de la abstención de comer carne los viernes para lo que queda de cuaresma", ha publicado el obispo, James F. Checchio, en la cuenta de Twitter de su diócesis. La abstención de comer carne es una de los preceptos del tiempo litúrgico que precede a la Semana Santa.

Según recoge The Washington Post, otros muchos obispos han concedido dispensas. Un obispo del Estado de Luisiana, Shelton J. Fabre, cree que el coronavirus ha puesto "a la mayoría, si no a todos" de sus fieles en una situación que complica hacerse con comida, "incluidas las alternativas a la carne". En un mensaje pastoral ha señalado también que "el alza en el precio del pescado y marisco, e incluso el riesgo de ir a comprar sin poner en riesgo la salud" dificultan "claramente" cumplir con el precepto, y así lo ha recogido en la página web de la diócesis de Houma Thibodaux. De ellos, quienes coman carne pueden compensarlo con obras de caridad o piadosas, ha recordado el religioso.

El diario norteamericano detalla otras consecuencias en la práctica religiosa de la crisis del coronavirus, como la preocupación de numerosos sacerdotes de que, al imponer la ceniza sobre las frentes de sus fieles como es costumbre el Miércoles de Ceniza, pudieran facilitar el contagio. Desde principios de marzo, y en línea con lo ocurrido en otros países, numerosas iglesias católicas de EE UU, más de 50 millones de personas, dejaron de permitir que se bebiera del cáliz el vino consagrado durante la eucaristía, una práctica que, en el caso de la iglesia ortodoxa griega se ha seguido practicando. 

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