La confusión reina en Guinea-Bisáu con dos presidentes nombrados en 24 horas

Embaló cuenta con el respaldo del núcleo duro del Ejército mientras Cassama fue nombrado por el Parlamento

Umaro Sissoco Embaló jura como presidente de Guinea-Bisáu, este jueves en Bisáu.
Umaro Sissoco Embaló jura como presidente de Guinea-Bisáu, este jueves en Bisáu.Alberto Dabo (Reuters)

Un país, dos presidentes. El embrollo poselectoral en Guinea-Bisáu alcanzó este viernes un punto de no retorno. El autoproclamado presidente Umaro Sissoco Embaló, dado como ganador por la Comisión Nacional Electoral (CNE) pero no por el Tribunal Supremo, destituyó al primer ministro Aristides Gomes y ordenó al Ejército ocupar las sedes ministeriales. En respuesta, el Parlamento nombró a Cipriano Cassama nuevo presidente interino.

La maldición de inestabilidad y bloqueo que vive Guinea-Bisáu parece no tener fin. Dos meses después de las elecciones presidenciales, este pequeño país africano, uno de los más pobres del mundo y con una historia reciente de guerras y golpes de Estado, vuelve a ser noticia por un hecho insólito. Desde este viernes en Bissau conviven dos presidentes enfrentados entre sí, una situación que refleja la profunda división política que sufre este país desde hace cinco años.

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Las elecciones presidenciales de diciembre se convirtieron en una pugna entre el general de brigada Umaro Sissoco Embaló y Domingos Simoes Pereira, líder del Partido por la Independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde (PAIGC), el grupo político mayoritario que domina el Parlamento con apoyo de sus aliados. La CNE otorgó la victoria al primero, pero el PAIGC presentó recurso ante el Supremo alegando un supuesto fraude en el recuento.

Hasta en cuatro ocasiones la CNE desobedeció al Supremo y se negó a llevar a cabo el recuento, limitándose a presentar las actas presuntamente adulteradas. Pese a ello y sin esperar a la resolución del alto tribunal, instancia que tiene la última palabra en la proclamación de los resultados, el general Embaló decidió autoproclamarse presidente en una anómala toma de posesión en un hotel de la capital rodeado de militares y sin apenas presencia diplomática, lo que evidencia las dudas de la comunidad internacional respecto a su validez.

Quienes sí estuvieron fueron el general Antonio Indjai, un militar de pasado golpista que mantiene una notable capacidad de influencia sobre el Ejército, el actual jefe del Estado Mayor de la Defensa y el expresidente José Mario Vaz, quien trató de boicotear las elecciones hasta el final. Embaló cuenta con el respaldo del núcleo duro de las Fuerzas Armadas, aunque no todo el Ejército está con él.

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El Gobierno, controlado por el PAIGC dado que este partido ganó las elecciones legislativas, calificó esta toma de posesión de “golpe de Estado” y anunció su intención de resistir al mismo. Ante ello, el general Embaló decidió pasar a la acción y destituir al primer ministro Aristides Gomes y nombrar en su lugar a Nuno Nabiam, que quedó tercero en las elecciones. Este nombramiento vulnera la Constitución bisauguineana ya que el jefe de Gobierno debe ser propuesto por el Parlamento. Asimismo, Embaló ordenó al Ejército ocupar los ministerios y las sedes de la radio y televisión públicas.

En respuesta a este acto de fuerza, la Asamblea Nacional, controlada también por el PAIGC, nombró este viernes por la tarde a un nuevo presidente interino en la figura de Cipriano Cassama, hasta ahora presidente del Parlamento. Este nombramiento fue respaldado por 52 de los 101 diputados, es decir, por mayoría absoluta. Este sábado está previsto que Nuno Nabiam tome posesión como primer ministro de Embaló y, con toda probabilidad, procederá a la destitución del Gobierno.

Sobre la firma

José Naranjo

Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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