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La defensa de Trump lanza su artillería final para lograr una absolución rápida

Los abogados de la Casa Blanca evocan a Nixon y afirman que el presidente pudo usar la coacción por “interés general”

Los senadores John Barasso (izquierda) y Mike Braun (derecha). En vídeo, los aliados de Trump presionan para cerrar esta semana su juicio político.

Los abogados de Donald Trump han ampliado la línea de defensa del presidente mientras intentan que el juicio termine con una rápida absolución. A lo largo del proceso, el equipo legal de la Casa Blanca ha insistido en que no hay pruebas incriminatorias de que el mandatario usase la coacción para lograr que Ucrania investigase a sus rivales políticos, lo que le beneficiaba electoralmente. El miércoles, sin embargo, justificaron que el posible quid pro quo respondía al “interés general”, un argumento que evocó al expresidente Richard Nixon. Este jueves fue el segundo turno de preguntas de los senadores.

Trump pidió abiertamente a su homólogo ucranio, Volodímir Zelenski, que abriese dos investigaciones sobre los demócratas, una sobre una teoría desacreditada de injerencia electoral de 2016 y otra sobre el precandidato presidencial Joe Biden y su hijo, Hunter, por los negocios de este último en el país mientras el padre era vicepresidente. La petición de estas pesquisas queda acreditada en la conversación telefónica que ambos líderes mantuvieron el 25 de julio y que el mandatario estadounidense nunca ha negado.

Lo que ha desmentido —y que encarna el cargo de abuso de poder al que se enfrenta— es que utilizase como moneda de cambio una invitación a la Casa Blanca y, más grave aún, la entrega de unas ayudas militares de 391 millones de dólares para el país que ya habían sido aprobadas por el Congreso estadounidense. Los abogados han argumentado hasta ahora que la congelación de esos fondos no guardaba relación con las pesquisas, es decir, que no se utilizó para coaccionar a Kiev, y que la reunión entre Trump y Zelenski se acabó celebrando en Nueva York a finales de septiembre (cuando el caso ya había estallado).

El miércoles, respondiendo a una de las preguntas de los senadores, el abogado Alan Dershowitz sorprendió con una idea nueva: que ese quid pro quo, incluso de poder probarse, no merecería un impeachment si Trump actuó pensando en el "interés general". "Cualquier cargo público que conozco cree que su elección es de interés público y si el presidente hace algo que cree que puede ayudarle a salir reelegido, en pos del interés general, ese no puede ser el tipo de quid pro quo que acabe en un impeachment”, explicó Dershowitz, catedrático emérito de Harvard famoso por defender a personajes como O. J. Simpson o el fallecido Jeffrey Epstein.

La frase evocó el razonamiento que Richard Nixon, a raíz del caso Watergate, hizo en 1977 a en la famosa entrevista con David Frost, cuando acabó diciendo “Bueno, cuando el presidente lo hace, significa que no es ilegal”. La exsecretaria de Estado y excandidata presidencial Hillary Clinton, se lo reprochó en Twitter: “Richard Nixon dio una vez ese argumento”, escribió en su cuenta de Twitter, “fue forzado a dimitir de forma deshonrosa. En América, nadie está por encima de la ley”.

El abogado trató de rectificar este jueves, asegurando que se habían “tergiversado” sus palabras. “Han presentado mi argumento como si yo dijera que si un presidente cree que su reelección es de interés público, puede hacer lo que quiera, cuando yo no dije nada”, protestó.

Las dos sesiones de turno de preguntas de los senadores, 16 horas que culminaron ayer, quedaron marcadas por las revelaciones del libro que John Bolton, exconsejero de Seguridad Nacional, planea publicar en marzo. Según lo que ha trascendido, Bolton asegura en uno de los pasajes que Trump le comunicó que pensaba congelar las ayudas militares a Ucrania mientras no lograse las investigaciones sobre los demócratas. Es decir, corrobora la acusación. La revelación ha agitado aún más la batalla política por la llamada o no de nuevos testigos a declarar en el Senado, empezando por Bolton. Ante la Cámara de Representantes declararon 17 personas, pero ninguno de los cargos de la Administración reclamados por los demócratas. Ese bloqueo, junto con el rechazo a la entrega de documentos, supuso el cargo de obstrucción al Congreso y pospuso la batalla para el Senado.

La duda se resolverá muy pronto, en una votación que se espera para este viernes, y si los republicanos, con su mayoría en la Cámara (53 de los 100 escaños) logran bloquear las comparecencias, el tercer impeachment en la historia de Estados Unidos se precipitará a su fin. La destitución de Trump, consecuencia última de un procedimiento excepcional, se da por descartada, ya que requeriría el apoyo de dos terceras partes del Senado y los republicanos han cerrado filas en torno al presidente. Las declaraciones tienen lugar en los pasillos, antes y después de las jornadas de juicio, o durante las pausas. Dentro, es el presidente del Supremo, el juez John Roberts, quien lee en voz alta las preguntas que presentan los senadores. Estos escriben o leen documentos, y deben permanecer en silencio. Trump, mientras tanto, refuerza su agenda de mítines, con la vista puesto en noviembre de 2020.

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