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Las conversaciones sobre la tregua en Libia se estancan en Moscú

El mariscal Hafter abandona Rusia sin firmar el acuerdo de alto el fuego, aunque las autoridades rusas aclaran que se ha tomado dos días para discutirlo con sus aliados

Jalifa Hafter (der.) saluda al ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, este lunes. En vídeo, peligra la continuidad de la tregua en Libra. FOTO: MINISTRY OF FOREIGN AFFAIRS OF T | Vídeo: REUTERS

Las conversaciones de paz para Libia aún no han llegado a buen puerto en Moscú. Jalifa Hafter, el hombre fuerte de Libia abandonó este martes la capital rusa sin rubricar el acuerdo de tregua. Su salida, antes del amanecer y casi de puntillas, es en cierta medida un desaire para Vladímir Putin. Incluso el presidente ruso, que ha mostrado su influencia cada vez más poderosa en el tablero político de Oriente Próximo, se ha visto contrariado por el hombre al que Rusia ha apoyado en los últimos meses con la presencia de mercenarios. No obstante, Rusia se resiste a dar por cerrada la negociación, que debía poner fin a nueve meses de intensos combates en Libia.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, declaró que Hafter se ha mostrado "positivo" respecto al borrador del alto el fuego y que solo había solicitado dos días para discutirlo con sus aliados. Los países que vienen prestando apoyo económico y militar a Hafter desde hace varios años son, sobre todo, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Jordania.

Las autoridades rusas informaron el lunes de que Hafter se tomaría solo un día para reflexionar sobre el acuerdo. La firma parecía inminente para este martes. Pero no fue así. La otra parte del conflicto, el jefe del Gobierno de Unidad, Fayed el Serraj, reconocido por la comunidad internacional y apoyado militarmente por Turquía, ya había firmado el borrador.

Rusia y Turquía, que apoyan a fuerzas enfrentadas, habían presionado a las partes para que aceptasen el acuerdo, que recogía una tregua sin plazo. El alto el fuego, que comenzó frágilmente durante el fin de semana con denuncias de violaciones de ambas partes, amenaza ahora con derrumbarse. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró el martes tras un encuentro con miembros de su partido: “Si el golpista Hafter sigue atacando al pueblo y al Gobierno legítimo vamos a darle la lección que se merece”

Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró: "Todos los esfuerzos que los europeos están haciendo ahora, incluidos alemanes, franceses e italianos, los esfuerzos que están haciendo los vecinos libios, Argelia, Egipto, así como los Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Qatar y la Federación de Rusia, queremos unirlos para que todo funcione en una dirección e insto a todas las partes libias a ponerse de acuerdo, y no seguir resolviendo las cosas por la fuerza". Lavrov, que acaba de iniciar un viaje oficial a Sri Lanka, concluyó en declaraciones recogidas por la agencia estatal Tass: "Continuaremos los esfuerzos en ese sentido; de momento no se ha alcanzado un resultado definitivo".

El Kremlin se apuntó el lunes un tanto diplomático reuniendo en Moscú, junto con una alta delegación turca, a Serraj, jefe del Gobierno de Unidad respaldado por Turquía y reconocido por la ONU en Trípoli, y al mariscal Jalifa Hafter, quien recibe su apoyo de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y de la propia Rusia. Pero su iniciativa de lograr poner fin a la batalla por Trípoli no ha avanzado. Y ahora podría recrudecerse. Mientras que Hafter cuenta con mercenarios rusos, que lograron inclinar la guerra a su favor, hasta conquistar el bastión de Sirte, Turquía ha enviado fuerzas para apoyar a Serraj. Insurgentes sirios respaldados por Turquía también se han unido.

La firma del alto el fuego en Moscú es clave para que tenga éxito la conferencia de Berlín, organizada por la canciller Angela Merkel con el auspicio de la ONU, programada para este domingo. Libia, punto clave en las rutas migratorias hacia Europa, es un lugar geoestratégico para la UE, que ha tratado durante meses de promover un acuerdo entre los países implicados en el conflicto libio.

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