Egipto excarcela a tres miembros de una ONG detenidos tras reunirse con diplomáticos occidentales

Su liberación, inusual en el país, se produce después de una fuerte ola de condenas internacionales

Karim Ennarah, uno de los tres excarcelados, y su hoy esposa, Jess Kelly, en Londres, en una imagen de Change.org.
Karim Ennarah, uno de los tres excarcelados, y su hoy esposa, Jess Kelly, en Londres, en una imagen de Change.org.

Las autoridades egipcias pusieron en libertad la tarde del pasado jueves a tres destacados miembros de una prestigiosa organización local de derechos humanos, la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales (EIPR, por sus siglas en inglés). La liberación ha ocurrido después de que su arresto en noviembre al poco de reunirse con un grupo de diplomáticos occidentales, incluido el embajador de España en Egipto, fuera ampliamente condenado dentro y fuera del país.

Las detenciones de sus directores ejecutivo y administrativo, Gasser Abdel Razek y Mohamed Bashir, respectivamente, y del director de la unidad de Justicia Penal, Karim Ennarah, sucedieron en un lapso de tan solo cinco días y fueron consideradas por el grupo una escalada “sin precedentes”. Un cuarto miembro de la organización, Patrick George Zaki, arrestado a principios de año, todavía permanece en prisión.

La puesta en libertad de los tres responsables de la EIPR se ha producido después de la intervención del exparlamentario Mohamed Anwar El Sadat, que forma parte de una moderada oposición tolerada por el régimen, y del actual presidente del Senado y antiguo presidente del Tribunal Supremo, Abdel Wahab Abdel Razeq, estrechamente vinculado al régimen. Ambos propusieron que la EIPR se registrara oficialmente como ONG de acuerdo con lo estipulado por una ley aprobada la semana pasada por el Gobierno, lo que abriría una vía de escape para que el régimen ordenara la liberación de los tres miembros, según ha asegurado el primero a EL PAÍS. La EIPR presentó su solicitud –algo que ya había hecho anteriormente– el pasado martes. La mediación de El Sadat y Abdel Razeq facilitó también que las familias de Bashir y Ennarah pudieran visitarles por primera vez el miércoles. “Esa fue la solución mágica”, señala El Sadat, que avanza su ambición de extender la misma solución a otros casos.

Un elemento que podría haber sido clave para forzar la anterior solución es la fuerte presión internacional que ha desatado el caso. La primera detención, de Bashir, solo recibió la condena pública de Francia, que expresó su “profunda preocupación” por los hechos. Pero tras la detención de Abdel Razek, el tercero, ha tenido lugar una contundente ola de reprobaciones, incluidas de la ONU y de Antony Blinken, el futuro secretario de Estado de Estados Unidos. El embajador español en Egipto, Ramón Gil-Casares, consideró por su parte la escalada “un verdadero motivo de preocupación” en un mensaje difundido en su cuenta de Twitter.

El Ministerio de Exteriores de Egipto rechazó en un comunicado “cualquier intento de influir falsamente en las investigaciones”. Los tres miembros de la EIPR fueron añadidos a un polémico caso judicial, junto con otros destacados periodistas y defensores de derechos humanos, que incluye cargos como unirse a un grupo terrorista y difundir información falsa, acusaciones a menudo empleadas para perseguir a la oposición. Los cargos contra los tres miembros de la ONG excarcelados siguen en pie, ha señalado El Sadat.

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“Los arrestos forman parte de una estrategia más amplia, que lleva ocurriendo durante la última década, que trata de erradicar el movimiento de derechos humanos [en Egipto]”, señala Salma El Hosseiny, directora del programa de derechos humanos del International Service For Human Rights (ISHR), con sede en Nueva York. “Su liberación se debe a la presión internacional y es un signo de que la comunidad internacional puede hacerlo si quiere, aunque haya escogido no hacerlo durante los últimos seis años”, agrega.

Pese a la puesta en libertad de los tres responsables de la organización, la ofensiva legal contra la EIPR no ha terminado. La Fiscalía egipcia ha ordenado congelar todos los activos de la organización, una decisión que la EIPR considera en un comunicado que tiene por objetivo acabar forzando su cierre. Está previsto que el próximo domingo un tribunal especial para asuntos de terrorismo apoye o revierta la medida sin haber proporcionado información ni haber escuchado a la defensa, según ha denunciado la organización. Asimismo, el dueño del piso donde se encuentra su oficina les ha hecho llegar un aviso de desalojo, según señaló Bahgat después de que Twitter suspendiera brevemente la cuenta del grupo. Y agentes de paisano se presentaron en casa de la madre de Bahgat la noche del jueves para preguntarle dónde se encontraba su hijo, según la organización.

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