Egipto recupera el Senado seis años después de disolverlo por corrupto

Un tercio de la cámara será designado directamente por el presidente Abdelfatá Al Sisi

Pancartas electorales para el Senado, el pasado martes en El Cairo.
Pancartas electorales para el Senado, el pasado martes en El Cairo.KHALED ELFIQI / EFE

Con la crisis del coronavirus y una extendida apatía como telón de fondo, Egipto celebra este martes y miércoles elecciones para restaurar el Senado, disuelto en 2014 por la corrupción política que había manchado la institución durante décadas. Los comicios tienen lugar poco más de un año después de que el país aprobase restablecer la Cámara Alta como parte de una polémica batería de enmiendas constitucionales que allanaron el camino al presidente Abdelfatá al Sisi para seguir legalmente en el cargo hasta 2030.

El Senado tendrá un mandato de cinco años y estará integrado por 300 miembros, de los que un tercio será elegido a dedo por Al Sisi. El resto de asientos, para los que se han postulado cerca de 800 candidatos, se repartirán a partes iguales entre un sistema de listas cerradas y uno de candidatos independientes. La cuota para mujeres se ha fijado en el 10%, y los independientes debían poseer un título universitario para poder presentarse.

El objetivo oficial de la Cámara, según recogió el informe preparado por un comité del Parlamento el año pasado, es ampliar la participación política en el país y expandir la representación de diferentes sectores sociales. Pero sus críticos ven en el nuevo Senado un intento de crear una réplica rebautizada del Consejo Consultivo instaurado en 1980 y abolido en la Constitución de 2014. Entonces, el órgano fue disuelto por su elevado coste, sus limitados poderes y por servir al nepotismo del régimen para recompensar a figuras afines. La participación en sus últimas elecciones, celebradas en 2012, no superó el 15%.

“El Consejo Consultivo era una institución formal solo para mantener a personas fieles al régimen”, nota Amr El Shobaky, miembro del comité que revisó la Constitución en 2013. El exparlamentario agrega que ahora “hay algunas diferencias”, entre las que destaca la participación de parte de la débil oposición, “pero existen a la vez los mismos problemas”.

Para el régimen egipcio, uno de los principales desafíos es movilizar a unos votantes profundamente desafectos. Y en esta ocasión, el coronavirus promete hacerle un flaco favor. Durante la campaña electoral, de 15 días, los candidatos se han visto obligados a reducir su actividad a las redes sociales y al tradicional empapelado de calles ante la prohibición de organizar actos públicos, lo que ha dado lugar a una carrera particularmente descafeinada. Egipto está registrando sus niveles más bajos de contagios desde abril.

Donde no se espera que el coronavirus, el verano o una probable baja participación tengan incidencia es en los resultados, dado el control del régimen. En el caso del Senado, se espera que la Lista Nacional se haga con los 100 asientos asignados a las listas. En el corazón de esta coalición, que ha absorbido a 11 formaciones, se encuentra el partido Futuro de la Patria, estrechamente vinculado con los aparatos del régimen y ya principal grupo en el Parlamento. Además, la formación ha presentado candidatos para casi todos los escaños individuales.

“La importancia de la restitución del Senado es que se considera una adición a la escena política [del país]”, sostiene Mohamed Manzour, vicepresidente de Futuro de la Patria. Manzour, además, considera que existen garantías para asegurar que la Cámara no repetirá los mismos vicios que el Consejo Consultivo y anticipa que la fórmula de articular una amplia lista para las elecciones representa “un precedente positivo”.

Otro de los argumentos menores que condujo a eliminar el Consejo Consultivo en 2014 fue que sus elecciones eran usadas también para envenenar la vida política del país. Y en este ámbito, al menos, el nuevo Senado puede apuntarse ya un tanto. La única coalición opositora que no había sido totalmente arrinconada, el Movimiento Civil Democrático, se ha dividido por la decisión de dos de sus ocho integrantes de aceptar formar parte de la Lista Nacional, lo que deja su futuro tocado de cara a las elecciones parlamentarias previstas en los próximos meses. “Nos consideramos la oposición democrática, ¿cómo puede nuestro movimiento estar en la misma lista que el partido dirigente?”, critica Magdi Abdel-Hamid, portavoz de la coalición. “Las elecciones se celebrarán por medios que no son democráticos”, así que -añade- “hay una gran pregunta: ¿podemos continuar juntos o no?”.

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