Suiza

Suiza rechaza por amplia mayoría suprimir la libre circulación con la UE

La derecha populista pierde en las urnas otra iniciativa destinada a romper los lazos con la Unión, el primer socio comercial del país

El presidente del SVP, Marco Chiesa, (derecha) y Thomas Matter, miebro del consejo nacional suizo, este domingo en Rothrist. En vídeo, los ciudadanos suizos votan permanecer en el espacio Schengen. FOTO: PETER SCHNEIDER (EFE) / VÍDEO: ATLAS

Suiza ha conjurado el llamado Swixit al confirmar en las urnas la libre circulación de personas con la UE, de la que no forma parte. Más del 61% ha votado este domingo en contra de la iniciativa “para una inmigración moderada” propuesta por el ultraderechista Partido Popular Suizo (SVP, en sus siglas en alemán). De haber ganado el sí se habrían anulado otros seis acuerdos bilaterales que regulan el amplio acceso sin barreras del país al mercado único europeo.

Para que la propuesta fuera adoptada necesitaba la mayoría de votos y la mayoría de los 26 cantones. Hace dos semanas, los suizos empezaron a votar por correo esta iniciativa junto a otras cuatro: adquisición de nuevos aviones de combate (dijeron sí), mayores desgravaciones fiscales para las familias con hijos (No), permiso de paternidad de dos semanas (Sí) y una reforma de la ley de caza (no). Participó el 58% de los 5,4 millones de ciudadanos con derecho a voto.

“El resultado significa que la población suiza respalda firmemente los tratados bilaterales con la UE. Un próximo paso serán las conversaciones sobre el [nuevo] acuerdo marco con la UE. Hay varios puntos importantes que necesitan aclaración”, ha explicado Jan Atteslander, de la patronal Economiesuisse.

El Gobierno suizo recomendaba votar no. Y siempre ha recordado la llamada “cláusula guillotina”, que implica que una denuncia unilateral de la libre circulación de personas conduciría a la ruptura automática de importantes acuerdos bilaterales para la eliminación de barreras comerciales, en agricultura, contratación pública y transporte terrestre, además de otros sobre investigación y ciencia.

Estaba en juego una larga relación a partir de esos acuerdos entre Suiza y la UE. Según defendía el SVP, la libre circulación en vigor desde 2002 ha causado una “inmigración masiva”. Pero “el Consejo Federal [Gobierno] y el Parlamento están convencidos de que los acuerdos bilaterales garantizan relaciones buenas y equilibradas con la UE, el socio comercial más importante de Suiza”, ha destacado estos días Agnès Schenker, del Departamento Federal de Justicia y Policía.

Aunque las encuestas indicaban la derrota de la iniciativa, la prudencia rodeó entre los opositores, o sea el resto de partidos, sindicatos y patronales. Sobre todo porque en 2014 las urnas arrojaron un sí por escaso margen a otra consulta migratoria que tambien chocaba con los pactos con la UE, y por los antecedentes de votaciones en otros países con resultados sorpresa, como sucedió en el Reino Unido con el Brexit en 2016.

No es la primera vez que los ultranacionalistas pierden en las urnas una consulta contra la inmigración y busca reducir los vínculos con la UE. En Suiza residen cerca de un millón y medio de europeos y en Europa lo hace medio millón de suizos.

“El resultado es fantástico por su claridad y porque varios cantones conservadores dijeron que no”, celebró Daniel Ordás, abogado hispanosuizo y candidato al Parlamento regional de Basilea por el Partido Socialdemócrata. Aclaró que “no se trata de un sí a Europa, sino un sí a mantener las relaciones bilaterales con la UE”.

Los suizos siguen en la línea de la votación de 1992, cuando rechazaron entrar en el Espacio Económico Europeo, antecedente de la UE, y optaron por un camino intermedio con los acuerdos bilaterales. La votación de este domingo es una buena noticia, añadió Ordás, porque “no se logró generar miedo ni xenofobia en un momento muy difícil”. Además, advirtió de que es previsible que con esta crisis vuelva la presión migratoria sobre Suiza, como lo hizo en la crisis de de 2007 y 2008.

“Es una bofetada del pueblo suizo a los xenófobos”, aseguró Marco Ferrara, secretario general del Partido Socialista Español en Lausana. Está convencido de que la extrema derecha continuará con esta batalla: “Lleva décadas intentando evitar cada avance en la relación con la UE y retroceder a un aislamiento nacional a contracorriente con las necesidades de la época que vivimos”.

La relación de Suiza con la Unión Europea es compleja. Al no pertenecer al club comunitario, cada acuerdo se negocia por separado. Los suizos nunca han querido perder lo que consideran su libertad e independencia total. De hecho, el país tiene pendiente ahora una dura negociación interna para intentar aprobar un nuevo acuerdo marco con la UE que está listo desde 2018, pero no logra el consenso necesario en el país.

Los que respaldaron la iniciativa del SVP piensan que al ser Suiza un país pequeño su espacio es limitado mientras el tráfico ha aumentado considerablemente, tanto en las carreteras como en el transporte público; la presión sobre el mercado laboral y los sistemas de seguridad social aumenta; muchas familias extranjeras se aprovechan supuestamente del sistema de seguridad social, y el país debe seguir siendo tan soberano como sea posible.

Varios cantones conservadores como Schwyz, uno de los tres que dieron origen a la Confederación helvética en 1291 junto a Uri y Unterwalden, votaron a favor de la iniciativa. Aunque en la capital de Schwyz, llamada igual, votaron en contra. Lo hicieron en el Ayuntamiento, donde funciona el colegio electoral. Hasta las 12.00, la gente se acercó a pie, en bicicleta o en coche a depositar su sobre con el voto en el buzón habilitado para ello. Es una típica casa suiza detrás del museo donde reposa la carta magna de la Confederación Helvética.



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