RACISMO EN EE UU

Heridos de bala dos policías durante las protestas por la falta de imputados en la muerte de Breonna Taylor

Un gran jurado solo avanza por violencia excesiva contra uno de los tres agentes que acabaron a tiros con la vida de la joven afroamericana

Agentes de policía en las protestas en Louisville (Kentucky). En vídeo, el momento en el que los agentes recibieron los disparos.CARLOS BARRIA / REUTERS (VÍDEO: REUTERS)

Los manifestantes no respetaron el toque de queda impuesto en la ciudad de Louisville (Kentucky) que las autoridades decretaron para las nueve de la noche (hora de la costa Este de EE UU) y salieron a las calles para protestar tras la resolución, pocas horas antes, de un gran jurado de no imputar a los agentes de policía implicados en la muerte a tiros de la joven afroamericana Breonna Taylor. Según informaba el jefe de la policía de la ciudad, Robert Schroeder, dos agentes fueron heridos de bala durante las protestas y las fuerzas del orden han detenido a un sospechoso. En una breve rueda de prensa, el jefe de la policía informó de que uno de los agentes estaba estable y otro se encontraba en el quirófano, pero no aportó ningún dato sobre cómo se produjo el incidente. Según adelantó primero el Courier Journal, principal diario de Louisville, no fue uno -como se informó en un principio- sino dos los agentes heridos. En imágenes ofrecidas por la cadena de televisión CNN se oían una serie de disparos y poco después una mujer gritaba que un policía había caído herido.

En la tarde de este miércoles, y tras más de 100 días de deliberaciones, un gran jurado imputaba al exagente Brett Hankison por imprudencia temeraria en primer grado en relación con la muerte a tiros de Taylor, mientras que los otros dos policías implicados en el caso -John Mattingly y Miles Cosgrove- no eran acusados.

Desde la muerte el pasado 25 de mayo en Minneapolis del afroamericano George Floyd, Estados Unidos vive el mayor movimiento de protesta de la historia del país a causa del racismo y la violencia policial. El inicio de los disturbios en Louisville hacía temer una larga noche de tensión y la repetición de otras múltiples jornadas de violencia anteriores como las sucedidas en Kenosha (Wisconsin), donde tres noches de protestas dejaron al menos dos personas fallecidas y un herido después de que un hombre negro recibiera varios disparos por la espalda por parte de un agente del orden.

El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, había desplegado durante el miércoles un contingente “limitado” de la Guardia Nacional en Louisville, algo que celebró el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras hablar con el gobernador. “Es una cosa buena” que haya desplegado a la Guardia Nacional. “Entiendo que la haya llamado, lo que es una cosa buena”, dijo en rueda de prensa, añadiendo que “funcionará”.

Louisville no era la única ciudad que vivía protestas y altercados violentos en la noche del miércoles. La capital de la nación, Washington, además de Nueva York, Atlanta y Chicago, entre otras grandes ciudades del país, veían que manifestantes se concentraban en lugares específicos para protestar sobre la decisión del gran jurado de dejar la muerte a tiros de Taylor, 26 años, sin un culpable que pague la culpa.


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