Brexit

El Reino Unido gasta casi 800 millones de euros en reforzar la frontera del Brexit

Las empresas de los dos lados del canal de la Mancha deberán añadir a las dificultades de la pandemia un nuevo y costoso esquema administrativo para sus intercambios comerciales

Puesto de control fronterizo en Calais, la terminal de ferry que une el continente con el Reino Unido, a principios de junio.
Puesto de control fronterizo en Calais, la terminal de ferry que une el continente con el Reino Unido, a principios de junio.PASCAL ROSSIGNOL / Reuters

El jefe de Gabinete de Johnson (un puesto con rango equivalente al Ministerio de la Presidencia español), Michael Gove, ha escogido el domingo para adelantar la noticia. Downing Street destinará 525 millones de euros a reforzar las instalaciones portuarias y levantar nuevos controles aduaneros tierra adentro, y otros 262 millones a mejorar los sistemas informáticos e incrementar el personal necesario para gestionar la nueva realidad comercial. Las previsiones anunciadas contemplan un aumento de 500 agentes aduaneros, mientras las empresas del Reino Unido han llegado a reclamar 50.000 más ante la avalancha de papeleo que se avecina.

El tiempo se echa encima. El periodo de transición concluye el próximo 31 de diciembre. El Brexit supondrá nuevas trabas burocráticas al fluido intercambio comercial con el continente. Las negociaciones entre Londres y Bruselas se han visto paralizadas por la pandemia, y solo en las últimas semanas han recobrado su impulso sobre un clima latente de pesimismo. Incluso en el escenario optimista de un acuerdo de última hora que elimine cuotas y aranceles en la futura relación, las empresas a uno y otro lado del canal de la Mancha deberán añadir a las dificultades de la actual crisis un nuevo y costoso esquema administrativo para sus intercambios comerciales.

Michael Gove, quien ya ha admitido que el nuevo sistema no estará listo hasta julio del año que viene, anuncia su intención de tener lista para 2025 “la frontera más eficaz del mundo”, pero, de momento, se dispone a poner en marcha una campaña de comunicación para advertir al mundo económico y a los ciudadanos británicos de que comiencen a prepararse a los nuevos tiempos. “Ya seas el director general de un conglomerado multinacional o el jefe de una empresa familiar; un ciudadano británico residente en la UE o que planea desplazarse allí, la campaña definirá de un modo claro los pasos necesarios que ayudarán a que este gran cambio se haga del modo más suave posible”, ha escrito el ministro.

En medio de una crisis sanitaria de la que el Gobierno de Johnson no termina de salir con una dirección clara, la filtración de una carta de Liz Truss, la secretaria de Estado para el Comercio Internacional, a sus colegas de Gabinete Gove y Rishi Sunak (ministro de Economía) había pasado inadvertida. Hasta ahora. Adelantado por Business Insider, el texto es una llamada de advertencia frente al caos que se avecina a finales de año. Truss anuncia desafíos legales de la Organización Mundial del Comercio en el limbo reglamentario de los seis primeros meses de 2021; la falta de planificación del nuevo sistema de declaración de aduanas y control fronterizo; imposibilidad de recaudación eficaz de aranceles; y lo que es más grave, un considerable retraso en el sistema dual que el Reino Unido se comprometió a diseñar para Irlanda del Norte, el nudo gordiano que hizo casi imposible alcanzar un acuerdo sobre el Brexit. “Si fracasamos en tener a tiempo el nuevo sistema digitalizado de aranceles para Irlanda del Norte, haremos frente a riesgos políticos, legales y de reputación”, advierte la política conservadora.

El Gobierno de Johnson aseguró por ley que no se utilizaría la posibilidad de prorrogar hasta dos años el periodo de transición, contemplada en el acuerdo cerrado con la UE. Durante la crisis de la pandemia han surgido multitud de voces, procedentes del ámbito empresarial, exigiendo que se replanteara esa decisión. Meses de confinamiento habían paralizado las negociaciones entre Londres y Bruselas, y las ya anticipadas consecuencias negativas del Brexit dificultarían sobremanera la recuperación de un hundimiento económico no previsto apenas hace unos meses. Downing Street no ha cedido a las presiones, y se ha visto ayudado por la estrategia del nuevo líder de la oposición laborista, Keir Starmer. Empeñado en acabar con un debate en torno a la UE que provocó serias heridas internas en su formación, Starmer ha decidido esperar a ver si Johnson es capaz de cumplir su promesa de alcanzar un buen acuerdo con la UE, y solo entonces exigirle responsabilidades políticas.

El reconocimiento de nuevas fronteras coincide con la intención de la ministra del Interior, Priti Patel, de dar a conocer a partir del lunes nuevos detalles del nuevo plan de inmigración, un sistema más restrictivo en el que los ciudadanos comunitarios dejarán de tener ventaja respecto a las personas llegadas al Reino Unido del resto del mundo. A través de un esquema de puntos, cualidades como el dominio del inglés o la preparación laboral pasarán a ser fundamentales para acceder a la nueva fortaleza británica.

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