Venezuela interviene bienes e instalaciones de DirecTV tras su marcha del país

El Supremo insta a “reanudar de manera inmediata” las retransmisiones de la cadena de televisión, pero el Gobierno no tiene la tecnología para hacerlo

Antenas de DirecTV en el barrio caraqueño de Petare.
Antenas de DirecTV en el barrio caraqueño de Petare.FEDERICO PARRA / AFP

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ha ordenado la intervención de los activos y propiedades de DirecTV Latinoamérica en ese país, propiedad de la multinacional AT&T, y ha exigido además continuar “de manera inmediata” con la prestación de servicios de televisión por suscripción. El anuncio, celebrado por la dirigencia política del chavismo como “justo y soberano”, trae añadidas la prohibición de salida del país y la inmovilización de las cuentas bancarias de los miembros de la Junta Directiva de DirecTV Venezuela.

La medida judicial ordena a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Conatel, el ente regulador estatal, que nombre una junta administrativa ad hoc de la empresa Galaxy Entretaiment de Venezuela (Directv Venezuela), presidida por su director general, Jorge Márquez Monsalve.

La decisión del TSJ tiene un efecto, sobre todo, político: el aparato chavista presenta una repuesta que les compense, al menos en el plano simbólico, ante la abrupta salida de AT&T del país, una circunstancia que se dio esta semana de forma inesperada y que produjo mucho sorpresa y enojo en el Gobierno, y que le perjudica políticamente en un momento tan delicado en Venezuela.

Hasta poco antes de su abrupta salida, el Gobierno de Maduro esperaba llegar a un arreglo con AT&T en torno a la disputa por la presencia de dos canales sancionados por la Administración de Donald Trump por sus vínculos con el chavismo y que DirecTV quería sacar de su parrilla de programación: PDVSA TV y Globovisión.

La televisión por cable controlaba el 45% del mercado venezolano y cobraba montos insólitamente baratos a un volumen muy alto de personas, varios millones. Su sistema era el espacio natural de salida de los canales de televisión del chavismo, incluyendo la estatal Venezolana de Televisión.

El Estado venezolano, sin embargo, no podrá operar las instalaciones de DirecTV, ni restaurar el servicio tradicional, como lo ha ordenado el Supremo, porque no dispone de un satélite para hacerlo. “Si escogen otro satélite, el decodificador no lo ve”, afirma el analista especializado Frank Monroy. “Habría que reubicar las antenas en dirección a ese satélite y recomenzar el software de los decos. Son cinco millones de decos y 1,8 millones de antenas. Es muy difícil”.

Tendría además el Gobierno que arreglar onerosos acuerdos con cada uno de los dispensadores de contenidos, estando además sancionada Venezuela por Estados Unidos. La salida de DirecTV ha pillado desprevenido al chavismo. El periodista especializado Arnaldo Espinoza comentaba en sus redes sociales que “en el mejor de los casos”, la toma unilateral del DirecTV podría restaurar el servicios de canales nacionales estatales y privados y acaso algún canal ruso. Algunos observadores especulan sobre el desembarco de un sistema televisivo satelital de algún Gobierno aliado, como China o Rusia.

El abogado Juan Rafalli comenta que es muy probable que AT&T estuviera esperando esa respuesta, y pronostica que el Estado venezolano deberá ir a un nuevo arbitraje internacional, con todas las de perder, por la toma de los equipos de AT&T, como ya le ha ocurrido con Crystalex, Kellogs y Owens Illionis.

Además de la población, el propio chavismo termina siendo la única fuerza política perjudicada por la marcha de DirecTV Venezuela, puesto que la oposición casi ha desaparecido de la televisión. Con esta circunstancia, parte de su militancia se queda huérfana. Los planes alternativos de formatos televisivos del chavismo han naufragado en el tránsito comprendido entre la muerte de Hugo Chávez y la llegada de Maduro, en medio de una crisis cambiaria que generó una costosa sangría de divisas.

El sistema de antenas y señales televisivas del país, alguna vez vanguardia de la región, ha ido envejeciendo. La cobertura de los canales privados y públicos ha cedido mucho terreno. La sobrerreglamentación de la economía ha impedido a la estaciones privadas acometer inversiones. Con la marcha de DirecTV, buena parte del país se queda sin televisión, o con una señal televisiva de pobre calidad, con antenas televisoras caducadas, víctima de la improvisación y la desinversión. Es previsible que parte del mercado migre para el resto de las operadoras digitales, como InterCable, SuperCable o en NetUno, en general más costosas y con una plataforma tecnológica más endeble.

El Satélite Simón Bolívar, Venesat 1, publicitado proyecto de soberanía tecnológica, con una millonaria inversión estatal, que hubiera podido prestarle auxilio al Gobierno de Maduro en una circunstancia como esta, ha perdido su órbita y se encuentra deambulando por el espacio.

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