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AT&T pacta la compra de DirectTV

El operador de telefonía paga 49.000 millones de euros por la plataforma de televisión

Logotipo de AT&T en su sede de Dallas.
Logotipo de AT&T en su sede de Dallas. efe

La multinacional AT&T planta cara a la firma Comcast en el negocio de la televisión de pago, uno de los negocios al alza. La telefónica estadounidense formaliza la compra de DirectTV, la mayor plataforma de emisión de televisión digital vía satélite en Estados Unidos. Pagará por ella 67.100 millones de dólares (49.000 millones de euros), si se incluye la asunción de la deuda. Es más de lo que va a desembolsar su rival por el negocio de Time Warner Cable.

El proceso de consolidación del sector de la televisión de pago da así un paso de gigante. Nueve de cada diez hogares en Estados Unidos están abonados a algún servicio de distribución de televisión. DirectTV cuenta en la actualidad con 38 millones de clientes, de los que prácticamente la mitad se encuentran en América Latina. AT&T también ofrece servicios de cable en EE UU a seis millones de hogares.

El principal competidor de DirectTV en el satélite es Dish Network. Pero sus principales rivales están en el cable, donde además de Comcast le quitan abonados Charter Communications y Verizon. Aunque el gran reto está en la red, con portales como Netflix. AT&T va a pagar el equivalente a 95 dólares el título, de los que 66,5 dólares serán en acciones y el resto en efectivo.

Para los accionistas de DirectTV, el precio ofrecido representa una prima del 10% respecto al precio del cierre el viernes y de un 30% si se compara con el momento previo a que se conociera que las dos compañías estaban en conversaciones. AT&T anunció, además, que venderá su participación en América Móvil para poder resolver posibles problemas del lado de la competencia.

El nuevo gigante en la televisión de pago tendrá capacidad a la vez para ofrecer servicios de telefonía y de acceso a Internet. Pero como en el caso de la fusión entre Comcast y Time Warner Cable, la operación creará dudas desde el punto de la competencia porque esta concentración puede acabar reduciendo las opciones que tienen los clientes en un mercado más abierto.

Esta operación puede tener de forma indirecta implicaciones en el mercado europeo ya que si AT&T destina estos recursos a esta compra puede bajar su interés en una hipotética inversión en Vodafone. Ya en su día se habló del interés de la norteamericana por desembarcar en Europa (incluso se valoró la compra de Telefónica).