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La elecciones legislativas en Israel apuntan al fin de la ‘era Netanyahu’

El primer ministro pierde la mayoría parlamentaria en un escenario de bloqueo político

Una jornada después del cierre de los colegios electorales en Israel, el recuento proseguía en la noche del miércoles con máxima cautela para evitar una impugnación de los comicios. Con el 95% de los votos escrutados, el partido Likud de Benjamín Netanyahu perdía la mayoría absoluta con sus aliados de la derecha. El primer ministro se ha visto además relegado como cabeza de la lista más votada por el exgeneral Benny Gantz, quien le supera en dos escaños al frente de la alianza centrista Azul y Blanco. Por primera vez tras una década en el poder, su retroceso en las urnas apunta al fin de su era como líder indiscutido de Israel.

Los resultados parciales han roto el empate virtual de los dos grandes partidos, pero mantienen las tablas en la partida entre los dos bloques de la Kneset (Parlamento de 120 escaños). El Likud y sus asociados suman 56 diputados frente a los 55 del centroizquierda y los partidos árabes.A la espera del recuento final de los votos en el extranjero, se priva a Netanyahu de la posibilidad de formar un Gobierno conservador homogéneo.

El primer ministro anunció la cancelación de su intervención ante la Asamblea General de la ONU prevista a finales de mes, donde año tras año trata de revalidar su reconocimiento como estadista internacional. El proceso para la formación de Gobierno tras las legislativas se presenta complejo y el líder del Likud no puede permitirse ausentarse del país.

La elecciones legislativas en Israel apuntan al fin de la ‘era Netanyahu’

El presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, un antiguo rival de Netanyahu en el seno del Likud, puede encargar la formación de Gabinete al centrista exgeneral Gantz si se confirma como líder del partido más votado. O trasladar la oferta al primer ministro en funciones, si el bloque conservador supera al de la oposición.

Antes tendrá que escuchar a Avigdor Lieberman, exministro de Defensa y líder de Israel Nuestra Casa, cuyos nueve escaños pueden romper el empate. El jefe político de los judíos de origen ruso ha sido el único en cantar victoria hasta el momento: su propuesta de campaña en favor de un Gobierno de concentración de centroderecha y sin contar con los partidos ultraortodoxos se presenta como una de las salidas más plausibles para al bloqueo político. “Nuestra única opción es un Gobierno de unidad de amplia base laica y liberal”, enfatizó ayer.

“Netanyahu es consciente de su fracaso en el referéndum sobre su continuidad en el poder”, puntualizaba el analista Emmanuel Navon. “Lo más realista es que se forme un Gabinete de unidad”, apostó, “pues está claro que eso es lo que quieren los israelíes: un Gobierno centrista con gente en la que confiar”.

Cariacontecido, el líder del Likud compareció ya bien entrada la madrugada ante sus seguidores en Tel Aviv. Sin proclamar su triunfo, se limitó a prometer que intentará formar “un Gobierno sionista fuerte” y a advertir del peligro de que surja un “Gobierno antisionista junto con los partidos árabes”.

En el cuartel general de la oposición centrista sí reinaba la alegría. “Hemos cumplido con nuestra misión, mientras que Netanyahu parece que no ha tenido éxito”, aseguró Gantz. “Esperamos que el pueblo de Israel pueda tener el Gobierno de unidad que necesita”.

Las extraordinarias medidas de control del sufragio y el escrutinio adoptadas por el Comité Electoral Central para prevenir irregularidades han prolongado el escrutinio. Está previsto que los resultados finales se anuncien a lo largo de este jueves.

El avance de Azul y Blanco supone un logro para Gantz y sus aliados, que fundaron a comienzos de año Azul y Blanco. Su partido de nuevo cuño ha fagocitado en parte a las formaciones situadas a su izquierda.

El histórico laborismo socialdemócrata, sigue estancado en los seis escaños y la nueva Unión Democrática pacifista, no ha superado el listón de los cincos diputados, pese a haberse reforzado con políticos laboristas y con el ex primer ministro Ehud Barak.

Sin socios con suficiente peso parlamentario con los que apuntalar el bloque de centroizquierda, a Gantz —que prometió esta madrugada hablar con todos los partidos— se le presenta ahora la disyuntiva de aceptar o no una gran coalición con el Likud.

Escenario de terceras elecciones

“Nadie parece estar dispuesto a asumir el riesgo de forzar unas terceras elecciones”, destacaba el columnista Nahum Barnea en Yedioth Ahronoth. “Tal vez haya llegado la hora [para el primer ministro Netanyahu] de decir adiós”.

La caída de la abstención a pesar de la repetición de los comicios parece haber beneficiado a la coalición de cuatro partidos árabes Lista Conjunta, que ha obtenido 12 escaños, dos más que hace cinco meses. Los líderes de la Lista Conjunta anunciaron durante la campaña que no entrarían a formar parte de un Gobierno de centroizquierda dirigido por Gantz, aunque se mostraron dispuestos a ofrecerle apoyo en la Kneset con condiciones en políticas sociales y en la reanudación del diálogo con los palestinos, suspendido hace más de cinco años.

El cabeza de lista de la agrupación de partidos, Ayman Odeh, declaró con optimismo a la Radio del Ejército: “Estamos barajando la posibilidad de apoyar que Gantz reciba el encargo de formar el nuevo Gabinete, pero si hay un Gobierno de unidad, yo prefiero ser el jefe de la oposición. Sería un gran cambio para la comunidad árabe: recibir información reservada de seguridad y entrevistarse con los mandatarios extranjeros que visitan Israel”.

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