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Cameron reaparece para sugerir un nuevo referéndum sobre el Brexit

El ex primer ministro publica sus memorias, 'For the record', tres años después de dimitir

El ex primer ministro David Cameron, el pasado martes en Londres, habla con el 'speaker' de la Cámara de los Comunes, John Bercow.
El ex primer ministro David Cameron, el pasado martes en Londres, habla con el 'speaker' de la Cámara de los Comunes, John Bercow. AFP

David Cameron ha salido de su retiro de la vida pública para conceder una entrevista al diario The Times, días antes de que llegue a las librerías su libro de memorias, For the record. Tres años después de haber sumido al Reino Unido en una pesadilla que cada día es peor, al decidir la celebración del referéndum sobre el Brexit en 2016, el ex primer ministro se esfuerza por transmitir humildad y pesar. Lo hace, sin embargo, en un momento en el que sus conciudadanos se debaten entre la apatía o el desprecio hacia el personaje. Y lleva a la sospecha de que Cameron está más preocupado por las ventas de un libro por el que ha cobrado la friolera de 900.000 euros y que, según las expectativas del mundo editorial, no va a volar de las estanterías.

"No conviene descartar la celebración de un segundo referéndum, porque estamos sencillamente atascados. No digo que vaya a haberlo, o que deba haberlo, simplemente sugiero que no podemos descartar ninguna solución porque debemos encontrar el modo de desbloquear el actual bloqueo. Y creo que para lograr ese objetivo algunas cosas no deben hacerse. Creo que suspender el Parlamento y pretender que no existe ha sido una mala decisión", dice Cameron en la entrevista.

El político debe hacer equilibrios durante la conversación para justificar por qué tomó la decisión que tomó, y hacer ver a la vez que no le gusta nada la deriva que ha tomado el Reino Unido en los últimos tres años. "Pienso en ello cada día que pasa. Pienso en el referéndum, en el hecho de que lo perdiéramos, en las consecuencias que tuvo, y en todo lo que pudimos hacer de otro modo. Y me preocupa sobre todo lo que vaya a ocurrir en los próximos meses. Creo que podemos acabar manteniendo la amistad con nuestros vecinos y socios, pero me encantaría acelerar de algún modo la llegada de ese momento, porque resulta muy doloroso para el país, y resulta muy doloroso verlo", se lamenta Cameron.

Con ese tono reflexivo y de contrición, Cameron da sin embargo en la entrevista pistas de que su libro va a tener carnaza. Los capítulos dedicados a los dos miembros de su Gobierno que actuaron con más deslealtad, Boris Johnson y el actual ministro de la Presidencia, Michael Gove, prometen ser los primeros que la prensa y el público devorarán. "Boris nunca había defendido antes el abandono de la UE. Michael sí era un firme euroescéptico, pero también un hombre liberal, compasivo, racional. Y acabaron utilizando argumentos [falsos] como la entrada inminente de Turquía en la UE. Se dedicaron a destrozar al Gobierno del que formaban parte", acusa.

Intenta en todo momento evitar una crítica directa al actual Gobierno del Reino Unido, y rellena de matices sus comentarios sobre Johnson, pero sugiere que la decisión final del entonces alcalde de Londres de apoyar el Brexit tuvo más que ver con sus ambiciones políticas que con sus convicciones ideológicas. Es leyenda que, en los días previos a la campaña, el experiodista del The Daily Telegraph preparó dos textos, uno a favor y otro en contra de la permanencia en la UE, antes de decantarse. "Creo que estaba sinceramente dividido en su pensamiento, pero también llegué a la conclusión de que para él resultaba toda una tentación formar parte de la campaña contra el Brexit", explica en la entrevista.

Se resiste en todo momento a admitir que la decisión de celebrar aquel referéndum la tomara de un modo frívolo. "Me frustra mucho leer que lo hice por los resultados de las elecciones europeas de 2014 [el UKIP del ultranacionalista Nigel Farage, partidario de la salida de la UE, barrió a los conservadores]. No es verdad, aunque lo digan todos los periódicos. Había anunciado el referéndum un año antes, en 2013. Y pensé sobre ello más que sobre cualquier otra decisión que tomé. Sabía que era algo muy serio. Pero también era consciente de que había un genuino problema entre el Reino Unido y la UE con toda la crisis de la eurozona y con el modo en que el euro se estaba comportando que necesitaba resolverse", se justifica. "A medida que he ido pensando en todo lo que dije entonces, y en todas las discusiones que he tenido con amigos y colegas, he seguido llegando a la misma conclusión: de uno u otro modo el referéndum acabaría llegando".

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