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La baja participación marca las polémicas elecciones municipales de Moscú

Unos 50 millones de ciudadanos estaban convocados a las urnas en comicios municipales, incluida la capital, y provinciales

La baja participación —prevista en torno al 20%— marcó la celebración de las elecciones municipales de Moscú este domingo, unos comicios caracterizados también por la ausencia en las papeletas de la gran mayoría de los candidatos de la oposición extraparlamentaria. Fue precisamente el rechazo de las autoridades a inscribir a los políticos opositores lo que definió la campaña electoral, durante la cual se produjeron manifestaciones de protesta masivas, las mayores registradas en los últimos años, y con una violenta represión policial. Los resultados oficiales serán anunciados este lunes.

Elecciones municipales en Moscu
El político opositor Alexei Navalni deposita su papeleta en las elecciones municipales de Moscú este domingo. EFE

Además de las municipales capitalinas, que han concentrado la atención política de los últimos meses, se celebraban también elecciones provinciales y locales en 85 regiones de Rusia, sin que hubiera grandes sorpresas: en la mayoría de ellas los gobernadores oficialistas mantenían sus cargos.

Aparte de la renovación de consistorios municipales, ayer estaban en juego también cuatro escaños vacantes de la Duma Estatal, 19 puestos de gobernadores, y los escaños de las asamblea legislativas de 13 provincias y repúblicas de la Federación Rusa.

En total, a la jornada electoral estaban convocados más de 50 millones de rusos, pero en las dos principales ciudades, Moscú y San Petersburgo —en esta última se elegía al alcalde— la mayoría optó por ignorar los comicios. Cuando faltaban solo dos horas para el cierre de las mesas, en la capital había votado solo el 17,2% y en la ciudad del Nevá, el 23,69%. Sin contar aún con datos definitivos, el presidente de la Comisión Electoral de Moscú pronosticaba una participación en torno al 21-22%.

Los candidatos del Kremlin para jefes de provincias y repúblicas federadas de Rusia iban a la cabeza en el conteo de los votos. El partido gubernamental ha asegurado que gana en 11 de las 13 asambleas legislativas regionales. El primer ministro Dmitri Medvédev declaró estar satisfecho con los resultados, que demuestran que Rusia Unida cuenta con el apoyo de la población.

Una de las excepciones fue la provincia de Jabárovsk, donde el aspirante del nacionalista y populista partido Liberal-Democrático iba ganando, seguido del comunista, mientras que el representante de Rusia Unida, el partido gubernamental, se situaba en tercer lugar. El líder comunista Guenadi Ziugánov afirmó que su partido reforzará sus posiciones a lo largo del país y también en la asamblea capitalina, la Duma de Moscú.

La oposición extraparlamentaria prácticamente se ha visto imposibilitada de competir, ya que las autoridades rechazaron, con pretextos formales, la inscripción de 57 de sus candidatos. Prácticamente el único de los principales dirigentes opositores que logró que se le inscribiera en la papeleta fue Serguéi Mitrojin, del partido liberal Yábloko, que tuvo que recurrir a los tribunales para conseguirlo. El conteo parcial de votos arrojaba este domingo que Mitrojin se convertiría en uno de los nuevos diputados de la asamblea moscovita, al igual que otros dos correligionarios suyos.

La marginación de la oposición extraparlamentaria llevó a su principal líder, Alexéi Navalni, a propugnar la estrategia del “voto inteligente”, que consiste en tratar de acabar con el monopolio que de hecho tiene Rusia Unida votando por el candidato con más posibilidades de vencer al representante oficialista, sin importar que este sea comunista o populista. Así, la oposición recomendó votar a comunistas en 33 de los 45 distritos electorales que tiene Moscú. Sin embargo, tanto los representantes comunistas como los nacionalistas liberaldemocráticos han apoyado en ocasiones anteriores las iniciativas del partido de Vladímir Putin.

En Moscú, los candidatos oficialistas han tratado de contrarrestar los planes de la oposición compitiendo a título propio y no como miembros de Rusia Unida, lo que demuestra que son conscientes de la baja popularidad de su partido, que Navalni califica como “de ladrones y sinvergüenzas”. 

Queda por ver cuál va a ser la táctica que adoptará la oposición. Por lo pronto, la disidencia radical ya ha pedido autorización para para celebrar un mitin de hasta 100.000 personas el sábado. La policía detuvo a una docena de activistas opositores cerca del Ayuntamiento de Moscú que vestían camisetas en alusión a los acusados en las protestas de este verano.

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