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Un documento del Gobierno británico augura escasez y bloqueos en las fronteras con un Brexit duro

Michael Gove, el ministro encargado de los preparativos para una salida, asegura que solo se trata "del peor escenario posible" y que la planificación ha avanzado

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Cola de camiones de camino al puerto de Dover durante un ensayo del Brexit duro el pasado 7 de enero. REUTERS

Escasez de alimentos, de medicinas y combustible, drástico aumento del gasto social, colapso en los puertos y aeropuertos, el regreso de una frontera dura entre las dos Irlandas... El Reino Unido quedará sumido en el caos si acaba ejecutándose un Brexit duro, según alerta un documento interno del Gobierno británico que ha sido filtrado este domingo por el Sunday Times. Los funcionarios de la Oficina del Gabinete alertan de que ese no sería el peor de los escenarios posibles, sino el más probable si el país sale de la UE el próximo 31 de octubre sin acuerdo.

Sin embargo, Michael Gove, el ministro encargado de los preparativos para una salida sin pacto, aseguró que estos documentos muestran solo "el peor escenario posible", rebajando lo dicho por la publicación. Según Gove, la planificación para evitar ese escenario se ha acelerado en las últimas tres semanas. Por su parte, un cargo del departamento de Energía e Industria ha afirmado en un programa de televisión que "hay mucho alarmismo" y gente que juega a meter miedo.

La advertencia de lo que se avecina ha saltado en vísperas de sendos encuentros que el primer ministro británico, Boris Johnson, tiene previstos esta próxima semana con su homóloga alemana, la canciller Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, al margen de la cumbre del G7 en Biarritz que tendrá lugar en Biarritz. Desde Downing Street se sigue minimizando cualquier perspectiva de avances en una negociación con la UE, que el Gobierno de Berlín también ha tildado de “poco probable”. Bruselas ha advertido repetidas veces que el acuerdo firmado por la anterior primera ministra, Theresa May, en noviembre del año pasado, no es renegociable. Johnson, mientras, asegura que el Reino Unido saldrá del club comunitario el 31 de octubre, haya o no pacto.

Y mientras la sombra del Brexit a las bravas se extiende, un centenar de diputados de todo el espectro parlamentario (con la excepción de los unionistas radicales norirlandeses) han lanzado un llamamiento para que se convoque la reapertura anticipada e inmediata de la legislatura en este contexto de “crisis nacional”. La Cámara de los Comunes no tiene previsto el inicio de sesiones hasta el 3 de septiembre, y cualquier alteración del calendario exige que sea el Gobierno quien lo solicite a su speaker o presidente, John Bercow.

El dossier compilado a lo largo del mes por el Gabinete de Johnson, bajo el nombre clave de Operación Yellowhammer (que alude al ave escribano cerillo), esboza “la planificación encubierta que está llevando a cabo el Gobierno para evitar un colapso catastrófico en la infraestructura del país”, según afirma el dominical británico. Pero constata que ni el ciudadano de a pie ni el sector de los negocios están preparados para afrontar las repercusiones de un no-deal, la salida de la Unión Europea sin que medie un acuerdo con Bruselas. La “creciente fatiga” sobre el Brexit, concluye, ha dado al traste con los iniciales planes de contingencia que se prepararon para la fecha inicial de la marcha británica, el 31 de marzo, luego pospuesta.

La filtración del documento subraya la frustración entre el alto funcionariado de Whitehall (sede administrativa del Gobierno) sobre la falta de transparencia en los preparativos para el desengarce europeo. Y advierte de que la ausencia de un diseño claro sobre la futura relación del Reino Unido con la UE viene a entorpecerlos. El primer día en que la salida sin acuerdo se materializara, se vaticina que hasta el 85% de los camiones que cruzan a diario el canal de la Mancha “podrían no estar preparados” para los controles en la aduana francesa, con el resultado de un gran atasco de largas colas y los consecuentes problemas de abastecimiento de las islas Británicas.

La lista de alteraciones que desgrana el Sunday Times, a partir de las predicciones del documento, incluye problemas en la distribución de medicinas (tres cuartas partes entran en el país a través del canal); de alimentos frescos, que verían incrementado su precio golpeando a los sectores más vulnerables de la sociedad, o de gasolina. En el caso de Gibraltar augura retrasos de más de cuatro horas en la frontera con España “al menos a lo largo de dos meses” y con un “impacto adverso” en la economía de la colonia. Y en la frontera entre Irlanda del Norte (británica) y la República de Irlanda (en la UE) se califica de “insostenibles” los planes del Gobierno para evitar o matizar el restablecimiento de los controles de paso. Ello redundaría en protestas, bloqueo de carreteras y la “acción directa” de los norirlandeses descontentos.

El principal mazazo para Johnson es la sentencia de un alto funcionario del Whitehall, citado por el dominical bajo la condición de anonimato: El documento “no es un Proyecto Miedo o el peor posible de los escenarios. Es la evaluación más probable, básica y realista de lo que el ciudadano confrontaría con una salida sin acuerdo”.

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