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Sassoli, el hombre del telediario

El nuevo presidente del Parlamento Europeo, miembro de la corriente católica del PD, fue durante cuatro años el presentador del informativo de máxima audiencia de Italia

David Sassoli, nuevo presidente de la Eurocámara.

Italia cambia un cromo en Europa por otro, aparentemente, muy parecido. El periodista David Sassoli (Florencia, 1956) sustituirá como presidente de la Eurocámara a su colega de profesión, Antonio Tajani. El reemplazo, sin embargo, es un rostro mucho más conocido en el país que el de su predecesor cuando tomó posesión del cargo. El nuevo presidente -ha sido uno de los 14 vicepresidentes de la pasada legislatura- fue el presentador del principal telediario de Italia entre 2006 y 2009, cuando abandonó el puesto y lanzó su otra carrera. Igual que muchos otros nombres de la política actual, se ha beneficiado enormemente de su fama televisiva en los comicios a los que se ha presentado, pero su densidad política dentro del partido no ha sido especialmente relevante.

Sassoli es padre de dos hijos -Giulio y Livia- y está casado con la arquitecta que dirige la reconstrucción de L’Aquila, la ciudad del centro de Italia destruida por el terremoto de 2009. Quienes le conocen señalan que es un trabajador sólido y constante, con una "capacidad de conciliación muy valiosa en estos tiempos". En parte por ello, mantenía muy buena relación con su predecesor, que confiaba mucho en él para determinadas cuestiones, especialmente en temas de contratos públicos.

Hijo del periodista Domenico Sassoli, pertenece a una familia católica que militó en las filas democristianas. Sus inclinaciones políticas, nacidas en los movimientos asociativos, viraron hacia la izquierda, como tantos jóvenes en la época, y se afilió al Partido Democrático (PD) desde su fundación. Comenzó su carrera como periodista en Il Giorno, donde durante siete años se dedicó a temas políticos. En 1992 entró a formar parte de RAI 3, el canal tradicionalmente más inclinado a la izquierda de la televisión pública, para ejercer como reportero. Posteriormente, recibió varios encargos como responsable de algunos programas que jamás terminaron de despegar. A partir de 2006, cuando fue elegido para presentar el telediario de la principal cadena, se convirtió en un rostro influyente. La fama televisiva siempre ayuda, especialmente en Italia. Y cuando Sassoli concurrió a las elecciones europeas de 2009 como cabeza de lista del PD en la Italia central, obtuvo 412.500 votos (en Italia se puede votar nombres particulares en las elecciones locales y europeas). Un récord absoluto.

Sassoli, un apasionado de la música y de la historia clásica, tiene buenas relaciones con el Vaticano y está estrechamente ligado a nombres de la esfera católica, como el del jesuita Francesco Ochetta o del editorialista de Avvenire (el periódico de los obispos) Leonardo Becchetti. “Es un Mattarella boy”, señala un amigo suyo, subrayando la afinidad que mantiene con el presidente de la República, Sergio Mattarella (ha sido el primer representante institucional en felicitarle a través de un comunicado). Un elemento importante para entender la posición de Italia hoy en los órganos de poder de la Unión Europea: un puesto de poco relieve que, además, va destinado a un hombre de la única órbita política que todavía aporta estabilidad al país.

Sassoli intentó, sin éxito, ser candidato en 2013 a la Alcaldía de Roma, su ciudad de adopción. Se presentó a las elecciones primarias contra Paolo Gentiloni (luego primer ministro italiano) e Ignazio Marino, que se llevó el gato al agua. Tras esa decepción, sería reelegido para el Parlamento Europeo en 2014. Nunca perteneció al núcleo duro del renzismo y, como tantos en aquel periodo, tuvo discrepancias con la línea del PD cuando su anterior secretario general, Matteo Renzi, tenía el mando de la formación. De hecho, estuvo a punto de aceptar una propuesta para formar parte de la escisión que concurrió a las últimas elecciones nacionales bajo el nombre de Libres e Iguales (LEU). Finalmente, cuando prácticamente había decidido dar el paso, se echó para atrás. Renzi conocía esas maniobras y finalmente le agradeció haber permanecido en la casa madre del centroizquierda italiano.

En el PD, el clima es de alegría tras la elección de uno de sus hombres fuertes en Europa. Principalmente teniendo en cuenta que se trata de un perfil completamente opuesto a las políticas del actual gobierno italiano, especialmente en cuestiones migratorias. Pero a nadie se le escapa que el cargo no es uno de los más importantes. “El equilibrio general no es el mejor, pero estamos contentos de su elección”, señala Stefano Ceccanti, diputado italiano de la formación de centroizquierda. Teniendo en cuenta las actuales relaciones de Italia con la Unión Europea, nadie duda de que Sassoli es un premio por encima de las expectativas de muchos.

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