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El socialista italiano David Sassoli presidirá la Eurocámara

El candidato ha obtenido la mayoría absoluta en la segunda votación

Un periodista italiano para suplir a otro periodista italiano. El socialdemócrata David Sassoli fue elegido este miércoles nuevo presidente del Parlamento Europeo en sustitución del popular Antonio Tajani. La elección, por mayoría absoluta, estuvo exenta de intriga. Sassoli venció en la segunda votación con 345 apoyos, 185 votos de diferencia respecto al segundo. La victoria se cimentó en los sufragios de su grupo, pero también de liberales y populares, que rehusaron presentar candidatos a cambio de hacerse con otros cargos en el reparto de poder europeo.

El nuevo presidente de la Eurocámara, David Sassoli (derecha), charla con su antecesor, Antonio Tajani. EN vídeo, un perfil de Sassoli.

David María Sassoli (Florencia, 63 años), será el segundo presidente italiano de la Eurocámara. Tras una jornada anormalmente corta para los estándares comunitarios, el político del Partido Democrático se impuso a sus tres rivales sin necesidad de apurar el límite de cuatro votaciones para decidir el nuevo inquilino de la Cámara europea. Sus oponentes, con liberales y populares fuera de la partida, no amenazaron su triunfo en ningún momento. El checo Jan Zahradil, del grupo de los Conservadores y Reformistas obtuvo 160 votos, la aspirante verde alemana Ska Keller 119, y la española de Izquierda Unida Sira Rego cerró la terna con 43.

La tarea por estrenar no resultará extraña para Sassoli, que ya formaba parte de la cúpula de la Eurocámara como uno de sus 14 vicepresidentes en la pasada legislatura. Ahora, asciende un escalón durante dos años y medio renovables por un periodo equivalente, si bien hay muchas opciones de que pasado ese tiempo, en enero de 2022, ceda el testigo al Partido Popular Europeo, con el alemán Manfred Weber como el mejor colocado para reemplazarle tras el fiasco de su derrota en la lucha por encabezar la Comisión Europea.

“La UE no es un accidente de la historia, somos los hijos y nietos de los que encontraron el antídoto contra la degeneración nacionalista que envenenó nuestra historia”, ha dicho Sassoli tras ser elegido. El nuevo presidente ha celebrado el aumento de la presencia de mujeres en la Eurocámara un 40% de los 751 europarlamentarios, y ha citado entre sus prioridades la lucha contra el cambio climático, el desempleo juvenil y la revolución digital.

Su elección devuelve la presidencia de la Cámara a los socialistas dos años y medio después de la salida del alemán Martin Schulz, y permite a Italia no irse de vacío. El nuevo escenario es sin embargo menos propicio para Roma. La presidencia de la Eurocámara tiene un peso menor al resto de puestos en juego. Pierde la presidencia del BCE y la alta representante de Política Exterior. Y aunque italiano, el perfil ideológico de Sassoli, proeuropeo y crítico con la restrictiva política migratoria impulsada por el líder de la Liga, Matteo Salvini, dista mucho de despertar simpatía en las fuerzas euroescépticas que lideran el país.

Su nombramiento refleja el nuevo equilibrio de poder en el seno de los socialistas, donde la italiana ha pasado a ser la segunda delegación más potente por detrás de la española después de la debacle socialdemócrata en Alemania. Los Estados miembros preferían para el cargo al búlgaro Sergéi Stánishev, pero la líder de los socialistas europeos, la española Iratxe García, promovió la candidatura de Sassoli, y obtuvo una cómoda mayoría. "Es un hombre ágil, inteligente, con oratoria y muy trabajador", alaba García. “El Partido Democrático es un partido peculiar en la familia socialdemócrata. Y Sassoli es un producto de esa identidad híbrida en lo ideológico. Firmemente proeuropeo en un país donde el euroescepticismo está al alza y marcadamente progresista”, apunta un eurodiputado socialista.

Veterano periodista curtido en el contacto con la calle, empezó su carrera muy joven, en las redacciones de pequeños diarios y agencias de noticias. Cambió a la televisión en 1992, donde llegó a presentar los informativos de la cadena pública Rai. Muy vinculado en su juventud al movimiento asociativo, concretamente en organizaciones de scouts y católicas, desembarcó en la Eurocámara como diputado en 2009.

Aunque comparte nacionalidad y profesión con su antecesor, Antonio Tajani, los que le conocen constatan sus diferencias. Mientras Tajani aterrizó en el hemiciclo con el estigma de ser un hombre cercano a Silvio Berlusconi, con el que comparte partido y afinidad en Forza Italia, Sassoli llega con la vitola de progresista respetado por sus rivales. "Fue un muy buen vicepresidente. Calmado y firme, con un temple periodístico apreciable", describe la liberal Beatriz Becerra, que compartió hemiciclo con él la pasada legislatura.

Donde no se diferencian Tajani y Sassoli es en su posición sobre la crisis catalana. Una de sus rivales en la carrera hacia la presidencia del Parlamento, la ecologista Ska Keller, ha criticado en repetidas ocasiones la exclusión de la Eurocámara de los tres eurodiputados independentistas, la última en la sesión de este mismo miércoles. Según la jefa de los socialistas europeos, Iratxe García, Sassoli comparte "totalmente" la posición del Gobierno español en el choque con el independentismo, un asunto sensible para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Sassoli fue el centro de algunos de los mayores aplausos de la pasada legislatura. En medio de los ajustados horarios de los europarlamentarios, no dudaba en agilizar las votaciones en los últimos días de pleno para evitar que sus colegas perdieran los aviones que cada fin de semana suelen llevarles de vuelta a sus países.

La elección consuma la irrelevancia institucional del Este en la estructura comunitaria. Mientras la paridad de género se ha respetado, el equilibrio geográfico ha quedado relegado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, es alemana; el del Consejo Europeo, Charles Michel, belga; la del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, francesa; y el alto representante de Política Exterior es el español Josep Borrell. Con la incorporación de Sassoli a ese organigrama, los cuatro países más grandes de la UE sin contar a Reino Unido, de salida— cuentan con un representante en puestos de mando. Los del Este de la UE, con ninguno.

En la batalla entre familias políticas, los socialdemócratas logran dos de esos cargos (alto representante y Parlamento), pero el saldo cualitativo les otorga una influencia muy inferior a la que esperaban lograr. Peor parados quedan Los Verdes. Con la derrota de Ska Keller, su candidata a presidir el Parlamento, los ecologistas quedan apartados de las esferas de poder europeo, a pesar de que el pasado 26 de mayo obtuvieron el mejor resultado de su historia y fueron la quinta fuerza.

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