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Bruselas da por contrarrestadas las campañas rusas de desinformación durante las elecciones europeas

La UE detectó actividad en Internet para fomentar la abstención y radicalizar el voto, con una de las redes destinadas a favorecer a Vox en España

Mark Zuckerberg, director de Facebook, durante su última reunión con el presidente francés en mayo de 2019.
Mark Zuckerberg, director de Facebook, durante su última reunión con el presidente francés en mayo de 2019. Getty Images

Las campañas de vigilancia y concienciación desarrolladas por la Unión Europea durante los meses previos a las elecciones al Parlamento Europeo parecen haber logrado contrarrestar las maniobras de desinformación e intoxicación digital atribuidas a fuentes vinculadas con Rusia.

"El análisis preliminar muestra que [el planteamiento coordinado de la UE] ha contribuido a revelar los intentos de desinformación a preservar la integridad de las elecciones", concluye el informe de la Comisión Europea sobre los resultados del Plan de Acción contra la desinformación puesto en marcha por el organismo comunitario en diciembre del año pasado.

Bruselas canta victoria, pero advierte que "no hay margen para la complacencia". La actividad detectada durante las semanas previas a la votación europea (celebrada del 23 al 26 de mayo) confirma, según el informe, que hubo intentos deliberados de minar la credibilidad del Parlamento Europeo, alentar la abstención y provocar la radicalización del votante.

La vigilancia intensificada antes de las elecciones detectó más de 600 grupos y páginas de Facebook actuando en España, Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia y Polonia para diseminar desinformación y discursos de odio. Se usaron además perfiles falsos para impulsar artificialmente el contenido de ciertos partidos, entre ellos, Vox en España.

"En España se descubrió una red coordinada de cuentas de Twitter, que utilizaba una mezcla de perfiles falsos y bots para impulsar etiquetas (hashtags) contra el islam y amplificar el respaldo del partido populista de derechas Vox", ha señalado en rueda de prensa el comisario europeo de Seguridad, Julian King, durante la presentación del informe este viernes.

El documento reconoce que "hasta ahora, las pruebas disponibles no permiten identificar con claridad una campaña de desinformación transfronteriza procedente de fuentes externas que apuntase específicamente a las elecciones europeas". Pero el texto añade que "las pruebas recogidas revelan una actividad de desinformación continuada por parte de fuentes rusas que aspiran a reducir la participación e influenciar las preferencias de los votantes".

Bruselas, a falta de un análisis más en profundidad, cree que la intoxicación no logró sus objetivos. Y la Comisión invoca como prueba del aparente fracaso el incremento en la participación, que con el 50,97% registró su cota más alta en 20 años y el primer aumento en 40 años de comicios europeos.

El éxito parece atribuible a los esfuerzos de coordinación entre las autoridades comunitarias y nacionales y a la colaboración de las principales plataformas digitales (Facebook, Google, Twitter o YouTube) que suscribieron con la Comisión un código de conducta sobre desinformación.

Según el informe de la Comisión, Google informó de la retirada entre enero y mayo, a nivel mundial, de más de tres millones de canales de YouTube; Facebook desactivó más de dos millones de cuentas falsas en el primer trimestre de este año; y Twitter verificó si 77 millones de cuentas eran reales.

Los intentos de manipulación detectados giraron, por ejemplo, en torno al incendio de la catedral de Notre Dame en París, que se relacionó con la merma de los valores cristianos en la Unión Europea. El vídeo que provocó la caída del Gobierno austriaco por un supuesto intento de corrupción también fue atribuido a las "cloacas" de la UE y a los servicios secretos de Alemania y España.

Bruselas cree que las tácticas de intoxicación han variado. "En lugar de poner en marcha grandes campañas de desinformación en las plataformas digitales, estos actores, en particular los vinculados a fuentes rusas, ahora parecen optar por operaciones a pequeña escala y localizadas, que son más difíciles de detectar y revelar", señala el informe comunitario.

"La desinformación es una amenaza que evoluciona y que requiere una investigación continua para actualizar nuestros instrumentos", señala la Comisión. Bruselas asegura que potenciará su sistema de alerta rápida, que ha estrechado la cooperación entre las instituciones comunitarias y los Estados de la UE; y estudiará una respuesta a largo plazo basada en la experiencia del Código de conducta suscrito por las grandes plataformas digitales.

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