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La socialdemocracia gana en Dinamarca y consolida su avance en los países nórdicos

El partido líder del bloque rojo, de centroizquierda, obtiene el 26% de los votos, con más del 99% escrutado. Los ultras del Partido Popular Danés se descalabran desde el 21,1% en 2015 hasta el 8,7%

La líder socialdemócrata, Mette Frederiksen,el 5 de junio de 2019 en Aalborg. En vídeo, sus declaraciones tras el resultado de las elecciones.

El Partido Socialdemócrata ha ganado este miércoles los comicios en Dinamarca con el 26% de los votos y en los que se presentaban 13 formaciones políticas para conformar el Folketing (Parlamento danés), según los resultados con más del 99% de los votos escrutados. El país nórdico, de 5,7 millones de habitantes, se convertiría así en el último en su región en acoger un Ejecutivo de centro izquierda después de Suecia, en septiembre de 2018, y Finlandia, el pasado abril. Islandia y Noruega, que no pertenecen a la Unión Europea (UE), tienen un Gobierno de coalición comandado por verdes y conservadores, respectivamente.

La líder socialdemócrata, Mette Frederiksen, de 41 años y natural de Aalborg, se convertirá previsiblemente en la primera ministra más joven en la historia del país nórdico y pide gobernar en solitario —en minoría—, algo muy poco común en los países nórdicos, donde la tradición marca la creación de Gobiernos de coalición formados en torno a un programa específico. Sírvase de ejemplo el recién estrenado Ejecutivo finlandés, en el que un total de cinco partidos (socialdemócratas, verdes, izquierda, liberales y suecoparlantes) se han repartido los distintos ministerios, todos comandados por el experimentado socialdemócrata Antti Rinne. Como en Finlandia, la socialdemocracia también gobierna Suecia desde el pasado enero hasta, previsiblemente, 2022 con los verdes y el apoyo externo de Liberales y Centro. Estos últimos pertenecían a la Alianza conservadora que hicieron saltar por los aires en pos de la gobernabilidad del país. Noruega, con elecciones en dos años y una frágil coalición conservadora, es el único país de Escandinavia (Noruega, Dinamarca y Suecia) con un Gobierno azul.

Frederiksen tendrá que convencer ahora a los demás partidos del llamado "bloque rojo" (ecologistas y otras formaciones de izquierdas, que juntos sumarían 91 diputados, de 179) para, al menos, no obtener más noes que síes en la futura investidura. El bloque azul (conservador) tendría 75 parlamentarios.

El hasta ahora primer ministro danés, el liberal Lars Løkke Rasmussen (23,4% de los votos), hacía días que había asumido que su formación no podría liderar un Gobierno y, apurando hasta el fin de la campaña, optó por lanzar un guante a las fuerzas moderadas, incluidos los socialdemócratas, para conformar un amplio Gobierno de coalición transversal en el espectro ideológico, según los medios locales. La formación del Ejecutivo "va a estar muy reñida", sostienen fuentes diplomáticas, que apuntan a que no es descartable que de los resultados de la noche de este miércoles pueda salir finalmente una gran coalición entre los socialdemócratas de Frederiksen y los liberales de Rasmussen. Juntos obtendrían el 46,7% de los votos en un Folketing altamente fragmentado en el que estarían representados una decena de partidos.

La inmigración ha sido el tema estrella no solo en la campaña, sino durante toda la legislatura en la que el Ejecutivo liberal-conservador efectuó 114 reformas en las leyes migratorias, algunas tan polémicas como el envío de migrantes con antecedentes penales a una isla deshabitada en el mar Báltico, la prohibición del burka en algunos espacios públicos y la confiscación de bienes a los migrantes recién llegados para poder costear sus gastos, entre otras. Y todas ellas, paradójicamente, secundadas por la casi con toda seguridad futura primera ministra socialdemócrata, cuyo partido no veía unos resultados como los del miércoles desde principios del siglo XXI. Frederiksen necesita del apoyo del “bloque rojo”, que no se lo pondrá fácil, precisamente por su giro a la derecha en cuanto a la inmigración.

La victoria socialdemócrata se debe precisamente a que desde que Frederiksen lleva el timón del partido “se han movido a la derecha en materia de inmigración”, explica a través de un correo electrónico Rune Stubager, investigador de Ciencias Políticas en la Universidad del Aarhus. “Esto resulta atractivo para (algunos) votantes que de otro modo podrían haber votado por el [ultra] Partido Popular Danés [DF]”, continúa. Nicolai Wammen, socialdemócrata, declaró al diario POLITICO: “Reconocemos que Dinamarca tiene la responsabilidad de ayudar a las personas necesitadas, pero también somos conscientes de que existen límites en cuanto a la cantidad de personas que podemos recibir".

Los grandes perdedores de los comicios, en los que la participación ha sido del 85,1% (de cuatro millones de personas estaban llamadas a votar), son los ultras tradicionales —surgieron como partido en la década de los 90—del Partido Popular Danés (DF, en sus siglas en danés). Han visto cómo su apoyo se encogía este miércoles del 21,1% —resultaron el segundo partido en 2015— hasta el 8,7%. Ya en las elecciones europeas del 26 de mayo perdieron a tres de sus cuatro europarlamentarios. “Los socialdemócratas han robado a los votantes, especialmente del DF”, secunda el escritor Morten Pape, famoso en Dinamarca por sus libros autobiográficos sobre el hecho de crecer en lo que oficialmente se denominan “guetos”, lugares con inmigrantes no occidentales —la mayoría musulmanes— de clase baja y con dificultades de inclusión. La analista de la televisión pública DR Anja Westphal va más allá: "Con su línea dura sobre los extranjeros, Mette Frederiksen ha anestesiado al DF", ha resumido en declaraciones recogidas por EFE.

Pero otros temas emergen como prioridades para los daneses, como el cambio climático. El 46% de la población sitúa al clima como la primera preocupación, algo “muy excepcional”, aseguran fuentes diplomáticas. Para la población, la inmigración es, sin embargo, la prioridad número tres, según cifras que maneja el Gobierno. “Algunos dirían que las prioridades son la inmigración y/o la integración. Otros dirían que es el cambio climático o la creciente desigualdad y la pobreza infantil. Hay diferentes perspectivas, dependiendo de la inclinación política”, dice Stubager.

Más extremas derechas

Según los expertos, el descalabro del DF se debe a que los partidos tradicionales conservadores, liberales y socialdemócratas han ido adoptado durante la pasada legislatura un discurso muy duro contra la inmigración, pero también a que a la derecha del DF han emergido dos fuerzas extremadamente xenófobas, eurófobas e islamófobas.

Se trata de Nye Borgerlige (Nueva Derecha) y Stram Kurs (Línea Dura), nacidos en 2015 y 2017 respectivamente. El número uno de Línea Dura, Rasmus Paludan, se hizo famoso por subir vídeos a YouTube en los que prendía fuego al Corán con lonchas de beicon en su interior mientras una decena de jóvenes daneses observaba con cierto interés. Estos partidos podrán también terreno político a DF porque podrían conseguir representación en un Folketing de 179 escaños, ya que el umbral electoral es muy bajo: 2%. Según los sondeos a pie de urna, Nueva Derecha entraría con cinco diputados, Línea Dura se quedaría, en cambio, a las puertas del Folketing con el 1,8% de los votos.

Fe de errores

En una versión anterior se dijo que Mette Frederiksen tenía 42 años, cuando en realidad tiene 41.

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