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Trump tumba la resolución bipartita del Congreso que le pedía cortar el apoyo militar en Yemen

El presidente recurre por segunda vez en un mes al veto presidencial para bloquear una medida del Capitolio

El presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca.
El presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. AP

La fractura entre la presidencia de Donald Trump y los legisladores volvió a exhibirse este martes. El republicano recurrió por segunda vez en un mes a su poder de veto y dejó sin efecto la resolución del Congreso para cortar el apoyo militar a Arabia Saudí en la guerra de Yemen. La cercanía de Trump con Riad genera cada vez más disgusto entre los legisladores, sobre todo a raíz del asesinato del periodista crítico con el reino Jamal Khashoggi, que vivía en EE UU. A mediados de marzo, el Capitolio también se distanció del presidente a cuenta de la declaración de emergencia nacional en la frontera y llevó al republicano a utilizar el veto por primera vez.

La medida tumbada por Trump respecto a Yemen salió adelante el pasado 4 de abril en la Cámara de Representantes con el impulso del Partido Demócrata, pero contó también con la bendición de 16 congresistas de sus filas. Previamente, el Senado, controlado precisamente por los republicanos, también le había dado luz verde. En concreto, el Congreso pide la retirada de las tropas estadounidenses en un plazo de 30 días, amparándose en una ley de 1973 sobre los poderes de guerra, según la cual, si no hay una declaración de guerra específica, el mandatario necesita la autorización de las Cámaras para enviar soldados.

“Esta resolución es un intento innecesario y peligrosos de debilidad mi autoridades constitucional, poniendo en peligro las vidas de ciudadanos estadounidenses y miembros valientes del servicio tanto en la actualidad como en el futuro”, explicó Trump en la carta en la que comunica su veto. EE UU apoya a la coalición liderada por los saudís que combate contra fuerzas rebeldes apoyadas por Irán en este pobre enclave, en un conflicto que lleva ya cuatro años y ha segado unas 10.000 vidas.

El asesinato de Khashoggi el pasado octubre en el consulado saudí de Estambul supuso la gota que colmó el vaso para todos aquellos que ven con recelo esta colaboración. Riad tardó 17 días en admitir la tragedia y luego la atribuyó a agentes independientes por un “tremendo error”, convirtiéndose en el principal sospechoso a ojos de la comunidad internacional. Trump, que tiene en Arabia Saudí a un importante socio comercial, respondió con tibieza y mantuvo su voto de confianza en el monarca mientras republicanos relevantes en Washington, como el senador Bob Corker, se despachaba así en los medios: “Creo que Mohamed bin Salmán [príncipe heredero de Arabia Saudí] estuvo involucrado en esto, que dirigió esto y que esta persona fue asesinada a propósito”, afirmó en la CNN.

Como ocurrió con la emergencia nacional, la Cámara de Representantes y el Senado, de mayoría demócrata y republicana, respectivamente, lograron los votos suficientes para una resolución contra la decisión de Trump, pero no con los dos tercios que requerirían ahora revocar el veto presidencial. EE UU seguirá apoyando a Riad en Yemen.

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