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La UE pide a Washington que descarte la intervención militar en Venezuela

"La posición de la UE es muy clara: hay que evitar una intervención militar", ha señalado este lunes una portavoz de Federica Mogherini

Federica Mogherini, en Sharm el-Sheikh, donde asiste a la primera cumbre UE-Liga Árabe.
Federica Mogherini, en Sharm el-Sheikh, donde asiste a la primera cumbre UE-Liga Árabe. AFP

La Unión Europea se teme un desenlace sangriento en la crisis de Venezuela. Y en las últimas 48 horas, Bruselas ha redoblado las peticiones de contención en el uso de la fuerza al régimen de Nicolás Maduro y ha rechazado la posibilidad de la agresión exterior con la que amaga desde hace semanas el presidente de EE UU, Donald Trump.

"La posición de la UE es muy clara: hay que evitar una intervención militar", ha señalado este lunes una portavoz de Federica Mogherini, Alta Representante de Política Exterior de la UE. El departamento de Mogherini insiste en que Venezuela "necesita una salida pacífica, política y democrática, lo cual, evidentemente, excluye el uso de la fuerza". Los 28 socios de la UE también reclaman al régimen de Maduro que permita la entrada de ayuda humanitaria, bloqueada violentamente en las fronteras con países terceros.

La petición de Mogherini llegan tras las advertencias lanzadas el domingo por el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. El ministro español avisó de que "no apoyaríamos, y condenaríamos firmemente, cualquier intervención militar extranjera, que esperamos que no se produzca".

Las palabras de Borrell barruntaban vientos de guerra que ganaron fuerza tras conocerse la reunión del llamado Grupo de Lima con presencia del líder opositor venezolano, Juan Guaidó, y el vicepresidente de EE UU, Mike Pence. El Grupo ha rechazado el uso de la fuerza. Pero tanto Guaidó como Pence han pedido que se redoble la presión contra Maduro y que no se descarte ninguna opción.

Europa, de momento, mantiene su apuesta por el llamado Grupo de contacto, que el pasado 7 de febrero celebró en Uruguay su primera reunión. El objetivo de ese Grupo es forjar una posición internacional favorable a una salida pacífica de la crisis que desemboque en unas elecciones presidenciales en Venezuela.

La iniciativa comunitaria, sin embargo, se vio sorprendida a finales de enero por la autoproclamación de Guaidó, presidente de la Asamblea parlamentaria en ejercicio, como presidente encargado de convocar esas elecciones. Guaidó fue reconocido de manera inmediata por la administración Trump y por buena parte de los miembros del Grupo de Lima, en lo que se interpretó en Bruselas como una operación concertada de antemano por Washington y sus aliados en la zona.

Tras la sorpresa de Guaidó, la UE pasó en cuestión de horas de liderar los movimientos para facilitar un cambio de régimen pacífico en Venezuela a verse completamente desbordada por la ofensiva lanzada por EE UU contra el presidente Nicolás Maduro.

La mayoría de los Gobiernos europeos, con España al frente, se vieron arrastrados por los movimientos de Donald Trump a un reconocimiento de Guaidó que, de momento, no ha tenido ninguna consecuencia sobre el terreno. La voluntad de Washington de forzar esas consecuencias asusta ahora a buena parte de la UE que, de nuevo con España al frente, se niega a secundar una intervención militar en el país caribeño.

Desde Sharm el Seij, los 28 dejaban clara su postura. “Los orígenes de la crisis actual de Venezuela son políticos e institucionales; de ahí que la solución solo pueda ser política”, señalaron el domingo en un comunicado conjunto coordinado por Mogherini. Los 28 socios de la UE, de los que 22 han reconocido a Guaidó, pedían en el comunicado a las fuerzas de seguridad venezolanas “que den muestras de contención, eviten el uso de la fuerza”. La UE también condena el presunto uso de “grupos armados irregulares para intimidar a la población civil”, atribuido al régimen de Nicolás Maduro.

Bruselas reitera su voluntad de contribuir a la estabilización económica y política de Venezuela con ayudas multimillonarias. Entre 2018 y 2019, la UE se ha comprometido a ofrecer hasta 690 millones de euros en ayuda humanitaria y al desarrollo. El comunicado de los 28 muestra la voluntad de ampliar esa ayuda y mantenerla durante el tiempo que sea necesario, siempre que sea coordinada y dirigida por los organismos de Naciones Unidas para garantizar su distribución "en total consonancia con los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia".

También en ese terreno la UE se ha visto rebasada por Washington, cuya ayuda humanitaria se ha transformado más bien en otra punta de lanza contra el régimen de Caracas.

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