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Al Sisi impulsa una reforma legal que le permite perpetuarse en el poder en Egipto

La modificación de la Constitución facilitaría una presidencia hasta 2034

La ciudadanía egipcia va camino de perder la cortapisa legal para evitar que sus mandatarios se perpetúen en el poder. El Parlamento egipcio ha iniciado este jueves la tramitación de una reforma de la Constitución cuyo principal objetivo es ampliar el límite de dos mandatos de cuatro años a dos de seis años, con una cláusula de transición que se aplicaría únicamente al presidente, Abdelfatá al Sisi, y que le permite presentarse en otras dos ocasiones una vez finalice el mandato actual en 2022. Esto abre la puerta a que el dirigente, que se hizo con el poder en un golpe de Estado en 2013 y encabeza un régimen señalado por la restricción de libertades, se convierta prácticamente en presidente vitalicio. Con la reforma, Al Sisi, de 64 años, podría permanecer en el poder hasta 2034. Egipto sería ya una dictadura de manual.

Abdelfatá al Sisi dirigiéndose al Parlamento después de haber sido investido por segunda vez en 2018
Abdelfatá al Sisi dirigiéndose al Parlamento después de haber sido investido por segunda vez en 2018 AP

En la votación no hubo ninguna sorpresa: 485 diputados de la Cámara legislativa votaron a favor de proceder con la reforma constitucional, mientras que 16 se opusieron. Con la mayoría de partidos de la oposición proscritos, sobre todo aquellos de ideología islamista, el Parlamento está dominado de forma abrumadora por las fuerzas oficialistas. Si bien las enmiendas fueron presentadas por un grupo de 120 diputados, nadie duda de que Al Sisi es su verdadero impulsor. De acuerdo con la ley, ahora se debatirán en comisión antes de ser sometidas a una votación definitiva en el hemiciclo y, posteriormente, se celebrará un referéndum popular. El proceso puede durar varios meses.

El cambio constitucional más trascendental atañe al artículo 140, que se pretende modificar para ampliar el límite legal a dos mandatos presidenciales de seis años. Entre la otra quincena de reformas, destaca la reserva de una cuota femenina del 25% de los escaños de la Asamblea Popular —ahora hay 90 diputadas, un 15% del total—. Asimismo, se prevé reinstaurar una Cámara alta, disuelta tras el golpe de Estado; mayores poderes del presidente en el nombramiento de altos cargos del poder judicial, y la atribución al Ejército del rol de protector de “la Constitución y la democracia”.

La oposición ha expresado su rechazo frontal a la reforma, y sobre todo, a la cláusula que establece que el nuevo límite de mandatos no se aplicará hasta las próximas elecciones. “Estas enmiendas significan el retorno a la Edad Media” y “al poder concentrado en una sola persona”, afirmó en el debate Ahmed Tantawi, un joven diputado de izquierdas, que criticó que los cambios estén hechos a la medida de una “persona”, cuyo nombre no quiso pronunciar.

En aras de la estabilidad

Los diputados afines al mandatario justificaron su posición en aras de la estabilidad. “Vivimos en una región repleta de riesgos y amenazas, y queremos que nuestro país permanezca estable, por eso cambiamos la Constitución”, declaró el presidente del Parlamento, Alí Abdel-Aal, al inicio de la sesión. “No permitiremos que Egipto lo gobiernen aficionados, ni tampoco partidos débiles. Por eso, deberíamos todos dejar que el presidente Al Sisi continúe en el poder durante un periodo más largo en un momento en el que Egipto necesita su liderazgo de forma desesperada”, dijo Ayman Abu-Ela, portavoz de Egipcios libres, de corte neoliberal.

Al Sisi fue elegido presidente en 2014, un año después de haber ejecutado un golpe contra el islamista Mohamed Morsi, presidente electo en las urnas. En 2018, el dirigente fue reelegido con más del 97% de los votos en unos comicios repletos de fraudes que parecieron más bien una parodia electoral.

"En su redacción actual, las enmiendas constitucionales tendrán unas consecuencias severas y de largo alcance para el Estado de derecho, la separación de poderes y la naturaleza del Estado egipcio", lamenta Mai al-Sadany, una abogada e investigadora del think tank TIMEP. Según Al-Sadani, el proyecto de reforma viola el artículo 226 de la Carta Magna, que solo permite modificar las provisiones relativas a la reelección del presidente para "aportar unas mayores garantías". La actual Constitución fue aprobada en 2014, cuando el régimen todavía no se hallaba consolidado y necesitaba presentar una apariencia democrática a la comunidad internacional para recabar su apoyo.

En teoría, la actual ley fundamental reconoce y protege los derechos y libertades fundamentales. Sin embargo, la violación sistemática de su letra y espíritu por parte de las autoridades egipcias la ha convertido en papel mojado. "El respeto a las provisiones de la Constitución es clave para el Estado de derecho en un país. La propuesta de enmienda de la Constitución es la última de una larga lista de leyes problemáticas, de un estado de emergencia indefinido, y del cierre del espacio público", añade Al-Sadany.

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