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La Policía detiene a cuatro sospechosos de la explosión del coche bomba en Londonderry

Las autoridades norirlandesas creen que el ataque fue orquestado por el Nuevo IRA, una escisión del grupo terrorista contraria a los acuerdos de paz de 1998

La policía forense analiza los restos del coche bomba que explotó en Londonderry (Irlanda del Norte) el 19 de enero de 2019. En vídeo, el momento en el que el coche es abandonado y la explosión.

La Policía de Irlanda del Norte ha detenido este domingo a cuatro sospechosos de la explosión ayer de un coche bomba frente a los juzgados de Londonderry en el que nadie resultó herido. Las fuerzas de seguridad norirlandesas han indicado que su principal línea de investigación sobre los presuntos responsables del atentado se concentra en el Nuevo IRA, una escisión del extinto grupo terrorista (Ejército Republicano Irlandés) que se oponía a los acuerdos de paz de 1998 que pusieron fin a más de tres décadas de violencia armada.

El comisario jefe, Mark Hamilton, ha dicho que el atentado fue de una "temeridad increíble" y que hubiera provocado víctimas mortales en el caso de que la zona, la calle Bishop Street, donde se encuentra la sede de los juzgados, hubiera estado concurrida. El artefacto explotó a las 21:10 horas del sábado, hora peninsular española. Las fuerzas de seguridad norirlandesas mantienen desde entonces un amplio dispositivo de seguridad por toda la ciudad. Los escasos datos revelados indican que la policía recibió una llamada de aviso, diez minutos antes de la explosión. No hubo tiempo para emprender el desalojo completo de los edificios adyacentes. Una furgoneta de reparto de pizzas a domicilio fue secuestrada horas antes y todo apunta a que ese fue el vehículo utilizado en el atentado. "Enseguida evacuamos a las personas que se encontraban en las cercanías, incluidos cientos de huéspedes de hoteles próximos, 150 personas presentes en el Masonic Hall y un amplio número de niños concentrados en un club infantil de una iglesia local", ha explicado la Policía.

La ministra británica para Irlanda del Norte, Karen Bradley, ha condenado este domingo el atentado y ha asegurado que se ha querido alterar los progresos hacia la paz en ese territorio."Este intento de alterar los progresos en Irlanda del Norte ha sido respondido, como debía ser, con una total condena por parte de todos los sectores de la comunidad", ha dicho Bradley. "Esta es una violencia intolerable y esperamos construir un futuro en paz para todos en Irlanda del Norte", ha añadido.

La líder de los unionistas norirlandeses del DUP, Arlene Foster, (que sostienen con su apoyo el Gobierno de Theresa May) expresó el sábado por la noche, tras la explosión, su condena por lo sucedido a través de Twitter: "Este acto terrorista sin sentido debe ser condenado con la mayor firmeza. Solo hace daño a los vecinos de Derry, y ha sido perpetrado por personas que no tienen el menor respeto a la vida. Agradezco a los servicios de emergencia su rápida respuesta, que ha asegurado que no haya habido ni heridos ni muertos".

Irlanda y el Brexit

Irlanda del Norte ha pasado de nuevo a ocupar un protagonismo no deseado por sus habitantes en el debate político de Reino Unido. La provisión del llamado backstop en el acuerdo del Brexit alcanzado con la UE (y rechazado el pasado martes por el Parlamento británico) establece la permanencia de Irlanda del Norte en la unión aduanera durante un tiempo indefinido. Los unionistas protestantes han expresado su rechazo a esta medida porque consideran que quiebra la integridad territorial de Reino Unido. En el otro lado, los católicos partidarios de la devolución del territorio a la República de Irlanda rechazan el Brexit. Unos y otros, incapaces en los últimos meses de formar Gobierno o de poner en marcha la asamblea legislativa territorial, han mostrado su nerviosismo ante la posibilidad de que la salida de la UE pueda imponer de nuevo una "frontera dura" entre las dos irlandas.

El Nuevo IRA ha llevado ataques esporádicos en los últimos años. El asistente del jefe de policía Mark Hamilton ha dicho que no veía el ataque del sábado por la noche como una escalada en las capacidades de los grupos militantes, sino como una continuación de una amenaza que ha estado oficialmente en el nivel "severo" durante 10 años.


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