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Asesinado a tiros el activista sirio que satirizaba a El Asad y los rebeldes

Raed Fares, de 46 años, dirigía una estación de radio independiente en la provincia de Idlib, la última bajo control opositor

Funeral de Raed Fares y Hamud Yunaid, este viernes en Kafranbel, en la provincia siria de Idlib.
Funeral de Raed Fares y Hamud Yunaid, este viernes en Kafranbel, en la provincia siria de Idlib. AFP

Un grupo de hombres armados y enmascarados asesinó este viernes al reconocido activista sirio Raed Fares, de 46 años, quien dirigía una estación de radio independiente que satirizaba tanto al presidente Bachar el Asad como a los rebeldes. Le mataron en su ciudad natal, Kafranbel, en la provincia de Idlib, la última del país que continúa bajo control opositor. Cerca del 60% de la región está en poder de la poderosa milicia Hayat Tharir al Sham (vinculada a Al Qaeda) mientras que el 40% restante es territorio de islamistas afines a Turquía.

Raed Fares.
Raed Fares. AP

Según imágenes provistas vía WhatsApp por activistas sirios, los disparos sorprendieron a Fares en su vehículo junto al cámara Hamud Yunaid, quien también murió. La noticia ha sacudido a la comunidad de activistas sirios. Se trata del noveno asesinado en el país este año, según el balance de Reporteros Sin Fronteras. Los mensajes de pésame en árabe han inundado las redes sociales.

Megáfono en mano, los activistas como Fares lideraron las manifestaciones antigubernamentales de marzo de 2011 para acabar siendo perseguidos por todos los bandos. Muchos de ellos han perecido en las cárceles del Gobierno y han sido blanco del Estado Islámico y los rebeldes. “En cuanto anochece no hay nadie en las calles de Idlib [la capital homónima]. De día los hombres de Al Qaeda controlan las entradas y salidas de la ciudad”, cuenta al teléfono un joven activista que responde al seudónimo de Abu Alaa y que, como el resto, acusa del asesinato al grupo yihadista.

Tampoco han faltado las condolencias tuiteadas en inglés por parte de periodistas extranjeros, puesto que Fares fue el primero en situar en el mapa la localidad de Kafranbel, de 15.000 habitantes. El activista logró captar la atención del mundo al que se dirigía en inglés con satíricos mensajes en los que arremetía contra el Gobierno de El Asad y condenaba el inmovilismo de la comunidad internacional. Al igual que el resto de activistas comenzó grabando las manifestaciones con sus móviles para enviar las imágenes a medios regionales e internacionales. Cuando en 2012 llegaron los rebeldes del Ejército Libre Sirio a Kafranbel, Fares formó a nuevos jóvenes en la emisora local. Él mismo asistió a varios cursos impartidos por las ONG occidentales a jóvenes activistas sirios en la vecina Turquía.

En 2013 lanzó el programa Radio Fresh para por un lado prevenir a la población local contra inminentes bombardeos aéreos y, por otro, dar su versión al resto del mundo de lo que acontecía en Siria. Según una entrevista publicada por el diario estadounidense The New York Times, Fares fue seleccionado junto con otros 10 medios locales para recibir parte de los 25 millones de dólares (22 millones de euros) que alocó la Administración norteamericana en Siria.

La voz de Fares se mantuvo crítica a medida que avanzó la contienda y las facciones rebeldes fueron expulsadas de Idlib —de unos 2,5 millones de habitantes— por los islamistas, fortalecidos gracias a la financiación que llegaba de los países del Golfo y Turquía. En 2014, dos hombres enmascarados ya habían intentado asesinarle en la puerta de su casa. Una bala le alcanzó en la espalda y otra le perforó un pulmón.

Moscú, que respalda al Gobierno de El Asad, y Ankara, que respalda a las facciones insurrectas en Idlib, han establecido una zona de desmilitarización que las tropas turcas desplegadas allí monitorean para vigilar la expulsión de los radicales de Al Qaeda y una primera fase de desarme de los grupos rebeldes.

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