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EE UU y Rusia chocan por la facultad de la OPAQ para señalar a los autores de un ataque químico

Moscú critica la nueva atribución de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas

La sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, en La Haya en 2018.
La sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, en La Haya en 2018. REUTERS

Estados Unidos, Reino Unido y Canadá han mantenido este lunes un duro choque con Rusia, China y Siria por las nuevas atribuciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que en una sesión especial celebrada en junio y apoyada por Washington y Bruselas recibió autorización para señalar a los responsables del uso de este tipo de arsenal. La medida, que entrará en vigor en febrero, responde al incremento del uso de armas químicas en la guerra siria durante los últimos años y cubrirá incidentes registrados desde 2014.

La pugna de este lunes ha tenido lugar durante la 23ª sesión de la conferencia de los Estados miembros del organismo, que marcará su rumbo para los próximos cinco años. La delegación rusa ha declarado que solo el Consejo de Seguridad de la ONU puede atribuir la autoría de un ataque químico. Muy molestos, los representantes estadounidenses han recordado el veto del que allí dispone Moscú y ha denunciado el supuesto intento ruso de entorpecer la labor de la OPAQ.

La reunión, en la que participan 159 de los 193 Estados que integran la organización, comenzó tranquila. El director general de la OPAQ, el español Fernando Arias, recordó las atrocidades perpetradas durante la Primera Guerra Mundial con gases letales y pidió que no se olvidaran las lecciones de la contienda. Acto seguido, Alexander Shulgin, representante ruso ante el organismo, con sede en La Haya, ha defendido una enmienda para revisar la decisión adoptada el pasado 27 de junio. Ese día, por 82 votos a favor y 24 en contra, la OPAQ acordó desvelar a partir de ahora la identidad de los autores de una agresión química. “Queremos, junto con China, que un grupo de expertos estudie si la Convención sobre las Armas Químicas, de 1997, permite hacer algo así a la OPAQ, que debe ser apolítica”, ha dicho Shulgin. Después, ha apelado a la ONU “como único árbitro en el terreno de la atribución del uso de este armamento”, y la cita ha estallado.

Kenneth Ward, su homólogo estadounidense, ha afirmado que “la Convención atravesaba una crisis existencial porque había ataques químicos, entre otros, en Siria, y no es posible cerrar los ojos”. “Había que reforzar las atribuciones de la OPAQ, y Rusia y China solo pretenden revertir su derrota del pasado junio. En el Consejo de Seguridad de la ONU hay veto, pero aquí no. Es hipócrita que Rusia hable de legalidad después de lo que ha hecho el régimen de Bachar el Asad, su aliado, en Siria. Y tras lo ocurrido en Salisbury (Reino Unido), con la muerte de una persona con una sustancia química, y el envenenamiento de [el exespía Serguéi] Skripal [y de su hija Yulia] con un producto producido en la antigua Unión Soviética, heredado por Rusia. No querían que se supiera. Rusia nos haría revivir los horrores del siglo pasado en el siglo XXI”, ha asegurado.

La respuesta rusa no se hizo esperar. “Estados Unidos sigue la mejor tradición del Foro Romano, pero hay países que votaron en la OPAQ en contra de destapar a los autores de un ataque químico, y no son una zona gris que pueda ser descartada”, ha advertido Shulgin. Canadá y Reino Unido han resaltado “la ironía de la postura rusa: una afrenta a la mayoría de los votantes”.

Irán se ha unido al cruce de acusaciones “con gran sorpresa, ante la hipocresía de Estados Unidos”, ha dicho Alireza Jahangiri, su representante. “Creo que EE UU miente cuando dice sentir los muertos en Siria. Ellos los han causado allí centenares, y también usaron armas químicas en la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo que Reino Unido, y ahora hablan de ética y moralidad”. A partir de este miércoles, comenzará asimismo la cuarta revisión de la Convención sobre las Armas Químicas, que vertebra la labor de la OPAQ y fijará la ruta del futuro.

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