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La OPAQ se reforma para poder señalar a los autores de los ataques químicos

La organización carecía de dicho mandato, que le ha sido otorgado por sus miembros en una votación extraordinaria rechazada por Rusia

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, pronuncia un discurso este martes en la sesión extraordinaria de la OPAQ en La Haya.
El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, pronuncia un discurso este martes en la sesión extraordinaria de la OPAQ en La Haya. AFP

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) podrá señalar a partir de ahora a los los responsables del uso de armamento prohibido en un ataque. Por 82 votos a favor y 24 en contra, así lo han decidido sus Estados miembros en el curso de una votación extraordinaria del organismo celebrada este miércoles en La Haya. Las últimas inspecciones de la OPAQ en Siria habían determinado el uso de armas químicas pero no habían atribuido responsabilidades. Si bien Damasco firmó en 2013 la Convención sobre las Armas Químicas (1997), desde entonces han sido usadas varias veces en su territorio.  Estados Unidos y la UE querían reforzar de este modo el mandato de la organización, que supervisa la aplicación de la Convención. Rusia, la propia Siria e Irán, se han mostrado en contra, con el consiguiente choque diplomático.

Georgy Kalamanov, el representante ruso ante la OPAQ, ha acusado antes de la votación a sus colegas británicos de “retorcer el reglamento para restarle fuerza a la base legal que lo sustenta”. Reino Unido, que presentó la propuesta para conocer a los responsables de cualquier ataque químico, quiere saber quién envenenó al espía ruso Serguéi Skripal, y a su hija, Yulia, el pasado 4 de marzo, en las calles de la ciudad de Salisbury. Ambos fueron atacados con un agente nervioso, y Londres indicó que se había usado el gas de fabricación rusa Novichok. Sin nombrar dicha sustancia, ni tampoco a Rusia, la OPAQ confirmó en abril esta versión sobre el origen de la sustancia. Entonces no podía decir nada más, aunque el gas sí figuraba en la parte clasificada del informe remitido al Gobierno de Theresa May.

Peter Wilson, embajador británico en Holanda y representante de su país en la OPAQ, ha utilizado su cuenta de Twitter como hilo de comunicación con el exterior durante toda la reunión, celebrada a puerta cerrada. Con los votos escrutados, se ha congratulado de que “la comunidad internacional haya reforzado la prohibición del uso de arsenales químicos; el tabú sobre estas armas debe mantenerse”, ha escrito. La delegación de Noruega, por su parte, ha felicitado “a los miembros de la OPAQ por haberse puesto de acuerdo en denunciar a los causantes de los ataques”. Brett Mason, representante australiano, ha mostrado “el orgullo de Australia de que por fin pueda atribuirse la autoría de este tipo de agresiones”. Rusia y China retiraron sus proyectos de enmienda a la resolución luego aprobada.

Muy molesto ante la victoria diplomática británica, Alexander Shulgin, jefe de la delegación rusa, ha recordado que “solo el Consejo de Seguridad de la ONU [donde Rusia dispone de veto] puede señalar a los autores de un atentado químico”. “Todo lo demás es saltarse las reglas internas de la OPAQ. La Federación Rusa no teme a la verdad. Tampoco a la que puedan señalar como supuesta autora de los ataques. Queremos desenmascarar a los causantes, pero es lamentable que se haya creado el nuevo mecanismo sin modificar la Convención. Se supone que la OPAQ es neutral, pero no. Hemos oído que la dirección general estaba del lado del Reino Unido”, ha asegurado. 

La OPAQ también investigó la muerte en Malasia de Kim Jong-nam, el hermano mayor del líder norcoreano Kim Jong-un, envenenado en el aeropuerto de Kuala Lumpur. El fallecido llevaba un antídoto contra la sustancia mortal, y la votación de la OPAQ —que es un organismo independiente— permitirá a sus miembros —193 en total; todos los de la ONU salvo Egipto, Israel, Corea del Norte y Sudán del Sur— reforzar la Convención para afrontar mejor el terrorismo químico. El pasado abril, un ataque perpetrado contra la localidad siria de Duma dejó al menos 40 muertos y centenares de intoxicados, y los inspectores de la OPAQ solo pudieron tomar muestras in situ dos semanas después.

Boris Johnson, ministro británico de Exteriores, pidió el martes La Haya que sus miembros apoyaran la propuesta británica porque “nadie quiere que sus hijos crezcan en un mundo donde el uso de armas químicas sea algo normal. Debemos actuar. Es nuestra responsabilidad”, señaló.  

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