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Macron tropieza con el ‘tabú Pétain’, líder de la Francia colaboracionista

El presidente defiende que el mariscal fue un "gran soldado" en 1918 y a la vez tomó "decisiones funestas" en 1940

El líder de la Francia colaboracionista, Philippe Pétain
El líder de la Francia colaboracionista, Philippe Pétain AP

El método argumentativo de Emmanuel Macron —su tendencia a ver ambos lados de todo problema y usar el latiguillo al mismo tiempo— le ha jugado una mala pasada. Cuando se aplica a un problema político o económico, el al mismo tiempo es una señal de moderación y centrismo. Cuando se aplica a uno de los traumas del siglo XX francés, la cosa se vuelve resbaladiza.

Es lo que ocurrió este miércoles, cuando el presidente francés elogió el papel del mariscal Philippe Pétain en la Primera Guerra Mundial. Porque, además de celebrado general de la batalla de Verdún, Pétain también fue, durante la Segunda Guerra Mundial, el jefe del Estado francés colaboracionista con el ocupante nazi, condenado a muerte en 1945.

“El mariscal Pétain fue un gran soldado, es una realidad. La vida política, como la naturaleza humana, a veces es más compleja de lo que querríamos creer”, dijo Macron durante una de las escalas en la gira que, durante toda la semana, le lleva por los escenarios de la guerra de 1914-1918. “Se puede haber sido un gran soldado en la Primera Guerra Mundial y haber tomado decisiones funestas en la Segunda”.

Macron intentaba explicar por qué el Elíseo participaría, en la persona del jefe del Estado Mayor particular del presidente, en un homenaje "del todo legítimo" a los mariscales franceses de la Gran Guerra. Uno de ellos fue Pétain.

Entre las grandes batallas y la subida de la gasolina

La gira memorial de Emmanuel Macron por el norte de Francia tenía una función doble. Primero, recorrer los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial: recordar a los soldados caídos y recobrar un relato heroico de la nación. La otra función era acercarle a la Francia de provincias y deshacer la imagen de un presidente aislado en París y desconectado de los problemas del país real.

El descontento por la subida del precio del combustible, que afecta a los habitantes de las periferias y de las zonas rurales que usan el automóvil para ir a trabajar, ha sobrevolado la gira. La declaración sobre el mariscal Pétain puede crear confusión en el elaborado mensaje histórico.

Como le ha sucedido a Macron en otras ocasiones, las pequeñas frases improvisadas acaban empañando el mensaje final.

El homenaje se celebrará el sábado en el complejo de los Inválidos, en vísperas de la conmemoración internacional, un día después, del armisticio que puso fin a la guerra en el frente occidental. El Palacio del Elíseo precisó más tarde que en la ceremonia sólo se honraría a los mariscales enterrados en los Inválidos: Foch, Lyautey, Franchet d'Esperey, Maunoury y Fayolle.

Muchos en la Francia derrotada de 1940 confiaron en Pétain precisamente porque había sido el héroe de la guerra anterior. Pero este episodio —los años de la colaboración con la Alemania de Hitler— fue durante décadas un tabú. El relato oficial dictaba que el régimen pétainista no era la Francia verdadera y que esta había resistido, combatido y derrotado a los nazis.

Desde el punto de vista histórico, las palabras de Macron no son falsas. El historiador Henry Rousso, uno de los principales especialistas en el régimen con capital en Vichy que dirigió Pétain, las avaló en un mensaje en la red social Twitter. "Si Pétain no hubiese sido el gran soldado de 1918 y percibido como tal por los franceses de la época, nunca habría tenido la posibilidad de tener un papel más que funesto en 1940. Por tanto, hay que recordar ambas cosas", escribió.

Pero el juicio histórico no es el mismo que el político. ¿Puede diseccionarse el mal? ¿Hay un Pétain bueno y otro malo? ¿O todos forman una unidad? ¿Conviene que un jefe del Estado elogie hoy a uno de los dos Pétain, aunque condene al otro?

"La única cosa que quiero recordar de Pétain es que en 1945 fue golpeado por la indignidad nacional, lo que lo convierte en inelegible para cualquier homenaje", dijo Francis Kalifat, presidente del consejo representativo de las instituciones judías de Francia.

"La Historia no aisla una etapa, aun gloriosa, de una trayectoria militar. Juzga la inmensa e indigna responsabilidad de un mariscal que deliberadamente amparó, con su nombre y su prestigio, la traición, la colaboración y la deportación de miles de judíos de Francia", juzgó el expresidente François Hollande.

"Pétain fue un traidor y un antisemita. Sus crímenes y su traición son imprescriptibles. ¡Macron, esta vez ya es demasiado! ¡La Historia de Francia no es su juguete!", dijo en Twitter Jean-Luc Mélenchon, jefe de La Francia Insumisa, el partido de la izquierda populista.

Uno de los referentes de Mélenchon, François Mitterrand, fue uno de los presidentes que habló de Pétain en términos similares a los de Macron. Mitterrand, que de joven colaboró con el régimen pétainista de Vichy, veía las dos caras del mariscal. Es más, durante años envió un ramo de flores cada 11 de septiembre a la tumba de Pétain. El 1968, al conmemorarse el medio siglo del final de la Primera Guerra Mundial, De Gaulle también elogió al que había sido su enemigo durante la Segunda Guerra Mundial.

Macron no ha rehuido los episodios más sombríos de la historia francesa. En julio de 2017, dos meses después de llegar al poder, reafirmó la responsabilidad de Francia en los crímenes antisemitas perpetrados por el régimen de Pétain, algo que Mitterrand no hizo. El pasado septiembre, reconoció la responsabilidad de Francia en las torturas y desapariciones durante la guerra de Argelia entre 1954 y 1962, el otro trauma contemporáneo francés.

"Yo no oculto ninguna página de la historia", dijo este miércoles al defender el homenaje a los mariscales de la Gran Guerra.

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