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La derecha europea se reúne en Helsinki para elegir a su candidato para mantener el control de Bruselas

El PPE votará el relevo a una nueva generación política entre los dos candidatos en liza, el alemán Manfred Weber y el finlandés Alexander Stubb

El líder del Partido Popular, Pablo Casado (centro) llega este miércoles a Helsinki.
El líder del Partido Popular, Pablo Casado (centro) llega este miércoles a Helsinki. EFE

La mayor familia política de Europa, la conservadora, se reúne desde este miércoles en Helsinki para elegir a su cabeza de cartel para las elecciones europeas de mayo, quien a su vez será aspirante a presidir la Comisión Europea. El Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) votará el relevo a una nueva generación política, que representan los dos candidatos en liza ─el alemán Manfred Weber y el finlandés Alexander Stubb─, quienes deberán revitalizar un conglomerado político alicaído. La derecha europea atraviesa también su crisis de identidad, desangrada por los populistas que extrema derecha.

“Es un momento de reflexión de la familia del PPE y de elección de nuestros candidatos”, indicó Joseph Daul, presidente del PPE en conferencia de prensa en el centro de convenciones de Helsinki. “Puede que el lenguaje haya cambiado y que hayamos sufrido una cierta adaptación, pero nosotros respetamos las reglas”, se defendió Daul preguntado por la estrategia de los conservadores europeos para recuperar los votos emigrados a la extrema derecha. Más tarde, en un cara a cara con su rival, Weber aseguró que el reto pasa por “hacer entender que este modo de vida es único en el mundo entero, que tenemos que estar orgullosos y que tenemos que defenderlo”.

En el debate, Stubb hizo gala de su capacidad oratoria y por momentos pareció que era él el favorito. Inmigración, cambio climático, populismos y los retos de la digitalización y la ciberseguridad fueron los principales temas de un debate en el que los candidatos no mostraron excesivas diferencias.

La permanencia de Fidesz, el partido de Viktor Orbán de menguantes credenciales democráticas, como miembro del PPE fue otro de los asuntos abordados. “En todas las familias hay un enfant terrible y prefiero que forme parte de la familia y poder razonar con él”, indicó Daul. La resolución aprobada durante el congreso aseguró que “los valores y principios fundamentales están siendo cuestionados […] los populismos y extremismos nacionalistas, la desinformación y las amenazas al Estado de derecho son la mayor amenaza a la libertad y la democracia desde la caída del telón de acero”. Sin citar países, los populares muestran su preocupación por “las crecientes restricciones en el sistema constitucional, la independencia del sistema judicial, la corrupción, la libertad de prensa y la sociedad civil en varios Estados miembros”

Este congreso es además el estreno del líder popular español, Pablo Casado, y el último congreso de la canciller alemana, Angela Merkel como presidenta de la CDU, tras anunciar que en diciembre dejará de dirigir su partido, que encabeza desde hace 18 años. Su intervención, prevista para este jueves, es muy esperada. La esperanza de que se emplee a fondo en el proyecto europeo los tres años que planea permanecer en la cancillería, ya sin tantas ataduras del partido, es una de las opciones que barajan algunos políticos conservadores en Helsinki.

“[Merkel] Sigue teniendo mucho apoyo dentro del partido y entre los ciudadanos. Ahora tiene gran capacidad para actuar en el plano europeo”, explica a este diario Daniel Caspary, al frente del grupo parlamentario de la CDU/CSU en la Eurocámara. El anuncio de Merkel de que cuando deje la cancillería no piensa asumir otros compromisos políticos ha despejado además a ojos de muchos conservadores el escenario en el reparto de puestos europeos que se abrirá después de las elecciones de mayo.

El objetivo declarado de este congreso no es sin embargo abrir un debate profundo sobre el futuro de la derecha europea, un melón que los populares planean posponer para la campaña de las elecciones, a partir de febrero y más adelante, a la luz de los resultados de los comicios, según coinciden fuentes europeas. Pero lo cierto es que el anuncio de retirada de Merkel y la carrera por una sucesión en la CDU alemana, que se debate entre un giro a la derecha y la continuidad centrista, planea irremediablemente sobre el congreso de Helsinki.

Manfred Weber, de 46 años preside el grupo popular europeo en la Eurocámara y es además uno de los dirigentes de La Unión Social Cristiana (CSU), el partido bávaro hermanado con los demócratas cristianos de Merkel. Es el claro favorito a convertirse en la elección de este jueves en Spitzenkandidat ─algo así como el candidato principal─. Cuenta con menos posibilidades de liderar la candidatura del PPE el ex primer ministro finlandés, Stubb, de 50 años, considerado el candidato más progresista de los dos. Casado ya ha anunciado que los conservadores españoles apoyarán al candidato alemán.

El político bávaro cuenta con el apoyo oficial, aunque tímido, de la canciller Angela Merkel, quien mantiene una relación muy tensa con la CSU, un partido que se ha escorado en los últimos meses hacia la derecha en busca de los votos que han pasado a los populistas antinmigración. Weber, sin embargo, pertenece al ala más europeísta y hasta cierto punto más centrista de los conservadores bávaros. Es además muy consciente de que la estrategia de emular a los populismos de derechas y hacer de la inmigración el gran tema de campaña no ha funcionado en Baviera, donde a mediados de octubre perdieron la mayoría absoluta con la que habían gobernado el próspero Land alemán durante casi seis décadas ininterrumpidas. Que para radicales ya están los populistas y que los votantes esperan de los partidos conservadores una identidad propia y definida.

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