Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La fiscalía saudí reconoce que el asesinato de Khashoggi fue premeditado

Abandona el país Salah, hijo del periodista, que tenía prohibido salir del reino desde que su padre se exilió

Un grupo de personas protesta frente a la Embajada de Arabia Saudí en Washington por el asesinato de Khashoggi. | En vídeo, declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores turco. AP

Arabia Saudí ha admitido este jueves que el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul fue premeditado. El breve texto difundido por el fiscal general del reino, Saud al Mojeb, supone un nuevo giro respecto a la versión oficial que hasta ahora defendía que su muerte no había sido intencionada. El dato no constituye sin embargo una sorpresa, ya que fue adelantado por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Por el momento, ni la policía turca ni los investigadores saudíes han logrado averiguar dónde está el cadáver de la víctima.

“De acuerdo con las informaciones facilitadas por Turquía en el seno del grupo de trabajo conjunto, los sospechosos de este incidente actuaron con premeditación”, afirma el comunicado de la fiscalía, difundido por la agencia estatal saudí.

El reconocimiento es una nueva concesión saudí al relato de los hechos ofrecido desde Ankara y que Riad solo ha ido aceptando a medida que aumentaba la presión internacional. Durante una intervención ante el Parlamento turco el pasado martes, Erdogan calificó la muerte de Khashoggi de “asesinato salvaje” y pidió que se castigue a los responsables, sea cual sea su cargo. Al día siguiente, el presidente de EE UU, Donald Trump, daba a entender, en una entrevista con The Wall Street Journal, que el príncipe heredero y hombre fuerte saudí, Mohamed Bin Salmán (MBS), tenía la última responsabilidad en la operación que acabó con la vida del periodista.

Las autoridades saudíes afirmaron en un primer momento que Khashoggi, un periodista crítico con MBS, salió del consulado por su propio pie al poco de su llegada, el 2 de octubre. Solo el pasado día 20 admitieron que había muerto dentro de la legación diplomática. El fiscal general dijo entonces que su deceso se debió a una pelea y que se había detenido a 18 sospechosos. Otros portavoces convirtieron la pelea en un forcejeo que provocó su asfixia. La incredulidad de la explicación obligó al día siguiente al ministro de Exteriores, Adel al Jubeir, a reconocer que había sido asesinado.

Lo que nadie ha logrado aclarar hasta ahora es qué ha pasado con el cadáver de Khashoggi. De acuerdo con las filtraciones de los responsables turcos, su cuerpo fue descuartizado dentro del consulado. Según Riad, fue envuelto en una alfombra y entregado a un “contratista local” para que se deshiciera de él. La policía turca espera encontrar alguna pista en el agua del pozo de la residencia del cónsul saudí, de la que finalmente ha podido tomar muestras después de que se le denegara el acceso durante días.

Uno de los hijos de Khashoggi, Salah, que el miércoles fue fotografiado recibiendo el pésame del rey Salmán y de su hijo, ha podido abandonar Arabia Saudí este jueves, según informa Reuters. Fuentes de la familia habían contado con anterioridad que el joven tenía prohibido salir del país desde que su padre se autoexilió hace un año en EE UU, donde viven otros tres hermanos y su madre.

Mientras tanto, MBS, que el miércoles calificó de “odioso e injustificable” el crimen, ha presidido la reunión inaugural del comité ministerial que el monarca ordenó formar tras el estallido de la crisis para reestructurar los servicios de información del reino. A raíz de la crisis, una orden real destituyó al vicedirector del Departamento General de Inteligencia, el general Ahmed al Asiri, y a otros cuatro generales del ramo, además de a Saud al Qahtani, un estrecho colaborador del heredero.

La posición oficial saudí sigue siendo que el asesinato del periodista fue una operación no autorizada, cuya responsabilidad corresponde únicamente a quienes la planificaron y ejecutaron. Sin embargo, la proximidad al poderoso príncipe de varios de los implicados y la naturaleza del régimen saudí hacen que muchos observadores duden de que una decisión de esa envergadura pudiera llevarse a cabo sin el visto bueno de la más alta instancia.

Ahora todos los ojos están puestos en la información que la directora de la CIA, Gina Haspel, ha conseguido durante su visita a Turquía y que va a transmitir al presidente Trump. Según The Washington Post, Haspel habría escuchado las grabaciones que los servicios secretos turcos tienen de la tortura y asesinato de Khashoggi en el consulado saudí y que podrían dar pistas sobre hasta dónde en la cadena de mando saudí llegan las responsabilidades. Los legisladores estadounidenses que están presionando a Trump para que sancione a Arabia Saudí podrían pedir que la directora comparezca en el Congreso para dar cuenta de sus averiguaciones.

Vigilias por Khashoggi en Estambul, Washington y París

Andrés Mourenza / Estambul

La Asociación de Amigos de Jamal Khashoggi, recientemente constituida, celebró este jueves vigilias frente a las legaciones diplomáticas saudíes de Estambul, Washington y París para recordar al periodista asesinado, exigir justicia y que el crimen no caiga en el olvido. “No aceptaremos ningún tipo de compromiso en este caso de asesinato y no permaneceremos callados ante cualquier tipo de intento de los criminales de evadir la rendición de cuentas y el posible castigo. Utilizaremos todos los medios legítimos para conseguir completa justicia para Jamal”, afirmaron en un comunicado leído en Estambul por el exdiputado liberal egipcio Ayman Nour, exiliado de su país.

“Pensábamos que en el siglo XXI este tipo de cosas, de crímenes salvajes, no podían ocurrir”, dijo Yasin Aktay visiblemente emocionado. Este dirigente del partido islamista AKP, gobernante en Turquía, y amigo personal de Khashoggi lamentó no haber podido hacer nada por evitar el crimen pero afirmó que Arabia Saudí siente ahora miedo por lo hecho gracias a la respuesta de la opinión pública: “Quisieron acabar con la pluma de un periodista, creyeron que podrían. Pero ahora sus ideas se han hecho más grandes, son un océano. Ahora hay millones de Jamal Khashoggis”.

El activista de derechos humanos y expresidente tunecino Moncef Marzouki intervino en el acto por vía telefónica y pidió a la “humanidad” que “no permanezca callada” porque, dijo, “para evitar que se cometan crímenes parecidos” el asesinato de Khashoggi “no debe caer en el olvido”. Por ello, el escritor sirio Ahmed Kamal, empuñando un bolígrafo, apostó por seguir escribiendo contra los autócratas de la región: “Sabemos muy bien cuál es tu nombre, asesino, y te combatiremos con estas armas”. Poco después apareció un hombre disfrazado del príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salmán, con las manos ensangrentadas, mientras los organizadores pedían que se aclare quiénes fueron los responsables y exigían que se entregue el cuerpo para poder enterrarlo dignamente.

Por otra parte, la policía turca espera encontrar alguna pista en el agua del pozo de la residencia del cónsul saudí de la que tiene algunas muestras tomadas durante el registro de la pasada semana. Sin embargo, las autoridades saudíes todavía no han dado el visto bueno a la petición de los agentes de la científica para que se vacíe completamente el pozo y pueda ser registrado, informa la agencia DHA, ya que algunas informaciones no confirmadas afirman que ése puede ser el lugar donde se escondió el cadáver.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información