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May calma a su grupo parlamentario y gana tiempo para su plan del Brexit

La primera ministra logra frenar el golpe en su contra de los euroescépticos

Como en la lucha de esferas que es el arte marcial del aikido, Theresa May ha aprovechado a su favor la fuerza y la debilidad de sus adversarios para sobrevivir al ataque más virulento que había recibido desde que es primera ministra. May ha logrado el apoyo, incluso caluroso, de su grupo parlamentario para seguir negociando con Bruselas un acuerdo de salida de Reino Unido y ha frenado los intentos de los euroescépticos de plantear una moción de confianza para apartarla del número 10 de Downing Street.

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, recibe a su homólogo checo, Andrej Babis, este miércoles en el 10 de Downing Street Ampliar foto
La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, recibe a su homólogo checo, Andrej Babis, este miércoles en el 10 de Downing Street EFE

Se trataba del momento más delicado de una semana que se presentaba infernal para la jefa de Gobierno de Reino Unido. Debía responder a las preguntas del llamado Comité 1922, el grupo parlamentario conservador que agrupa a los diputados que no ocupan cargos ministeriales. El fin de semana anterior había sido un hervidero de rumores que apuntaba a un escenario de juicio sumarísimo, y a la posibilidad de que May fuera sometida a una moción de confianza.

La primera ministra ha aprovechado la falta de alternativa que tienen sus enemigos internos —en la conjura permanente por derribarla, pero sin un plan propio de Brexit, ni candidato para reemplazarla para dar un golpe de efecto que ha sido bien recibido por los parlamentarios. Hasta en dos ocasiones, según los presentes, han aplaudido una intervención en la que May ha apelado a las emociones y ha implorado paciencia y tiempo para sacar adelante un plan que proteja el interés nacional.

"Ha explicado de un modo bastante emotivo todo lo que está haciendo por el bien de este país, y lo importante que es que la opinión pública y los afiliados de nuestro partido comprueben que la respaldamos y que todos perseguimos el mismo objetivo", ha explicado a la salida de la reunión Amber Rudd, exsecretaria de Interior y una de las aliadas más sólidas de la primera ministra.

May ha apelado a la unidad del Partido Conservador, convencida como está de que un acuerdo con Bruselas es posible. La última opción sobre la mesa supondría prolongar "durante unos pocos meses" el periodo de transición del Brexit, cuya conclusión está prevista para el 31 de diciembre de 2020. Reino Unido se mantendría durante ese tiempo dentro de la Unión Aduanera, para evitar así que se pusiera en marcha la salvaguarda irlandesa exigida por Bruselas. Con esa especie de seguro exigido por la UE, Irlanda del Norte se mantendría dentro del Mercado Interior. Es el principal escollo que intenta evitar May, que ha prometido en varias ocasiones preservar a toda costa la integridad de Reino Unido.

Los exabruptos lanzados este fin de semana por algunos euroescépticos, como el exministro para el Brexit, David Davis, quien aseguró que May había "entrado en una zona de muerte", se han vuelto en su contra. Han provocado el rechazo de una mayoría moderada de conservadores que han mostrado su solidaridad con la primera ministra y parecen dispuestos a darle una oportunidad para seguir negociando.

 

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