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Muere Wim Kok, el primer ministro holandés que dimitió por el genocidio de Srebrenica

El político socialdemócrata abogó por la 'tercera vía' y consiguió que los padres de Máxima Zorreguieta no asistieran a su boda con el hoy rey Guillermo

El ex primer ministro holandés Wim Kok, en La Haya en 2002.
El ex primer ministro holandés Wim Kok, en La Haya en 2002. REUTERS

Wim Kok, ex primer ministro socialdemócrata holandés entre 1994 y 2002, ha muerto este sábado en Ámsterdam a los 80 años. Apenas unos minutos después de hacerse pública la noticia, la clase política nacional ha hecho un ejercicio espontáneo de unidad. Todos los partidos han reconocido “su integridad, honestidad, capacidad de diálogo y disposición para encontrar soluciones”. En 2002, dimitió con su Gobierno después de que el Instituto para el estudio de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio señalara la responsabilidad de Holanda en la tragedia de Srebrenica. Durante su mandato, se legalizó la eutanasia y el matrimonio homosexual y supo también desactivar una crisis nacional: evitó que Jorge Zorreguieta acudiera a la boda de su hija, Máxima, con el entonces príncipe Guillermo de Holanda. No era bienvenido porque fue secretario de Estado de Agricultura durante la dictadura de Videla.

La solución arbitrada para que el Parlamento autorizara el matrimonio de Guillermo y Máxima se consideró excelente. En 2013, la propia novia, que se había quedado un poco huérfana en 2002, decidió que sus padres tampoco asistieran a la entronización de Guillermo como rey. El rey Guillermo ha dicho este sábado que lo recuerda “con gran respeto, y Holanda le está muy agradecida”.

Dos meses después de la boda real, en abril de 2002, el Gobierno de Kok dimitió por haber aceptado una misión imposible de paz en la guerra de los Balcanes, saldada con el asesinato de 7.500 varones musulmanes a manos de los soldados del general serbobosnio Ratko Mladic en julio de 1995. Es decir, el Gabinete presentó su dimisión casi siete años después de los hechos por el genocidio de Srebrenica, aunque Holanda no reconoció la culpa de lo ocurrido y Kok dijo que “el Gobierno no ha sido el causante del genocidio”, dimitió. Mark Rutte, actual primer ministro liberal, ha calificado a Kok de “arquitecto de nuestro modelo pólder [negociación y pacto]; era totalmente de fiar y honesto”.

En 1995 Kok abogó por una tercera vía entre la socialdemocracia y el liberalismo, y aseguró sentirse liberado “por haberse sacudido las plumas ideológicas” de su partido. Entre sus admiradores, figura el ex primer ministro británico Tony Blair, que hizo suya la expresión, y Bill Clinton, expresidente de Estados Unidos. A escala nacional, en 1991 se hizo muy famosa la expresión “los 25 céntimos de Kok”. Se refería al impuesto de varios céntimos de florín por cada litro de gasolina y de diésel para reducir el déficit en los Presupuestos nacionales. Se decidió al mismo tiempo que subían los transportes públicos, y la medida, introducida temporalmente, sigue vigente.

El político fallecido era ya muy conocido en la sociedad holandesa cuando se metió en política porque era un sindicalista de pro, y presidió la Confederación Sindical holandesa entre 1976 y 1986. Al ser nombrado primer ministro, en 1994, desbancó por primera vez en 75 años a los cristianodemócratas. También lideró la socialdemocracia en el Parlamento, ostentó la cartera de Finanzas y fue viceprimer ministro en el Gabinete de Ruud Lubbers, el primer ministro democristiano, fallecido el pasado febrero. Kok tenía una capacidad legendaria para cerrar acuerdos en un país donde la negociación política es indispensable para pactar las coaliciones gubernamentales. Kok y Lubbers se llevaron bien, pero su trabajo como ministro no fue fácil. Entre otras cosas, porque la cifra de ciudadanos registrados como incapaces para trabajar rondaba en 1991 el millón.

Lubbers dijo que “Holanda está enferma” y amenazó con dimitir si no se hacía algo. Kok, al frente de Finanzas, estuvo de acuerdo en revisar los subsidios de incapacidad a los que tuvieran menos de 50 años. Solo en el caso de que no pudieran reintegrarse al mercado, se les mantenía el apoyo. Las protestas de su propio partido fueron tremendas, aunque un 80% le apoyó en el congreso extraordinario convocado con este motivo. De todos modos, solo consiguió llegar a primer ministro en su primer intento porque Lubbers perdió aún más votos en 1994. En sus últimos años, Kok fue consejero de compañías como KLM, Shell o ING.

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