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La ‘falsa’ comida mexicana sigue triunfando sin México a bordo

Mientras que las cadenas estadounidenses Chipotle y Taco Bell continúan atrayendo clientes a nivel global con su oferta gastronómica de estilo mexicano, México se mantiene al margen

Restaurante de Taco Bell en Nueva York.
Restaurante de Taco Bell en Nueva York. GETTY

La comida mexicana que no es mexicana sigue sumando comensales. Su nueva conquista es Australia, en donde un primer restaurante Taco Bell está superando con creces las expectativas de ventas. Desde que abrió sus puertas en Annerley, Queensland, en noviembre del año pasado, ha logrado ganarse a los consumidores australianos a punta de gorditas crocantes con queso y de burritos rellenos. Así lo expresó en septiembre Graham Maxwell, director ejecutivo de Collins Food, y anunció que la empresa planea abrir 50 nuevos restaurantes Taco Bell entre enero de 2019 y diciembre de 2021. “Hemos visto un entusiasmo muy grande por la marca de Taco Bell en Australia, y eso se refleja en los buenos resultados que sigue teniendo la sucursal en Annerley”, dijo el ejecutivo en un comunicado el mes pasado.

El furor por las cadenas estadounidenses de comida estilo mexicana no es un fenómeno nuevo, pero sigue en auge. Una de las grandes marcas que hoy lideran este segmento es Chipotle Mexican Grill, de origen californiano. Con su oferta de burritos, tacos, bowls y ensaladas, la cadena creció 7.9% en ventas en los primeros seis meses de 2018. Lo hizo bajo el mando de su nuevo director general, Brian Niccol, que antes era CEO de Taco Bell. Además de compartir directivos, tanto Taco Bell como Chipotle fueron fundados por empresarios estadounidenses sin raíces mexicanas. Glen Bell, el creador de Taco Bell, empezó vendiendo perros calientes y acabó en el mundo de los tacos porque logró ver una oportunidad mayor en este rubro.

Mientras estas empresas siguen aprovechando el creciente apetito por la comida rápida mexicana, el país que dio origen a la tortilla con frijoles permanece al margen de este negocio. De momento, no hay ninguna cadena de talla mundial de origen verdaderamente mexicano, asegura Carlos Hermosillo, analista del sector de alimentos y bebidas, Actinver Casa de Bolsa. “El concepto de comida mexicana en Estados Unidos es entre amplio y distorsionado”, dice. “Yo creo que por eso no hay una demanda tan clara en cuanto a comida auténtica mexicana”. Los hispanos -dice- adquirieron nuevos gustos en su nuevo país, y muchos se empeñan en encajar en una nueva cultura en donde la oferta gastronómica es distinta.

En México, el concepto más parecido al de comida rápida local, con un menú estándar comercial y masivo, es el que crearon cadenas como Vips, El Portón y Sanborns. Con 275 establecimientos en todo el país en 2017, Vips es un éxito nacionalmente, y sus enchiladas y chilaquiles se asemejan mucho más a las creaciones originales mexicanas que los alimentos de Chipotle, o Taco Bell. Sin embargo, es muy difícil que este tipo de esquema sea exportable, ya que en otros países las experiencias de comida rápida toman mucho menos tiempo, apunta Cristina Morales, analista sénior de Signum Research. “Son más prácticos, no quieren usar tanto de su tiempo en sentarse a comer como aquí en México, en donde incluso en restaurante como El Portón hay sobremesa”, señala.

Un estudio de la investigadora de mercados IBIS World confirma esta teoría, asegurando que en el rubro de comida rápida mexicana en Estados Unidos, 22.6% de los ingresos el año pasado provinieron de alimentos que se ingirieron dentro de los restaurantes, 27.3% de adquisiciones desde los automóviles, y 22.1% de compras para llevar. Quizás por eso, la empresa mexicana Alsea, que opera El Portón y Vips en México, optó por tener presencia en el extranjero con otro tipo de cadenas que no están relacionadas con la comida mexicana, como Il Tempietto y La Vaca Argentina en España, Archies en Colombia, y Burger King y Starbucks en Chile y Argentina. Hermosillo aclara que este fenómeno también ocurre con la comida italiana, y que en parte corresponde a una preferencia por los sabores extranjeros ‘tropicalizados’. “Una cadena como El Portón podría tener potencial fuera de México, pero no necesariamente sería un restaurante como lo pones aquí, tendría que modificar su oferta de valor”, comenta.

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