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¿Quién quiere ser ministro?

Si es iraquí, hombre o mujer, y tiene más de 30 años, puede enviar su currículo al nuevo jefe de Gobierno indicando su preferencia de ministerio

Captura de la página web para los aspirantes a ministro en Irak.
Captura de la página web para los aspirantes a ministro en Irak.

Si es usted iraquí y cumple con los requisitos estipulados en la Constitución, puede presentar su solicitud para ser ministro al nuevo jefe del Gobierno, Abdel Abdul Mahdi, en la página web establecida para ello. La convocatoria, dirigida tanto a mujeres como a hombres, está abierta desde las ocho de la mañana de este martes hasta las cuatro de la tarde del próximo jueves. Así que los interesados deben darse prisa. La inusual medida, que ha sorprendido a propios y extraños, parece el último intento de los políticos iraquíes por congraciarse con una población harta de la falta de servicios públicos y de la gestión patrimonial del Estado por parte de los partidos. Abdul Mahdi, que fue designado primer ministro el pasado día 2 por el nuevo presidente Barham Salih, tiene de plazo hasta el 1 de noviembre para formar Gobierno.

El problema es que el jefe del Ejecutivo se enfrenta a un panorama político desolador. Las elecciones del pasado mayo produjeron un Parlamento absolutamente fragmentado, en el que ninguna de los tres principales bloques políticos dispone de mayoría clara. Desde entonces, todos ellos han estado tratando de incentivar cambios de chaqueta entre los diputados adscritos a sus rivales políticos. Solo la firme intervención de Irán logró, en unas negociaciones previas en Líbano, que se consensuara el nombre de Abdul Mahdi, un antiguo vicepresidente y economista de formación, que también cuenta con el respaldo de EE UU.

A pesar de que el Gobierno saliente, bajo la batuta de Haider al Abadi, logró recuperar el territorio del que se había apropiado el Estado Islámico (ISIS), el esfuerzo bélico y la corrupción rampante han dejado las arcas oficiales sin fondos para financiar infraestructuras y servicios públicos. Los iraquíes, agotados por 15 años de violencias sucesivas, han perdido la paciencia con las promesas de sus políticos.

“Es una tomadura de pelo. Los partidos ya se han distribuido los cargos”, asegura desde Bagdad Ahmed, un profesor iraquí desencantado con el nuevo Irak que le vienen prometiendo desde el derribo de Sadam Husein en 2003. “Miente, miente, hasta que te crean”, añade recordando un dicho popular.

Ahmed no considera postularse, pero si algún iraquí quiere probar, además de señalar el ministerio por el que tiene preferencia y facilitar sus datos personales, debe declarar sus opiniones políticas y si pertenece a algún partido. También se les exige una licenciatura universitaria o equivalente. La prueba clave, no obstante, son dos breves ensayos sobre qué significa ser “un dirigente con éxito” y “cómo gestionar de forma eficaz un equipo”.

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