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El ‘trumpismo’ domina la carrera por la alcaldía de Lima

Los candidatos que encabezan los sondeos apelan a mensajes misóginos y xenófobos. Las elecciones regionales y municipales serán el 7 de octubre

Ricardo Belmont.
Ricardo Belmont.

Los principales problemas de Lima son la falta de espacios públicos, el déficit de transporte público, la inseguridad y la corrupción en la concesión de obras públicas. Sin embargo, los candidatos que encabezan las encuestas alcanzan notoriedad por sus mensajes contra los migrantes venezolanos, por comentarios impregnados de machismo y por propuestas autoritarias basadas en el miedo a la delincuencia.

“¿Han visto que consumo producto peruano?”, dijo el domingo, al presentar a su esposa en un mitin, el candidato que marcha segundo en intención de voto en la carrera por la alcaldía metropolitana de la capital peruana. Es Ricardo Belmont, de 73 años, y provocó hace un mes un sonado escándalo por sus opiniones xenófobas vertidas sobre los migrantes, al más puro estilo Donald Trump: “Los venezolanos tienen muy buena pinta. Las mujeres están bastante potables [aceptables], bien papeadas [alimentadas]; están muy agradables y no parece que vinieran de Venezuela porque se supone que allá no hay comida”, comentó.

En agosto, quien ya fuera alcalde de Lima en la década de los noventa y exconductor de programas de televisión, dijo que los venezolanos habían llegado para quitarle el trabajo a los peruanos -una de las ideas fuerza de la ultraderecha, un movimiento que amenaza con llegar al poder en el mayor vecino de Perú, Brasil, de la mano de Jair Bolsonaro- y desafió a quienes lo criticaban por xenófobo. “Que los peruanos que adoran a los venezolanos abran un cuarto en sus casas y que los reciban para que sean consecuentes con su idea”, añadió.

Belmont creó una formación política en los años noventa para postularse a la alcaldía de Lima, y fue el segundo outsider en llegar a un alto cargo político, tras Alberto Fujimori. Cuando abandonó el cargo, su partido despareció y hoy se presenta bajo otras siglas y una nueva fuente de inspiración, Donald Trump, su gran referente político. “Defiende a su país, ya ha reactivado la economía”, dijo el mes pasado. Sus propuestas, como las del presidente estadounidense y las del resto de aspirantes a próximo regidor de Lima, tienen una única base ideológica: el populismo de derechas.

El domingo, el alcaldable de Lima también se ufanó de haberse casado con una mujer varias décadas menor que él, María Bazalar, que estaba su lado. “No soy chibolero [hombre a quien le gustan las jóvenes], pero me la robé a los 20 años”. Aunque le entregó el micrófono para que saludara al público, Belmont la interrumpió hasta tres veces con bromas sexistas antes de que ella pudiera pronunciar palabra.

“Es una campaña de impulsos primarios, sin programa y sin promesas. Al mismo tiempo, despolitizada y conservadora”, valora el abogado y analista político Juan de la Puente. “No es una contradicción; como los partidos y movimientos han devenido en franquicias o fueron colonizados por candidatos no militantes, el discurso partidario más o menos elaborado, es reemplazado por miles de campañas individuales que apelan a impulsos extremos y populistas”.

El próximo 7 de octubre, más de 23 millones de peruanos elegirán a casi 13.000 cargos públicos, entre ellos 25 gobernadores regionales, casi 200 alcaldes provinciales y 1.700 alcaldes distritales. A los comicios se han presentado más de 74.000 candidatos, según el Jurado Nacional de Elecciones. Veinte aspiran a la alcaldía de la capital peruana, Lima.

A 10 días vista de los comicios, la última encuesta de Datum revela una situación de empate en cabeza entre el antiguo congresista fujimorista Renzo Reggiardo y el general del Ejército en retiro Daniel Urresti, ambos con un 14,3% de intención de voto. En un sondeo previo, de Ipsos, Reggiardo estaba a la cabeza, con el 20% de las preferencias de los limeños llamados a las urnas. Lejos de ellos, muy descolgado, Belmont apenas llega al 9% de los apoyos.

Reggiardo fundó en 2013 un partido con la congresista fujimorista Luz Salgado, una de las políticas más cercanas al autócrata Fujimori en la década de los años 90. Dos años antes, en un asalto frustrado, su esposa y su hija habían sufrido heridas de bala y desde entonces, el político, que tiene una empresa de publicidad exterior, se ha promovido como un activista contra el crimen en un programa de televisión y en espacios públicos. Su nombre ha salido a la palestra pública en los últimos tiempos después de no declarar una firma inscrita en Panamá, un país conocido globalmente por sus ventajoso tratamiento fiscal, en la hoja de vida que tuvo que cumplimentar para poder presentarse a los comicios.

Este domingo, a solo una semana de los comicios, se celebrará el segundo debate entre diez de los candidatos a la alcaldía de Lima. Los otros diez ya habían sido citados al primer debate el domingo último, pero Reggiardo y Belmont no comparecieron. El primero asistió al lugar del evento con su hija adolescente -superviviente de la balacera ocurrida siete años atrás-, habló ante los medios y luego dejó su silla vacía. Y tres días después, pactaba con Belmont un debate únicamente entre ellos dos para el mismo día y la misma hora en el que se celebrará el encuentro de este domingo. La iniciativa del debate paralelo, sin auspicio de la autoridad electoral, ha sido rechazada por todos los sectores políticos y el propio presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Víctor Ticona, lo ha calificado como “una falta de respeto a los electores”.

Candidatos cuestionados

El tercer favorito, Urresti, es solo uno de las decenas de aspirantes con sentencias judiciales en su contra. Condenado por difamación, tres días antes de los comicios -justo dentro de una semana, el 4 de octubre- un tribunal emitirá un fallo sobre su responsabilidad en el homicidio del periodista Hugo Bustíos, asesinado en 1988 por miembros del Ejército en Ayacucho. El militar en retiro, como el resto de contrincantes con opciones, también ha caído en la retórica xenofobia y populista. “En los sitios más alejados los peruanos no quieren trabajar, ¿por qué no los colocamos [a los venezolanos] allí donde no van a perjudicar el trabajo de los más pobres?”, planteó.

En la última década, 13 gobernadores regionales han estado presos o siguen en la cárcel, por condenas de corrupción. Según el diario El Comercio y la Asociación Civil Transparencia, más de 90 candidatos tienen sentencias por malversación y violencia familiar, entre otros delitos.

En Lima, según el portal Ojo Público, 13 de 42 alcaldes distritales en ejercicio se postulan para otra jurisdicción. Lo hacen porque la ley impide la reelección inmediata, o porque la Fiscalía investiga su administración y se lanzan a pescar a un electorado que no los conoce. Es el caso de Francis Allison, que pasó de alcalde distrital en Lima metropolitana a postular a la provincia de Cañete en la región Lima.