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Taiwán se queda sin otro aliado en América Latina: ahora es El Salvador

Se une a Panamá y República Dominicana en el establecimiento de relaciones con China

El canciller de El Salvador Carlos Castaneda y su homólogo chino Wang Yi, durante la ceremonia para establecer relaciones diplomáticas.
El canciller de El Salvador Carlos Castaneda y su homólogo chino Wang Yi, durante la ceremonia para establecer relaciones diplomáticas. EFE

Taiwán perdió este martes otro país aliado en Latinoamérica, uno de los pocos feudos de reconocimiento internacional que le quedan a la isla. El Salvador decidió cortar las relaciones diplomáticas con Taipei para establecerlas con Pekín, en un nuevo golpe de efecto propinado por China en el marco de su intensa campaña para reducir al mínimo la acción exterior de Taiwán: una isla autogobernada, democrática y que actúa de facto como un país independiente pese a no tener asiento en Naciones Unidas, pero que China considera parte inherente de su territorio. Al viraje protagonizado por El Salvador se le suma al que ya hicieron hace meses Panamá y República Dominicana.

Al tiempo que el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, anunciaba este cambio de alianzas a través de la televisión nacional, el canciller en funciones de esta nación centroamericana, Carlos Castaneda, firmaba en Pekín el establecimiento de relaciones diplomáticas con China. “Nuestro Gobierno ha tomado esta decisión de cambiar nuestra posición histórica con el objetivo de elevar nuestro nivel de vida y traer beneficios tangibles a nuestros ciudadanos y esperanza para todos”, dijo el responsable de asuntos exteriores salvadoreño. Su homólogo chino, Wang Yi, se mostró satisfecho por el hecho de que El Salvador "haya reconocido que hay una sola China en el mundo".

En Taiwán anunciaron la ruptura momentos antes de que lo hiciese el presidente salvadoreño. El gobierno de la isla, que trata de mantener los vínculos con sus aliados diplomáticos con programas de ayuda al desarrollo, se ha visto incapaz de competir en este ámbito con el poderío económico de China. El titular de Asuntos Exteriores de la isla, Joseph Wu, señaló que El Salvador había pedido “enormes fondos” para la construcción de un puerto en el país, una cantidad que Taiwán se negó a conceder al tratarse de un proyecto “inviable”. “No vamos a involucrarnos en una diplomacia del dólar con China”, dijo Wu, que aseguró además haber rechazado peticiones por parte del partido gobernante en el país de sufragar parte de sus gastos electorales durante las elecciones presidenciales que se celebrarán en febrero de 2019. China sostiene que detrás del viraje del país centroamericano no ha habido ningún tipo de preacuerdo económico.

Pekín pide como condición indispensable para establecer relaciones diplomáticas con cualquier otro Estado que se acepte lo que llama el principio de Una Sola China, es decir, que solamente hay una China en el mundo, que el Gobierno de Pekín es su único representante legal y que Taiwán es parte de esta China. Los lazos entre Pekín y Taipei empeoraron con la llegada al poder en 2016 de la presidenta Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Progresista, que recela del acercamiento con China que promulgaron sus predecesores. Para Pekín, que nunca ha renunciado al uso de la fuerza para ganar el control sobre Taiwán, cualquier paso que camine hacia una declaración de independencia de la isla es inaceptable, si bien su presidenta se ha mostrado partidaria de mantener la situación actual. El presidente chino, Xi Jinping, ha indicado que uno de sus objetivos es la “reunificación pacífica” entre China y Taiwán.

Desde que Tsai llegó al poder, Taiwán ha perdido cinco aliados, tres de los cuales en Centroamérica y el Caribe. Ahora cuenta solamente con 17 socios formales: nueve en Latinoamérica y el Caribe, seis en el Pacífico, uno en África (Eswatini, la antigua Suazilandia) y uno en Europa (El Vaticano). Pese a la irremediable pérdida de socios, el ejecutivo de Tsai ha tratado de elevar su perfil internacional, topando sistemáticamente con la resistencia de Pekín. “Taiwán debe permanecer unido. Cuanto más nos repriman, más decididos estamos a acercarnos al resto del mundo”, dijo la presidenta tras conocerse este nuevo golpe a su diplomacia. La líder taiwanesa aseguró asimismo que la isla "no se doblegará ante la presión" y consideró que la actitud de Pekín "está fuera de control", informa Reuters.

El giro de El Salvador se anuncia justo después de que Tsai haya realizado una gira internacional que la llevó a Paraguay y Belice, dos aliados de la isla. Durante el viaje hizo escala en Estados Unidos, donde realizó varias actividades públicas, algo que provocó las protestas de China. EEUU, a pesar de tener relaciones diplomáticas con Pekín, mantiene una actitud más ambigua con el estatus de Taiwán y, aunque no reconoce la independencia de la isla, tampoco la soberanía de China sobre esta. Uno de los roces habituales entre Pekín y Washington es, de hecho, la relación de este último con Taipei, con el que mantiene relaciones informales e incluso le vende armamento.

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