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China aumenta su presión sobre Taiwán con maniobras con fuego real en el estrecho

Pekín desarrolla las primeras prácticas militares en la zona con ejercicios de artillería en tres años

Un portaviones chino es escoltado este jueves por submarinos y fragatas, en el mar del Sur de China.
Un portaviones chino es escoltado este jueves por submarinos y fragatas, en el mar del Sur de China. AP

China ha llevado a cabo este miércoles sus primeras maniobras militares con fuego real en tres años en el estrecho de Taiwán. El ejercicio tenía un doble objetivo: alardear de la creciente potencia de su Armada y enviar un mensaje de advertencia hacia Taipéi y cualquier tentación de acercarse más hacia Estados Unidos.

Las maniobras, a 125 millas náuticas de la costa de Taiwán, comenzaron a las 8 de la mañana y tenían previsto continuar hasta la medianoche. Llegan apenas días después de que la Armada china ejecutara los mayores ejercicios militares de su historia, en aguas cercanas y con la presencia del propio presidente chino, Xi Jinping.

Aunque este tipo de maniobras se planean con meses de antelación, coinciden con un aumento gradual de la presión psicológica de China hacia la isla autogobernada en forma de república y que considera parte inalienable de su territorio.

El director de la Oficina de Asuntos de Taiwán en Pekín, Liu Jieyi, aseguraba el lunes que tenían como objetivo “salvaguardar la soberanía y la integridad territorial de la madre patria”. Un mensaje del que se han hecho eco los medios estatales chinos. Y que ya tenía un precedente: el mes pasado, en su discurso de investidura y después de quedar autorizado a permanecer en el poder mientras lo desee, el propio Xi había lanzado una dura advertencia a Taiwán: cualquier intento de separación “encontrará el castigo de la historia”.

Las relaciones entre ambos lados del estrecho se han ido deteriorando desde la llegada al poder, en 2016, de la progresista Tsai Ing-wen, de la que pese a sus negativas, Pekín sospecha que quiera declarar en algún momento la independencia formal. Y el Gobierno de Xi Jinping ha visto con enorme irritación cómo, mientras la disputa comercial con Estados Unidos se iba endureciendo, Washington aumentaba sus gestos de acercamiento hacia Taipéi.

Una nueva ley que incentiva los viajes e intercambios entre políticos de ambos lados, el suministro de tecnología para que la isla pueda construir sus propios submarinos y el nombramiento como consejero de Seguridad Nacional de John Bolton, un conocido partidario de estrechar lazos con la isla, forman una trilogía difícil de tragar para Pekín.

Si durante el mandato de Tsai se ha roto la tregua diplomática con la isla para irle arrebatando aliados —Panamá ha sido el último país en romper lazos con Taipéi y abrirlos con Pekín—, en los últimos tiempos ha ampliado su presión a las empresas que, en su oferta de productos, describen a China y Taiwán como países diferentes.

Aunque es muy improbable que China recurra a la vía militar en un plazo previsible, “Xi Jinping considera la cuestión taiwanesa como una de sus prioridades a largo plazo, y este asunto tiene el potencial de agravar las tensiones entre China y EE UU a un nivel muy alto, mucho más que las disputas comerciales, en los próximos meses y años”, apunta Alice Ekman, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

En Taiwán, donde Tsai ha emprendido una gira por África la víspera de las maniobras, relativizan la situación. Las administraciones republicanas siempre han sido más proclives a impulsar el acercamiento a Taiwán, un país al que le venden armas desde 1979, cuando se firmó la Ley de Relaciones con Taiwán, que promueve esas ventas. En 2015 ascendieron a 1.800 millones de dólares, en 2017 a 1.400 millones. De ahí que las maniobras militares de China en el estrecho de Taiwán se puedan interpretar como una muestra más de que la isla siempre acaba siendo un peón en las disputas comerciales entre las dos superpotencias aunque para algunos analistas eso en cierto modo es una ventaja. “La guerra comercial aleja la posibilidad de que China invada Taiwán porque están ocupados en resolver otros problemas”. Lo afirma Ian Easton, un analista estadounidense y autor del libro The Chinese invasión threat: Taiwan’s defense and american strategy in Asia (La amenaza de la invasión china: La defensa de Taiwán y la estrategia americana en Asia), donde explora los planes secretos de China para invadirla.

La invasión china es ese fantasma que planea sobre Taiwán desde que el fin de la guerra civil china en 1949 creó dos entidades diferentes, la comunista en el continente y la República de China (ROC) en Taiwán. Y aunque la isla hace décadas que renunció a la idea de reunificación, China no abandona y amenaza con atacarla cada vez que las relaciones con Estados Unidos se intensifican o cuando el gobierno sugiere que Taiwán no es China. “El problema es que Xi Jinping es mucho más agresivo que sus predecesores. Y ahora [tras su elección vitalicia] es un dictador. Un hombre es mucho más proclive a la radicalización que un comité. Taiwán debería estar preocupada” asegura Easton.

Para Ross Darrell Fengold, consultor sobre riesgo en Asia y relaciones sino-americanas, las maniobras militares de China también deberían ser motivo de preocupación pero no solo para Taiwán, sino para Japón, Corea del Sur y por supuesto Estados Unidos. “Al igual que las pruebas nucleares y de misiles de Corea del Norte en 2017 mostraron su capacidad de aprender de los errores y mejorar su tecnología, también lo hacen los ejercicios militares de China. Cada ejercicio es una oportunidad para, para probar tecnología, estrategia y armamento”.

Pese a ello, nadie vislumbra una invasión a corto plazo aunque Easton vaticina posibles crisis con China. “Yo creo que va a ser una larga guerra de nervios. Podría haber una crisis seria en los próximos cinco años pero me sorprendería que China se atreviera a invadir. Pese a ello, hay que prepararse para lo peor”.

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