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El presidente Mnangagwa gana las elecciones de Zimbabue con un 50,8% de los votos

La oposición asegura que hubo fraude y denuncia que los resultados no son válidos

Emmerson Mnangagwa el pasado lunes.
Emmerson Mnangagwa el pasado lunes. AFP

Los resultados de las primeras elecciones presidenciales desde la caída de Robert Mugabe en Zimbabue se anunciaron con nocturnidad y con sobresalto. El 50,8% obtenido por Emmerson Mnangagwa, según las cifras oficiales de la Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC), se proclamó pocos minutos antes de la una de la madrugada, en una sala protegida y militarizada en el exterior, tras los violentos disturbios y la tensión de las horas previas.

Entre los nervios y el deja vu de unos resultados que se resistían a salir, las ocho décimas por encima del 50% marcan el fin del proceso electoral, evitando así la segunda vuelta de los comicios y dejando fuera de juego al principal opositor, Nelson Chamisa, que se ha quedado con el 44,3% de los sufragios. Siempre según la Comisión Electoral ya que el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Chamisa considera que los resultados son “falsos”.

Ya en pleno anuncio nocturno, cuando los comisarios electorales estaban dando el goteo de cifras por provincia, el jefe electoral del MDC, Norman Komichi, logró colarse en el estrado. Con una boina, de pie, el incidente se quedó en un sobresalto: dijo que los resultados no eran válidos hasta que la policía le escoltó hasta fuera. Y salió el 50,8 de Mnangagwa. El líder del partido, Nelson Chamisa, ha reaccionado tuiteando –ya por la mañana- que “es lamentable el escándalo de publicar resultados falsos y sin verificar”.

Emmerson Mnangagwa, conocido como El cocodrilo, es pues, todo el cambio que Zimbabue puede esperar. Próximo colaborador de Robert Mugabe durante décadas, ex jefe de inteligencia en los momentos más duros del régimen y, representando a la misma maquinaria política ZANU-PF que ha gobernado Zimbabue desde su independencia en 1980, Mnangagwa legitima ahora su presidencia con las urnas, después de haberla asaltado con un golpe de Estado el mes de noviembre pasado. ED –así le apodan también a Mnangagwa – fue el hombre capaz de empujar al gigante Robert Mugabe fuera del poder, tras 37 años sin plantear retirarse.

En las calles de Harare no hay ni euforia desenfrenada ni manifestaciones de protesta, por ahora. La jornada de violencia que se vivió este miércoles, al conocerse que el Parlamento volvía a ser del ZANU con mayoría absoluta, ha dejado resaca y los seguidores de la oposición están a la espera de escuchar a su líder. La reacción policial y militar del miércoles congeló de repente esa esperanza de cambio de formas en las que tanto han querido creer los zimbabuenses. Las fuerzas de seguridad bien armadas, reprimiendo la manifestación, custodiando las calles, detenciones en la sede del partido de la oposición, sitiado durante horas, y seis muertos, además de los heridos.

Mnangagwa ha prometido, desde noviembre, instaurar un “nuevo régimen” y miles de ciudadanos lo esperan. Si la represión se queda, o se va, está en manos de Mnangagwa.

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