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El exabogado de Trump filtra la grabación en la que ambos hablan sobre un pago a una exmodelo

La grabación, cuya existencia reconoció el pasado viernes la actual defensa de Trump, fue realizada por el anterior letrado a escondidas de su cliente

El exabogado de Trump, Michael Cohen (izquierda), y el presidente Donald Trump.
El exabogado de Trump, Michael Cohen (izquierda), y el presidente Donald Trump. AFP

El exabogado de confianza de Donald Trump, Michael Cohen, se ha vuelto un quebradero de cabeza para el presidente de EE UU. En su día fontanero jurídico del magnate neoyorquino y guardián de sus secretos, Cohen, investigado por el FBI por supuestos pagos durante la campaña presidencial de 2016 para silenciar a mujeres que aseguran haber tenido relaciones con Trump, le ha dado la espalda y amenaza con airear sus trapos sucios. Su primer golpe ha sido entregar a través de sus abogados a CNN la grabación de una conversación suya con Trump durante la carrera del republicano a la Casa Blanca, divulgada el martes por la noche por la cadena, en la que supuestamente perfilan detalles para hacer un pago que enterrase un posible viejo idilio extramarital del empresario.

La breve grabación, realizada dos meses antes de las elecciones, es confusa y ha abierto una lucha de interpretaciones entre el bando de Trump y el de Cohen. En el audio, el candidato y su abogado conversan en apariencia sobre el caso de Karen McDougal, una exmodelo de Playboy que sostiene que tuvo un affaire de diez meses con Trump entre 2006 y 2007, cuando ya estaba casado con Melania Trump y había nacido su hijo Barron. En aquel momento la empresa propietaria de la revista National Enquirer, presidida por David Pecker, un viejo amigo de Trump, había comprado a McDougal su testimonio por 150.000 dólares con la aparente intención de guardarlo y de que no saliese a la luz. En la grabación, Cohen estaría consultando a su patrón cómo pagar a esa compañía para que ese material pasase a sus propias manos en vez de dejarlo a expensas de la lealtad de un tercero.

En el audio el abogado dice que necesita crear una empresa “para la transferencia de toda esa información que tiene nuestro amigo David” – Pecker, según medios estadounidenses. Trump responde: “¿Qué financiación?”. Cohen: “Tendremos que pagar”. El sonido empeora pero se distingue que el entonces candidato le indica que pague “en efectivo”. “No, no, no”, sigue Cohen, y en seguida la grabación termina sin que se escuche claro nada más.

El abogado de Trump, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, ha salido al paso declarando que la grabación no muestra que el hoy presidente estuviera al tanto de una estrategia para pagar por el silencio de McDougal. “A mí me suena como si Cohen le estuviera explicando algo que él no entiende”, ha dicho. “No parece familiarizado [con el asunto]. No hay nada que indique que él supiera nada de antemano”. Desde la otra trinchera, Lanny J. Davis, abogado de Cohen, ha dicho que la publicación de este audio abre “un nuevo camino” para que se sepa “la verdad” y ha avisado de que la pelea solo acabaza de empezar: “Hay muchas cintas”.

La pillería de Cohen, que grabó a su poderoso cliente a escondidas, ha crispado a Trump. Soliviantado, el presidente ha armado esta mañana la escopeta en su Twitter para cargar contra él. “¿Qué clase de abogado grabaría a su cliente?”, ha escrito. “¿Qué triste?”, continúa el jefe de la Casa Blanca, que se pregunta con suspicacia por qué la grabación acaba de forma “abrupta” cuando él, dice, parecía estar a punto de decir “cosas positivas”. Trump ha negado haber tenido idilio alguno con McDougal y con la actriz porno Stormy Daniels, a la que Cohen ha reconocido haber pagado 130.000 dólares para que no contase sus supuestos líos con el presidente. En abril la prensa le preguntó a bordo del Air Force One si sabía de ese pago y de su motivo y Trump zanjó: “No, no sé nada”. Daniels afirma que tuvo relaciones sexuales con él en 2006.

La grabación aireada por Cohen ya estaba en poder del FBI, que la encontró en abril durante un registro de la oficina del abogado en Nueva York. El Departamento de Justicia investiga si Cohen fue parte de una violación de la ley de financiación electoral con sus presuntos pagos para blindar la imagen de Trump. El letrado deslizó hace una semanas que podría cooperar con la investigación al decir que su principal lealtad era hacia su esposa y sus hijos. Su abogado, Lanny Davis, ha dicho en el contexto de la difusión de la grabación: “No vamos a permitir que hagan de Michael un saco de golpes”. Cohen, que en su día perjuraba fidelidad a Trump y se decía dispuesto a “recibir un balazo” por él, parece haber decidido tratar de salvar su pellejo y dirigir su cañón contra el presidente.

A Trump se le multiplican los frentes de batalla. El principal es la investigación a cargo del fiscal especial Robert Mueller sobre posibles lazos del entorno del presidente durante su campaña con agentes del Kremlin dedicados a interferir en las elecciones para boicotear en beneficio del republicano la candidatura de la demócrata Hillary Clinton. Trump, asediado, repite una y otra vez que es objeto de una “caza de brujas”. Asegura que es inocente y ha anunciado que en caso de ser condenado por la trama rusa tendría “el derecho absoluto” de autoindultarse. En paralelo, Cohen lo acecha encendiendo el ventilador en dirección a los supuestos romances que el presidente niega tajantemente.

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