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Detenido al regresar a Pakistán el ex primer ministro Nawaz Sharif

El líder del PML, condenado por corrupción, intenta salvar su partido ante las elecciones del día 25

Simpatizantes del ex primer ministroNawaz Sharif en Lahore (Pakistán), este viernes.
Simpatizantes del ex primer ministroNawaz Sharif en Lahore (Pakistán), este viernes. EFE

El depuesto ex primer ministro de Pakistán Nawaz Sharif y su hija Maryam han sido detenidos este viernes nada más aterrizar en Lahore, debido a la condena por corrupción que recibieron la semana pasada. El regreso desde Londres, donde la esposa de Sharif recibe tratamiento médico, intenta dar un impulso a su partido, la Liga Musulmana de Pakistán (PML), ante las elecciones del próximo día 25. De ser el favorito para mantenerse en el Gobierno, el PML ha visto como durante el último año perdía posiciones ante el opositor Movimiento por la Justicia (PTI) de Imran Khan, a quien Sharif acusa de contar con el respaldo de los militares.

De acuerdo con el relato de los medios paquistaníes, tres policías subieron a bordo del avión de la aerolínea Etihad en el que viajaban Sharif y su hija y les pidieron los pasaportes. No obstante, los agentes les permitieron una breve reunión con la madre del político y abuela de Maryam en una de las salas del aeropuerto, antes de embarcarlos en un pequeño avión privado con destino a Islamabad, donde serán encarcelados. La discreción con que se ha procedido al arresto intentaba evitar que el veterano político fuera recibido como un héroe.

Desafiando la prohibición de manifestaciones públicas, el PML había organizado una gran marcha para darle la bienvenida en el aeropuerto. Las autoridades habían tomado medidas de seguridad extremas para evitar posibles incidentes. Además de cerrar la carretera de circunvalación y colocar contenedores en numerosos cruces de la ciudad para poder bloquear la concentración, también prohibieron a las televisiones la cobertura en directo de la llegada de los Sharif e inclusos suspendieron la cobertura de móvil en algunas zonas de la ciudad.

“No tengo miedo a ser detenido. Si lo estuviera, ¿por qué iba a volver? No importa que me detengan aquí o en Lahore. Estoy preparado”, declaró Sharif desde Abu Dhabi. Aunque permaneció protegido de miradas indiscretas en la sala de primera de ese aeropuerto emiratí, el político aprovechó la escala para conceder entrevistas telefónicas a los medios paquistaníes. Con anterioridad, en un vídeo tuiteado por su hija, Sharif había pedido a sus seguidores que le apoyaran cuando llegara para “cambiar el futuro del país”.

Sharif fue condenado por no poder explicar el origen del dinero con el que su familia compró varias propiedades en Londres, un hecho que fue revelado hace dos años en los llamados Papeles de Panamá. Su hija está acusada de cooperadora necesaria. Ya el año pasado el Tribunal Supremo le obligó a dejar el puesto de primer ministro e incluso le vetó para dirigir el PML, que desde entonces dirige formalmente su hermano Shahbaz.

El político ha negado las imputaciones y asegura que está siendo víctima de una caza de brujas judicial impulsada por los militares, con los que sus relaciones no han sido buenas en este último mandato y que siguen siendo un poder fáctico. Mientras, en un país donde los partidos están fuertemente vinculados a las familias que los fundan, el declive del PML ha ido parejo al suyo. Desde entonces ha habido más miembros de esa formación condenados o procesados por corrupción, mientras otros se han pasado al grupo de Imran Khan. De hecho, las últimas encuestas indican que el PML ha perdido el primer puesto en la intención de voto a nivel nacional en favor del PTI, cuyo mensaje anticorrupción atrae a muchos paquistaníes.

Pero si los observadores interpretaron la condena a Sharif como golpe de gracia a su carrera política (tras haber tenido que abandonar el Gobierno el año pasado por decisión judicial), su instinto de supervivencia puede convertir el revés en una oportunidad. Así lo interpretan diversos analistas.

El periodista paquistaní Ashfaq Ahmed, subdirector del diario Gulf News, opina que el regreso de Sharif va a impulsar al PML. “Los votantes paquistaníes son gente muy emocional, que cada vez que sus dirigentes se encuentra en una situación comprometida creen que están siendo castigados por el sistema”, explica en un artículo en el que recuerda la elección de Asif Zardari tras el asesinato de su esposa, Benazir Bhutto, líder de la otra gran formación, el Partido Popular de Pakistán (PPP).

En cualquier caso, la condena, el regreso y el encarcelamiento de Sharif añade más tensión a una campaña electoral ensombrecida por las alegaciones de interferencias de los militares y golpeada por el terrorismo. Poco antes de su aterrizaje, al menos 128 personas resultaron muertas y casi el doble heridas en un ataque suicida contra un convoy del partido nacionalista laico Awami en Baluchistán, una de las cuatro provincias paquistaníes, del que se responsabilizó el Estado Islámico. Se trata del quinto y más grave atentado contra un partido en lo que va de mes, y el segundo contra el Awami.

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