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El Mundial de fútbol de Rusia despierta esperanzas de un nuevo canje de presos entre Moscú y Kiev

Un periodista ucranio es condenado por espionaje mientras se cumplen 22 días de la huelga de hambre de un conocido cineasta preso en un penal ruso del ártico

El periodista Román Súschenko escucha el veredicto desde una celda en un tribunal de Moscú, este lunes.
El periodista Román Súschenko escucha el veredicto desde una celda en un tribunal de Moscú, este lunes. EFE

Un tribunal de Moscú condenó este lunes a 12 años de prisión al periodista ucranio Román Súschenko, de 49 años, tras declararlo culpable de un delito de espionaje. El periodista era corresponsal en París de la agencia ucrania Ukrinform, para la que trabajaba desde 2002, y fue detenido el 30 de septiembre de 2016 en Moscú por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia. La condena se ha dictado sobre el telón de fondo de la huelga de hambre que desde el 14 de mayo viene realizando el cineasta ucranio Oleg Sentsov, recluido en un penal del círculo polar ártico ruso. A favor de la liberación del cineasta se han producido manifestaciones en decenas de ciudades del mundo.

La inminencia del Mundial de fútbol en Rusia y la conveniencia de un clima propicio para el evento, a lo que no contribuiría un deterioro tal vez fatal de la salud de Sentsov, despiertan esperanzas de un nuevo intercambio de presos entre Rusia y Ucrania.

Kiev está dispuesta a entregar a Moscú a 23 rusos, condenados en su territorio por participar o perpetrar actos terroristas y delitos contra la integridad territorial de Ucrania a cambio de la liberación Sentsov y otros presos políticos ucranios, según dijo en Kiev Irína Geráshenko, vicejefa de la Rada Suprema (parlamento monocameral) de Ucrania. Según Geráshenko, durante las reuniones de Minsk (foro bajo la égida de la OSCE para negociar una salida al conflicto secesionista en el Este de Ucrania) la parte ucrania se había dirigido a Rusia con esta iniciativa. El Kremlin no se ha pronunciado aún sobre un nuevo intercambio.

Según la acusación que culminó con la condena del periodista Súschenko, éste pertenece al servicio de espionaje militar de Ucrania y llegó a Rusia para recoger datos secretos sobre las actividades de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional. Procedente de Nikoláev, al sur de Ucrania, Súschenko cursó estudios en la academia militar de ingeniería de tanques y posteriormente de periodismo. Antes de incorporarse a Ukrinform, trabajo algún tiempo en el Ministerio de Defensa de Ucrania.

Súschenko negó la acusación y aseguró que había ido a Rusia en viaje privado de vacaciones. Su abogado, Mark Feigin, ha declarado que su cliente fue “víctima de una provocación” y el Ministerio de Exteriores de Ucrania ha exigido la liberación de su cliente y ha calificado el proceso de “políticamente motivado”. El periodista ha anunciado que recurrirá su condena, que deberá cumplir en un penal de régimen severo. De los 12 tomos del expediente penal, ocho son secretos y el proceso, que comenzó en marzo, ha sido a puerta cerrada.

Entre los presos ucranios el caso más acuciante es el de Sentsov, que está recluido en un penal en el círculo polar ártico tras ser condenado en agosto de 2015 a 20 años de prisión de régimen severo por un tribunal de Rostov en el Don, en el Sur de Rusia. El tribunal le acusó de haber formado parte de un grupo terrorista que había atentado contra la presencia rusa en Crimea, en concreto se afirmó que había intentado volar los locales del partido Rusia Unida en Simferópol. El cineasta Sentsov inició su huelga de hambre para reivindicar la liberación de 64 presos ucranios, internados en cárceles rusas.

Entre los reclusos que Ucrania podría intercambiar se encuentra Kiril Vyshnivski, responsable de la agencia rusa Ria-Novosti en Ucrania. Vyshnivski, que es ciudadano ucranio, ha sido detenido y acusado de traición a la patria. El periodista había sido condecorado por Rusia (por méritos no especificados públicamente) con la medalla por el “retorno de Crimea”, tal como Moscú denomina a la operación mediante la cual se anexionó en 2014 aquella península que, de acuerdo con el derecho internacional, pertenece a Ucrania.

Sentsov cumple su condena en el penal “El Oso Blanco”, en la ciudad de Labytnangi, en el Círculo Polar Ártico, donde le ha visitado su abogado Dmitri Dinze y el documentalista Askold Kurov junto con el obispo de Simferópol y Crimea, Kliment, según informaba el lunes el diario Nóvaia Gazeta. Los visitantes volaron en helicóptero al penal, porque no había otra forma de llegar dado que la zona está en pleno deshielo. Según Kúrov, el cineasta se encuentra firmemente decidido a proseguir su huelga, está físicamente bien en la medida de lo posible, ha perdido dos dientes, uno durante el traslado al penal y otro debido al inclemente clima del lugar donde está. El cineasta rechazó ver al representante de la iglesia ortodoxa rusa y su huelga de hambre es vigilada por los médicos de la prisión, que dos veces al día le inyectan glucosa y vitaminas.

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