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La fundación de Soros deja Hungría por la presión del Gobierno de Orbán

La Open Society Foundation afirma que se muda a Berlin por el acoso y los ataques de las autoridades húngaras contra la sociedad civil

Cartel de la campaña del Gobierno húngaro contra George Soros en una calle de Budapest el pasado octubre.
Cartel de la campaña del Gobierno húngaro contra George Soros en una calle de Budapest el pasado octubre. AFP

Tras 34 años, la Open Society Foundations, financiada por el multimillonario George Soros, abandona Hungría. Las presiones del Gobierno ultraconservador de Viktor Orban contra la sociedad civil, y la furibunda campaña del primer ministro contra la propia entidad y el filántropo húngaro estadounidense ha llevado a la organización, que apoya económicamente decenas de programas sociales y de derechos civiles, a dejar Budapest y mudarse a Berlín. El anuncio llega un día después de que el Ejecutivo anunciase que la llamada 'Ley Soros' —que estrecha el cerco contra las ONG que reciben fondos extranjeros y que puede llevar a un buen número al cierre— será todavía más dura. Orbán ya avisó hace unos días en su discurso de investidura: "La era de la democracia liberal ha terminado".

"El Gobierno húngaro ha denigrado e infrarepresentado a la sociedad civil para obtener rédito político, utilizando tácticas sin precedentes en la historia de la Unión Europea", ha criticado el presidente de la Open Society, Patrick Gaspard, en un comunicado, en el que ha lamentado el entorno político y legal cada vez más represivo en Hungría en el que se ha vuelto imposible trabajar, asegura. El eurófobo y nacionalista Orbán ha declarado a Soros enemigo del Estado húngaro. El primer ministro húngaro ha acusado recurrentemente al filántropo hungaro-estadounidense de "inundar" Europa de inmigrantes y de tratar de desestabilizar al Gobierno, un discurso contra la inmigración en el que basó su campaña electoral, y con el que obtuvo una gran victoria el pasado abril.

Desde entonces, los ataques contra la sociedad civil y contra los pocos medios de comunicación independientes que quedan en Hungría se han endurecido. Hace un mes, un periódico afín a Orbán publicó un listado de personas pertenecientes a lo que han llamado la "red Soros en Hungría". Bajo el título "Los hombres del especulador", Figyelo, propiedad de una buena aliada del primer ministro, dio el nombre y apellido de activistas de derechos civiles, intelectuales, periodistas de investigación o académicos.

Otro ataque al que se suma el anuncio ayer del Gabinete de Fidesz de que la llamada 'Ley Soros' —o 'Ley contra Soros'—, será todavía más restrictiva de lo esperado. Orbán, que salió de las urnas con una supermayoría que le permite cambiar la constitución sin necesidad de apoyos parlamentarios de otros partidos, ignora así los toques de atención de la Comisión Europea, que ha abierto un procedimiento de infracción contra Hungría por esa ley contra la sociedad civil —tiene otro abierto por el acoso a la Universidad Centroeuropea, una prestigiosa institución también financiada en gran parte por Soros—.

La nueva ley, que todavía no se ha aprobado, prevé que las ONG que reciben fondos extranjeros paguen una tasa de al menos el 25% de sus donaciones, reciban permisos especiales del Ministerio de Interior y se sometan a controles de Seguridad Nacional. También prevé una serie de medidas para sus empleados, fundamentalmente a aquellos que trabajen en temas migratorios, a quienes puede llegar a prohibirles acercarse a la frontera.

"Se ha vuelto imposible proteger la seguridad de nuestras operaciones y nuestro personal en Hungría de la interferencia arbitraria del Gobierno", ha afirmado Gaspard. La Open Society, que abrió sus puertas en Hungría en 1984, a finales de la dictadura que sería derribada en 1989, trasladará a la capital alemana a sus más de 100 empleados. Sin embargo, afirman que seguirá trabajando en proyectos húngaros desde allí. "Emplearemos todas las vías legales disponibles para defender los derechos fundamentales que están amenazados por la legislación", dicen.

La prestigiosa Universidad Centroeuropea, también blanco de los ataques de Orbán, permanece de momento en el limbo. Si no llega a un acuerdo con el Gobierno húngaro, como consecuencia de una nueva ley que la lleva al cierre, trasladara su campus a Viena.

Desde su fundación, la fundación de Soros, que tiene proyectos en todo el mundo, ha invertido más de 335 millones de euros en programas sociales y para desarrollar la sociedad civil en Hungría. Empezó utilizando su potencial económico para promover la libertad de expresión durante los últimos años del comunismo y apoyando la transición democrática financiando imprentas, libros, medios de comunicación y creando paquetes de becas de estudio en el extranjero. Precisamente una de ellas permitió a Orbán, en su juventud un político y activista por la democracia y contra la dictadura de Kadar, estudiar en Oxford a los filósofos liberales que hoy tanto desprecia.

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